7 de marzo 2003 - 00:00

Uruguay: polémica con embajador inglés

Montevideo (corresponsal en Uruguay) - Senadores uruguayos protagonizaron un fuerte entredicho diplomático con el embajador inglés, John Everard, que puede complicar las relaciones del país con Gran Bretaña y los Estados Unidos cuando se está a horas de una guerra entre esos dos países y España contra Irak. El gobierno de Jorge Batlle al igual que el de Eduardo Duhalde en la Argentina entienden que el Consejo de Seguridad es el órgano legitimado para utilizar la fuerza, de conformidad con la Carta de Naciones Unidas. El Senado ratificó la noche del miércoles que «la solución pacífica de las controversias es el camino a recorrer y en el ámbito institucional», lo que llevó a Everard a manifestar su desaprobación con evidentes gestos de molestias y comentarios a los periodistas en la misma sala del debate que presenciaba desde las bandejas de invitados.

El punto que provocó la irritación del diplomático fue cuando varios senadores, no sólo del izquierdista Encuentro Progresista-Frente Amplio, sino de los partidos Blanco y Colorado que comparten la política exterior del gobierno, propiciaron un acuerdo entre los países de América latina para impulsar, de manera conjunta, una actitud contraria a la guerra y para extremar las acciones diplomáticas que conduzcan al desarme de Irak.
Incluso el senador Jorge Larrañaga, del Partido Nacional (Blanco), le pidió al canciller Didier Opertti que convoque al embajador inglés para hacerle conocer el desagrado del gobierno del Uruguay por sus «ostensibles gestos de desagrado» ante la decisión de los senadores uruguayosde pronunciarse contra la guerra con Irak.

Everard llegó a decirles a los periodistas parlamentarios que «estos señores no saben nada, no comprenden nuestra posición», cuando se encontraba haciendo uso de la palabra el senador Alejandro Gallinal. «No me imagino al embajador uruguayo en Londres aprobando o desaprobando lo que pasa en la Cámara de los Comunes», ironizó Larrañaga visiblemente ofuscado. Su par socialista Reinaldo Gargano complementó: «Yo sí aprecié los gestos de desaprobación. Creo que el Senado no puede dejar pasar estas cosas sin pronunciarse». Otros de los afectados por los dardos de Everard fue el propio Larrañaga y Eleuterio Fernández Huidobro, del Encuentro Progresista-Frente Amplio (EPFA).

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