Vaticano publicó norma contra sacerdotes gays
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La aprobación del documento resulta «más urgente debido a la situación actual», sostiene la breve introducción al referirse indirectamente a los escándalos y denuncias hechos en numerosos países contra sacerdotes pedófilos y homosexuales.
La Instrucción reitera la doctrina tradicional de la Iglesia sobre la homosexualidad, considerada un comportamiento « intrínsecamente malo» y pone en entredicho la «madurez afectiva» de los homosexuales, incapaces de mantener «una correcta relación con hombres y mujeres», sostiene el párrafo clave del documento.
«La madurez afectiva lo capacitará para establecer una relación correcta con hombres y mujeres, desarrollando un verdadero sentimiento paterno espiritualhacia la comunidad eclesialque le ha sido confiada», sostiene el texto.
En el documento se hace la distinción entre «actos homosexuales», considerados por los católicos «pecados graves, inmorales y contrarios a la leyes de la naturaleza» y tendencias homosexuales, calificadas como inclinaciones « objetivamente desordenadas».
«Las tendencias que fueran sólo expresión de un problema transitorio, como el de la adolescencia aún no cumplida, deben ser claramente superadas al menos tres años antes de la ordenación diaconal», estableció el documento vaticano.
«El simple deseo de ser sacerdote no es suficiente y no existe el derecho de recibir la ordenación», advirtió la Iglesia, que invitó los obispos a aplicar las normas de discernimiento para acceder al seminario y de verificar, tras la admisión, «que tengan la madurez afectiva» indispensable.
La divulgación oficial de las normas vaticanas desató una serie de reacciones en todo el mundo. La asociación francesa David y Jonathan, integrada por católicos homosexuales, consideró tales normas «inaplicables y peligrosas».
New Ways Ministry, una asociación norteamericana de sacerdotes activos en la comunidad homosexual, teme que los sacerdotes y seminaristas gays «tengan que ocultarse aun más», mientras el italiano Franco Grillini, presidente honorario de la asociación Arcigay, la calificó de «casi racista».
En ese sentido, el Vaticano salió ayer al paso de las críticas recibidas por el documento afirmando que los sacerdotes que descubran su homosexualidad una vez ya ordenados podrán seguir ejerciendo su labor si bien deberán vivir en castidad.




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