30 de noviembre 2005 - 00:00

Vaticano publicó norma contra sacerdotes gays

Roma (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El Vaticano prohibió ayer oficialmente la ordenación de homosexuales al considerarlos no aptos para el sacerdocio en una Instrucción aprobada por el papa Benedicto XVI y divulgada por el diario de la Santa Sede al término de diez años de reflexiones y polémicas.

La publicación confirmó la versión divulgada con antelación por la agencia católica italiana «Adista» bajo el polémico título «Limpieza étnica», con lo que se denunciaba también el malestar que existe dentro de la misma Iglesia sobre un tema tan delicado y actual.

La Iglesia Católica decidió cerrar definitivamente las puertas de los seminarios y de las órdenes religiosas a todos aquellos que «practican la homosexualidad», presentan «tendencias homosexuales profundamente radicales» o sostienen la llamada «cultura gay».

El documento, aprobado por Benedicto XVI el pasado 31 de agosto, fue enviado a los obispos y dirigentes de los seminarios de todo el mundo tras haber sido preparado por la Congregación para la Educación Católica, dirigida por el prefecto polaco, cardenal Zenon Grocholewski.

• Título

De nueve páginas y con cerca de veinte notas al margen, el texto lleva el título «Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas».

La aprobación del documento resulta «más urgente debido a la situación actual», sostiene la breve introducción al referirse indirectamente a los escándalos y denuncias hechos en numerosos países contra sacerdotes pedófilos y homosexuales.

La Instrucción reitera la doctrina tradicional de la Iglesia sobre la homosexualidad,
considerada un comportamiento « intrínsecamente malo» y pone en entredicho la «madurez afectiva» de los homosexuales, incapaces de mantener «una correcta relación con hombres y mujeres», sostiene el párrafo clave del documento.

«La madurez afectiva lo capacitará para establecer una relación correcta con hombres y mujeres, desarrollando un verdadero sentimiento paterno espiritualhacia la comunidad eclesialque le ha sido confiada», sostiene el texto.

En el documento
se hace la distinción entre «actos homosexuales», considerados por los católicos «pecados graves, inmorales y contrarios a la leyes de la naturaleza» y tendencias homosexuales, calificadas como inclinaciones « objetivamente desordenadas».

«Las tendencias que fueran sólo expresión de un problema transitorio, como el de la adolescencia aún no cumplida, deben ser claramente superadas al menos tres años antes de la ordenación diaconal», estableció el documento vaticano.

«El simple deseo de ser sacerdote no es suficiente y no existe el derecho de recibir la ordenación», advirtió la Iglesia, que invitó los obispos a aplicar las normas de discernimiento para acceder al seminario y de verificar, tras la admisión, «que tengan la madurez afectiva» indispensable.

La divulgación oficial de las normas vaticanas desató una serie de reacciones en todo el mundo. La asociación francesa David y Jonathan, integrada por católicos homosexuales, consideró tales normas «inaplicables y peligrosas».

New Ways Ministry, una asociación norteamericana de sacerdotes activos en la comunidad homosexual, teme que los sacerdotes y seminaristas gays «tengan que ocultarse aun más», mientras el italiano
Franco Grillini, presidente honorario de la asociación Arcigay, la calificó de «casi racista».

En ese sentido, el Vaticano salió ayer al paso de las críticas recibidas por el documento afirmando que los sacerdotes que descubran su homosexualidad una vez ya ordenados podrán seguir ejerciendo su labor si bien deberán vivir en castidad.

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