30 de agosto 2005 - 00:00

Vaticano se reconcilia con una disidencia dura

Benedicto XVI
Benedicto XVI
Ciudad del Vaticano (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - El papa Benedicto XVI aceptó abrir ayer el diálogo con los ultraconservadores del movimiento católico fundado por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, tras recibir en la residencia papal de Castel Gandolfo a monseñor Bernard Fellay, excomulgado por la Iglesia hace 17 años.

El encuentro se desarrolló «en un clima de amor por la Iglesia y con el deseo de llegar a la perfecta comunión», afirmó en un comunicado el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls.

El Papa recibió a monseñor Fellay, de 48 años, superior general de la Fraternidad de San Pío X, fundada en 1969 en Econe, Suiza, por monseñor Lefebvre, excomulgado junto con los demás miembros del movimiento en 1988 por el fallecido papa Juan Pablo II, «a pedido suyo», indicó el comunicado. « Conscientes de las dificultades, se manifestó la voluntad de seguir gradualmente y con plazos razonables» el diálogo entre los rebeldes ultraconservadores y la jerarquía de la Iglesia Católica, sostuvo la nota.

En el encuentro participó el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación para el Clero, desde hace años encargado de las relaciones con los lefebvristas a través de la comisión « Ecclesia Dei».

La Fraternidad de San Pío X, uno de los sectores católicos más tradicionalistas, rechaza toda apertura y renovación dentro de la Iglesia y defiende la celebración de la misa en latín
, según el misal de Pío V, del siglo XVI. Igualmente rechaza las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II a mediados de los años '60, que modernizaron la Iglesia.

El incumplimiento de las nuevas normas, así como la ordenación de cuatro obispos por parte del mismo Lefebvre (fallecido el 25 de marzo de 1991), desobedeciendo y a la vez poniendo en cuestión la autoridad del Papa, figuran entre las razones que lo llevaron a crear otra Iglesia, es decir, al cisma o separación de la Iglesia oficial en 1988, el primero desde 1870.

La Fraternidad, que cuenta con unos 460 sacerdotes repartidos en unos 50 países, tiene su mayor comunidad en América latina, en particular en la Argentina, Chile, Colombia y República Dominicana.


Durante varios años, los «lefebvrianos» intentaron establecer un diálogo directo con Juan Pablo II, sin dejar por ello de criticar duramente algunos aspectos de su pontificado, como el ecumenismo y la relación con las religiones judía y musulmana.

Con la elección de
Joseph Ratzinger, considerado uno de los cardenales más conservadores, el líder de la Fraternidad estimó que existen mayores posibilidades para un acercamiento. «Algunos aspectos de la crisis del catolicismo fueron evocados en los escritos del cardenal Ratzinger y sobre todo en los textos de las predicaciones escritas por él para las estaciones del Vía Crucis del Viernes Santo», señaló Fellay al elogiar la elección del Papa alemán.

Para Felley, «la milenaria tradición de la Iglesia, olvidada y maltratada en los últimos 40 años, deberá de nuevo ocupar un puesto en el nuevo pontificado así como la tradicional santa misa, que deberá ser oficiada sin condiciones».

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