13 de julio 2007 - 00:00

Venganza islamista en Pakistán: 11 muertos

Islamabad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Al menos once personas murieron ayer en dos atentados islamistas en el nordeste de Pakistán, un día después de que finalizara el ataque a la Mezquita Roja, que había dejado 300 muertos, un hecho que marca el inicio de un combate frontal al extremismo, según el presidente Pervez Musharraf.

El primer ataque se produjo en la provincia de la Frontera Noroeste, cuando un pequeño todoterreno trató de unirse a un convoy militar que se disponía a atravesar un puente del valle del Sawat, informó una fuente del Ministerio del Interior.

Las fuerzas de seguridad detuvieron el vehículoy pidieron a sus tres pasajeros que salieran de él, pero éstos provocaron una explosión en la que, aparte de ellos, murieron cinco policías que se encontraban cerca.

Pocos minutos después, otro artefacto estalló al paso de otro de los vehículos del convoy, y causó la muerte a un efectivo. Además, dos personas perdieron la vida en un ataque suicida en la ciudad de Miran Shah, en el cinturón tribal paquistaní.

Aunque todavía nadie reclamó la autoría de los hechos, las fuerzas de seguridad culparon a insurgentes locales ligados a los talibanes, que previsiblemente simpatizan con los clérigos radicales de la Mezquita Roja.

Durante una semana, los fanáticos religiosos se atrincheraron en el templo con un número indeterminado de líderes terroristas y cientos de niños y mujeres. Tras una serie negociaciones infructuosas con el gobierno, el presidente dio la orden de tomar por asalto el sitio para liberar a los rehenes y terminar con la pesadilla.

  • Ultima posibilidad

    En un discurso a la nación, Musharraf dijo que el uso de la fuerza en el templo fue la última posibilidad después del fracaso de las negociaciones con el clérigo islamista Rashid Ghazi, quien murió en el ataque. «No permitiremos que esto pase de nuevo», garantizó Musharraf. «El extremismo y el terrorismo serán destruidos en todos los rincones de Pakistán», aseguró.

    Con fuertes gestos y ojeras marcadas, el presidenteexplicó que durante diez horas se intentó una última negociación para ver si Ghazi «entraba en razones». Reveló que, en ese esfuerzo, el asalto a la mezquita se demoró unas horas, lo que «desafortunadamente causó más víctimas, entre ellos 75 extremistas».

    La cifra oficial de muertos contrasta con la brindada por fuentes de los servicios de inteligencia, que dijeron que 286 cadáveres fueron retirados de la mezquita. Sin embargo, el líder de la alianza islamista Muttahida Majlis-e-Amal (MMA), Fazaulr Rehman, calculó ayer que durante el asalto murieron «al menos 1.000 estudiantes», tras asegurar que en el complejo había más de 2.200 el día que comenzó el cerco y que sólo 1.250 se rindieron antes del ataque militar.
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