Dicen que Ségolène Royal y Nicolas Sarkozyllamaron el lunes por teléfono a François Bayrou, pero no pudieron hablar con él y tuvieron que dejarle el recado en el contestador. El hecho de no ponerse al teléfono quizá tenga algo de ladina venganza, para hacer pagar algunos de los florilegios que han salido de la boca de los dos ganadores a su costa, aunque tampoco él se ha quedado escaso de recursos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El 14 de marzo, Royal decía de Bayrou que lo suyo eran «cuentos chinos», « demagogia». Para Royal, Bayrou se ha dedicado esta campaña a acariciar el lomo de los franceses con discursos «consensuales».
Ese mismo día, Sarkozy, mientras aseguraba no querer hablar mal de nadie, dejaba caer que Bayrou es «la confusión», y que el sistema que proponía a los ciudadanos era aquél en el que «el que pisa el freno es siempre más fuerte que el que pisa el acelerador, y esto conduce al inmovilismo».
También habló Royal de inmovilismo refiriéndose a Bayrou y su propuesta de reducir el déficit.
Como Bayrou siempre ha gobernado con la derecha, el hecho de que en esta campaña se haya presentado como electrón libre proponiendo un gobierno de unión nacional con gente procedente de la derecha y de la izquierda fue interpretado por sus contrincantes de diversa manera. Sarkozy se ha preguntado «si ha pedido autorización a los electores».
Pero a la hora de tratar a sus adversarios, Bayrou no ha sido más tierno. En su gran mitin en París, dijo de Sarkozy que cuando dice que «Bayrou es de izquierda, es como si quisiera insultar». «Es como si hubiera dicho que soy un inmigrante que degüella los corderos en la bañera», añadió. Además, aseguró estar convencido de que si Sarkozy hubiera sido presidente de Francia cuando comenzó la Guerra de Irak, Francia «habría estado del lado de Blair, Aznar y Berlusconi».
De Ségolène Royal dijo que «las relaciones con la nación tenían que ser afectuosas, no obsesivas», en respuesta a la propuesta de Royal de que todos los franceses colgaran una bandera en el balcón de sus casas el día de la fiesta nacional. Y puso de relieve que la candidata socialista «no se sentía a gusto cuando le preguntaban sobre la evaluación de su patrimonio».
Dejá tu comentario