Violentas protestas para forzar la renuncia de González Macchi
Respondió así el gobierno de Luis González Macchi a la crisis desatada cuando miles de manifestantes se volcaron a las calles en reclamo de su renuncia. Varias ciudades fueron escenario de cortes de ruta, saqueos y enfrentamientos, que dejaron dos muertos y decenas de heridos. El presidebte acuarteló a las fuerzas armadas y acusó al ex general Lino Oviedo de promover los incidentes junto al vicepresidente Julio César Franco.Una seria crisis se desató ayer en Paraguay, cuando miles de manifestantes se volcaron a las calles en reclamo de la renuncia del presidente Luis González Macchi. Varias ciudades fueron escenario de cortes de ruta, saqueos y enfrentamientos, que dejaron decenas de heridos. Ante la gravedad de los hechos, el gobierno impuso el estado de excepción por cinco días, acuarteló a las fuerzas armadas y acusó al ex general Lino Oviedo -exiliado en Brasil-de promover los incidentes junto al vicepresidente Julio César «Yoyito» Franco. Desde su exilio, Oviedo advirtió que en su país se prepara una «revolución democrática» y anunció su retorno a Paraguay para recuperar el poder, aunque aclaró que lo hará «a través de las urnas, nunca más a través de las armas». Según algunas encuestas, el ex general tendría una importante intención de voto para las elecciones que se realizarán en abril de 2003.
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El Acceso Sur de Asunción fue uno de los puntos en los que ayer se desataron fuertes enfrentamientos entre manifestantes opositores y policías.
Sobre Oviedo, refugiado en Brasil desde hace tres años, pesa una condena de 10 años en la Justicia militar paraguaya por el frustrado golpe militar de 1996, además de una investigación que lo involucra en el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña en 1999, hecho que desató la renuncia del entonces presidente oviedista Raúl Cubas Grau y la posterior llegada al poder de González Macchi como presidente del Congreso.
Anoche el vicepresidente Franco dijo a un canal de cable argentino que la gente de «10 o 12 lugares, de toda extracción social, salió a manifestarse contra la ineficiencia, impopularidad y corrupción del González Macchi, y el gobierno respondió con una inusitada represión». Franco, quien fue electo por el voto popular, está duramente enfrentado al presidente, por lo que el entorno del mandatario también le atribuye intenciones conspirativas. Según Franco, «el 80 o 90 por ciento de los paraguayos está en contra de González Macchi y reclama su renuncia».
La medida del estado de sitio fue notificada oficialmente por el ministro del Interior, comisario Víctor Hermoza Sagaz, y ahora esa suspensión de garantías debe ser ratificada o rechazada por el Congreso entre hoy y mañana.
El artículo 288 de la Constitución paraguaya indica que el estado de excepción puede ser declarado «en caso de conflicto armado internacional, formalmente declarado o no, o de grave conmoción interior que ponga en inminente peligro el imperio» de la Carta Magna o «el funcionamiento regular institucional».
Previamente a firmar la medida, el presidente emitió un decreto por el que dispuso la «cooperación» (virtual acuartelamiento) de las fuerzas armadas.
El titular del Senado, Juan Carlos Galaverna, responsabilizó de los incidentes directamente al ex general Oviedo. «Es un intento más del golpista prófugo que está apostando a voltear a González Macchi y poner a 'Yoyito' Franco.» «Desde el territorio brasileño se atenta contra la vida. Eso debe decirle González Macchi a Fernando Henrique Cardoso (el presidente brasileño)», agregó para que el segundo procure la detención de Oviedo.
Por su parte, Guillermo Sánchez, apoderado del partido oviedista Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (UNaCE), sostuvo que «es la ciudadanía la que se manifiesta contra la corrupción, el robo y el estado de postración económica». on
Desde su exilio en Brasil, Oviedo, quien también pasó una temporada refugiado en la Argentina, señaló que en su país se prepara una «revolución democrática» y anunció su retorno a Paraguay para buscar ganar el poder, aunque anticipó que lo hará «nunca más a través de las armas, sino de las urnas». Algunas encuestas le asignan una importante intención de voto para los comicios de abril de 2003.




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