27 de enero 2004 - 00:00

Votan demócratas en interna clave

Washington (Reuters, AFP, ANSA) - Los problemas para justificar la guerra de Irak por parte del gobierno de George W. Bush protagonizaron el último día de campaña de los demócratas antes de las primarias de hoy en New Hampshire. La admisión del jefe de los inspectores de armas estadounidenses en Irak de que Saddam Hussein no tenía armas de destrucción masiva reactivó las críticas de Howard Dean y John Kerry contra Bush, pero motivó, a su vez, peleas entre los postulantes demócratas.

«¿Dónde estaba John Kerry cuando George Bush entregaba toda la información tergiversada de que Saddam ( Hussein) tenía algo que ver con Al-Qaeda?», se preguntó Dean en un acto de campaña, atizando la disputa con su principal rival interno. «Estaba votando en favor de la guerra y resultó que todas las razones que el presidente nos dio no eran ciertas», dijo.

•Acercamiento

Las últimas encuestas de la empresa Zogby marcan un quiebre de la tendencia que mostraba a Kerry alejándose de sus competidores y ubica a Dean, el más opositor de los postulantes demócratas, a sólo tres puntos del centrista senador por Massachusetts.

En medio de una crisis de credibilidad, la Casa Blanca salió a aclarar la situación luego de que el jefe de los inspectores, David Kay, desmintió la existencia de esas armas y la posibilidad de que Hussein hubiera intentado obtenerlas, tras ocho meses de labor en Irak. «La decisión de derrocar a Saddam Hussein fue buena. Representaba una peligrosa y creciente amenaza y el presidente (Bush) tomó la buena decisión al derrocarlo», afirmó el vocero de la presidencia estadounidense, Scott McClellan.

El propio secretario de Estado, Colin Powell, admitió el sábado que «la cuestión abierta es: ¿cuántas armas tenían si es que las tenían, y si las tenían, dónde las pusieron? ¿Y si no las tenían, por qué no se supo eso antes?». Esto lo dijo pese a que los inspectores de Naciones Unidas y de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), encabezados respectivamente por Hans Blix y Mohammed el Baradei, habían asegurado antes de que se declare la guerra en marzo de 2003 que esas armas no existían. Powell insistió ayer en Moscú en que «las inspecciones deben continuar».

Acosada también por la presión de la mayoría chiíta iraquí y por los atentados vinculados a la resistencia, la Casa Blanca se mostró en los últimos días
dispuesta a aceptar las demandas chiítas y a acelerar el calendario de transferencia definitiva de la soberanía. El vicepresidente, Dick Cheney, acusado por los demócratas de ser uno de los impulsores de la guerra «bajo engaño», justificó en Roma el uso de la fuerza «como último recurso como ocurrió en Irak», y reclamó a los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la Unión Europea (UE) que refuercen la cooperación para luchar contra el terrorismo. A su lado, Silvio Berlusconi le brindó un apoyo irrestricto.

En tanto, George W. Bush se congratuló de la captura la semana pasada en Irak de un presunto miembro de la organización terrorista Al-Qaeda. «Logramos nuevos avances en nuestros esfuerzos por garantizar la paz en Estados Unidos, capturando en Irak a un hombre llamado
Hassan Guhl», afirmó Bush en un discurso en Little Rock ( Arkansas, sur). Guhl, de nacionalidad paquistaní, es considerado un veterano de la red liderada por Osama bin Laden.

Anoche, un cohete cayó en el interior del campo en el que se encuentra el cuartel general de las fuerzas de invasión en Bagdad, guiadas por Estados Unidos, sin causar víctimas, informó un vocero militar estadounidense.

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