22 de febrero 2007 - 00:00

Vuelve espectro de los gobiernos breves y débiles

En la misma línea que las decenas de gobiernos que se sucedieron en Italia desde la Segunda Guerra Mundial, el segundo Ejecutivo de Romano Prodi sólo duró 281 días, menos de un año, la mitad del tiempo de su primer gabinete, que fue de dos años.

Prodi, de 67 años, pensaba que en esta ocasión las cosas serían diferentes, que la brevedad de los gobiernos, que pasaban como suspiros, algunos de sólo siete días, era cosa del pasado, entre otras cuestiones porque el díscolo partido Refundación Comunista, el que derribó su segundo ejecutivo en 1998, forma ahora parte de la coalición de centroizquierda La Unión, que él lidera. Al frente de la misma -compuesta de 16 partidos de la que forman parte los herederos del viejo PCI junto con democristianos, socialistas, verdes, comunistas moderados, comunistas ortodoxos y radicales y otros-ganó las elecciones de abril del pasado año a Silvio Berlusconi, al mismo que había vencido en 1996 y 1998.

Le ganó por un soplo, menos de 25.000 votos, pero los suficientes para ocupar el Palacio Chigi, la presidencia del gobierno y formar su segundo gabinete. A la coalición unía el deseo de echar a Berlusconi del poder.

Lo lograron, pero sus partidos se mostraron diametralmente opuestos en temas como legalización de las parejas de hecho, medidas para la liberalización de los mercados y sobre todo en política exterior.

El ala más radical de la coalición es contraria a la presencia de tropas italianas en Afganistán y a las bases estadounidenses en el país y el disenso se vio recientemente cuando el gobierno autorizó la ampliación de la base de Vicenza (norte), lo que provocó una masiva manifestación contra el Ejecutivo.

  • Fragilidad

    De nuevo el desacuerdo de los comunistas, que evidenció la fragilidad de La Unión, echó ayer a Prodi del poder, al negarse varios senadores a secundar su política atlantista.

    Y es que mientras en la Cámara de Diputados la coalición tiene mayoría absoluta, en el Senado -debido a la ley electoral aprobada por el gobierno de Berlusconi-el centroizquierda sólo saca dos senadores a los conservadores (158 frente a 156).

    Vista la coalición, en algunas ocasiones tuvo que echar mano de los siete senadores vitalicios para aprobar las leyes.

    Ayer las cosas se complicaron, poniendo de manifiesto, que la nueva ley electoral sólo produce inestabilidad.

    Dos senadores del ala más izquierdista, antimilitaristas, decidieron no votar. Todas las miradas se fijaron en los senadores vitalicios, pero bastó que Giulio Andreotti y Sergio Pininfarina se abstuvieran, el ex presidente Francesco Cossiga votara no y el también ex jefe de Estado Oscar Luigi Scalfaro no acudiera por estar resfriado, para que la moción fuera rechazada.

  • Retorno

    Volvió el espectro de los gobiernos breves, mientras que, como si se tratase de un guión, inmediatamente la oposición conservadora de Berlusconi exigió elecciones anticipadas, aunque ya es sabido que es muy improbable su convocatoria.

    Berlusconi no esperaba este desenlace tan rápido, ya que en los últimos meses había asegurado que La Unión no caería porque el centroizquierda está «ansioso» de poder. El magnate de la televisión privada desembarcó en la arena política en 1993, tras los escándalos de las comisiones ilegales ( Tangentopoli) que acabaron con los partidos que habían gobernado Italia desde la Segunda Guerra Mundial.

    Fundó un partido, Forza Italia, y apoyado en consignas populistas y la poderosa máquina de sus canales televisivos, en 1994 ganó de manera aplastante. Su gobierno -¡cómo no!- duró sólo seis meses, arrastrado por los problemas judiciales que desde entonces no lo han abandonado.

    En 1996 y 1998 perdió frente a Prodi, pero en el año 2001 se quitó la espinita, ganando de nuevo. Por primera vez en la historia de Italia una legislatura llegó hasta su final, convirtiendo al segundo gobierno de Berlusconi en el único que aguantó una legislatura completa (2001-2006).

    Ahora se vuelve a las andadas.

    Paolo Mieli, director de «Corriere della sera», afirmó que el nuevo gobierno, presumiblemente, el Prodi-3, nacerá aun más débil que el actual, dado que es prácticamente imposible que La Unión logre nuevas adhesiones y sabe, además que en política exterior no cuenta con la mayoría en la Cámara alta.

    Con el de hoy quedan atrás 55 gobiernos desde la Segunda Guerra Mundial, con sólo 25 primeros ministros, ya que muchos repitieron.
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