Washington: llega marcha de las abuelas pacifistas
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La Brigada de las Abuelitas por la Paz, el curioso grupo que lidera las reivindicaciones pacifistas en Estados Unidos, llega hoy a la capital del país para manifestar su oposición a la guerra en Irak.
Entre una nube de periodistas, cámaras y seguidores, bajaron por Broadway ataviadas con remeras negras en las que se leía «No nos quedaremos calladas». Arengaban a los transeúntes para que se unieran a su marcha al grito de «¡Que los devuelvan a casa (a los soldados), pero vivos!», y cantaban, al más puro estilo Liza Minelli, con las notas de la canción de cabaret «There's no business like show» en su particular versión «There's no business like war».
Aunque todas las integrantes de la brigada están igual de comprometidas con su causa, algunas como Judy Lear estaban algo preocupadas ante la idea de acabar entre rejas porque en sus 63 años de vida ni siquiera le han puesto una multa de tráfico. A Marie Runyon, en cambio, la idea casi le divertía.
«Dejé de contar cuando me habían arrestado 29 veces, pero ahora deben de ser ya unas 45», dice orgullosa esta mujer que ha protestado contra la mayoría de guerras en las que EE.UU. ha estado involucrado en el siglo XX. Fruto de su activismo político son las 500 páginas de documentos del FBI desclasificados que llevan su nombre. «Siempre he sido una mujer difícil», dice con una sonrisa pícara.
El proceso judicial de la brigada (fueron detenidas en octubre) duró seis meses, pero al final salieron victoriosas porque el juez terminó desestimando el caso. Liberadas de la Justicia -que amenazaban con meterlas 15 días en la cárcel-, empezaron a maquinar nuevas acciones. «Es nuestro deber patriótico», dice Jenny Heinz, psicoanalista de 61 años. «El silencio es una forma de traición.»



