20 de noviembre 2008 - 00:00

Zulia, la madre de todas las batallas para Hugo Chávez

Hugo Chávez se ha hecho omnipresente en la campaña para las elecciones regionales del domingo en Venezuela. De un triunfo dependen sus aspiraciones de permanecer en el poder más allá de 2012, para la que se necesita una nueva reforma constitucional.
Hugo Chávez se ha hecho omnipresente en la campaña para las elecciones regionales del domingo en Venezuela. De un triunfo dependen sus aspiraciones de permanecer en el poder más allá de 2012, para la que se necesita una nueva reforma constitucional.
De los 22 estados venezolanos que renuevan autoridades en las elecciones regionales del domingo, en uno en particular, en Zulia, es donde Hugo Chávez pondrá en juego su honor. También todo su amor propio, como puede desprenderse de la intensa y violenta campaña electoral contra la oposición local, montada de manera personal por el líder bolivariano en los últimos días, con un promedio de tres apariciones diarias en cadena por TV.

Es que el estado de Zulia tiene varias particularidades. Es de donde se extrae 80% del petróleo de Venezuela, y de donde proviene 80% de los productos agropecuarios que se consumen en el país. Peligrosamente, Zulia se recuesta sobre la frontera con Colombia, vecino con el que comparte la Península de la Guajira, la zona en la que ambos países tienen sus instalaciones militares más importantes.

Pero además es en Zulia donde nunca pudo cuajar la revolución bolivariana. Ese estado virgen de chavismo eligió en las regionales de 2000 al opositor Manuel Rosales, del partido Un Nuevo Tiempo, como gobernador; lo reeligió en 2004 y en las elecciones del domingo 23 seguramente lo unja ganador para la alcaldía de Maracaibo, la capital estadual (tiene 75% de intención de voto según la encuestadora Datanálisis). Para profundizar el distanciamiento de Zulia con el chavismo, ese estado tiene un movimiento independentista o secesionista llamado Rumbo Propio para Zulia. El grupo tiene similitudes con los departamentos autonomistas de la Media Luna en Bolivia y, lo mismo que ellos, ya se mueve para convocar a un referendo por un estatuto autonómico, en reclamo por una mayor coparticipación de los recursos federales.

  • Maratón

  • «Vamos a barrer a Manuel Rosales de aquí», dijo el presidente venezolano durante su maratón del pasado fin de semana. Nervioso, Chávez arremetió aún más y lo acusó de tener conexiones con el narcotráfico, de enriquecimiento ilícito, de conspirar para matarlo y de usar recursos públicos para ayudar a opositores de otros estados.

    La derrota para el chavismo parece cantada allí, ya que además de la alcaldía de Maracaibo (segunda ciudad del país, con 3,2 millones de habitantes) perdería la gobernación. Se disputan Zulia el delfín de Rosales, Pablo Pérez (con 59% de intención de voto, de acuerdo con Datanálisis) y el candidato de Chávez y el PSUV (Partido Socialista Unico de Venezuela), Gian Carlo Di Martino, actual alcalde de Maracaibo. Por si todo este bombardeo no bastara, en las últimas horas Chávez dijo que Rosales era «el preso N° 001 de 2009» y que si en Zulia triunfaba la oposición, le cortaría los recursos federales.

    No sería ésta una novedad. Desde hace dos meses, los estados actualmente gobernados por la oposición (Zulia y Nueva Esparta) sufren las escaseces ordenadas desde Caracas, desde donde emana el monopolio de los recursos federales. Para algunos analistas, como Luis Vicente León, de la consultora Datanálisis, esta elección marcará un antes y un después en el centralismo controlador del gobierno de Chávez. En otras palabras, si, como algunos vaticinan, este domingo el oficialismo pierde ocho gobernaciones (además de Zulia, Miranda, Carabobo, Sucre, Nueva Esparta, Barinas, Guarico y Aragua) a manos de la oposición y de ex chavistas, a partir del lunes 24 el líder bolivariano no podrá seguir ejerciendo el monopolio del poder y tendrá que aprender a dialogar con disidentes y adversarios políticos.

    Los analistas políticos de Venezuela dicen que no hay que confiar en las encuestas preelectorales. Pero algunas cifras preocupantes debe manejar Hugo Chávez: pidió a sus seguidores que después de votar tomasen las calles para evitar reclamos de fraude por parte «de la oposición derrotada y apoyada por el imperio yanqui». La oposición, para evitar manejos tendenciosos de los resultados, exigió que se den a conocer los resultados sólo cuando se haya escrutado 85% de las actas de votación de cada mesa. Mientras tanto, el presidente sigue nervioso y, por las dudas, repite: «Al enemigo, ni agua sucia». La amenaza es su principal promesa electoral en estas elecciones regionales.

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