17 de abril 2026 - 17:44

Aseguran que el 74% del valor económico generado por la inteligencia artificial se concentra en apenas un 20% de empresas

La brecha de resultados se amplía a medida que crece el interés de las compañías por incorporar esta tecnología a sus procesos. En Argentina persisten problemas estructurales de talento, integración y estrategia que limitan su impacto.

La IA puede generar hasta u$s1,7 billones por año en América latina, según el Foro Económico Mundial. 

La IA puede generar hasta u$s1,7 billones por año en América latina, según el Foro Económico Mundial. 

Imagen creada con inteligencia artificial

La incorporación de la inteligencia artificial en el mundo corporativo dejó de ser una apuesta para convertirse en un factor determinante de competitividad. Sin embargo, el escenario plantea una paradoja: nunca fue tan accesible como ahora sumar la IA en las empresas, pero tampoco fue tan difícil traducirla a resultados concretos.

Lejos de democratizar el acceso al valor económico, su adopción está profundizando una brecha cada vez más marcada entre un grupo reducido de empresas líderes y el resto del entramado productivo.

Un reciente informe de PwC, titulado AI Performance Study 2026, expone con claridad esta dinámica: “El 20% de las 1.217 empresas encuestadas capturan el 74% de los retornos impulsados por la IA”. En otras palabras, más del 70% del valor generado por esta tecnología se concentra en apenas una quinta parte de las compañías.

Este detalle cobra relevancia cuando el potencial económico de la IA se pone en números. El Foro Económico Mundial, en un informe elaborado en colaboración con la consultora McKinsey, estimó que esta tecnología podría aumentar la productividad en América Latina entre un 1,9% y un 2,3% anual, con un impacto económico adicional de entre 1,1 y 1,7 billones de dólares por año.

Pero la distribución de ese valor no será necesariamente equitativa, sino que dependerá de la capacidad de las empresas para implementar estrategias efectivas.

El dato no solo confirma una tendencia global, sino que también introduce una advertencia central: la incorporación de IA por sí sola no garantiza resultados. De hecho, el estudio de PwC remarca que una porción significativa de organizaciones no logra traducir sus inversiones en beneficios tangibles.

“Para muchas empresas, toda esa actividad de IA no está generando retornos cuantificables”, sostiene el estudio, que analiza el desempeño de compañías de 25 sectores en distintas regiones.

El mercado argentino de IA suma más expectativas que realidades

Desde la perspectiva local, Roberto Cruz, socio de PwC Argentina y responsable de la práctica de IA e Innovación Digital, describe un escenario en el que predominan las experiencias incipientes. “Cada vez más organizaciones se encuentran en etapas tempranas de experimentación o implementación de IA en casos puntuales. Sin embargo, sólo una minoría logra resultados financieros satisfactorios a través de una estrategia de transformación apalancada en IA”, afirma.

La diferencia, según explica, radica en el enfoque: “Los líderes que incorporan IA a los procesos de sus organizaciones en forma integral están alcanzando una importante reducción de sus costos y habilitando crecimiento de ingresos”.

Este patrón global encuentra un correlato directo en el mercado argentino. El relevamiento CIO Report 2026 de Logicalis revela que el interés por la inteligencia artificial entre las empresas argentinas creció de manera exponencial en el último año.

El 98% de las compañías afirma en la encuesta haber incrementado su interés en esta tecnología, lo que confirma que pasó a ocupar un lugar prioritario en la agenda corporativa. Sin embargo, ese entusiasmo convive con una serie de limitaciones estructurales que impiden capitalizar su potencial.

“Las organizaciones están acelerando las inversiones en inteligencia artificial, pero todavía enfrentan desafíos importantes para estructurar la gobernanza, desarrollar habilidades y contar con la infraestructura necesaria. La cuestión no es sólo adoptar la tecnología, sino garantizar que esa adopción sea escalable, segura y esté alineada con la generación de valor para el negocio”, explica Marcio Caputo, CEO de Logicalis para América Latina.

Uno de los principales problemas identificados por este relevamiento es la dificultad para escalar la IA más allá de experiencias piloto. En Argentina, el 60% de los ejecutivos reconoce no tener plena confianza en su capacidad para extender estas soluciones a toda la operación. No se trata solamente de probar la tecnología, sino de poder integrarla de manera sostenida en los procesos de negocio.

El cuello de botella más citado en la encuesta es el capital humano. El 94% de los líderes consultados señala que la falta de talento especializado limita sus planes de inteligencia artificial. Este dato posiciona a las habilidades técnicas como el principal obstáculo para avanzar en la transformación digital.

A esto se suma la cuestión presupuestaria: aunque no es el factor dominante, el 84% de las empresas admite que los recursos financieros también representan una barrera en determinados casos.

Otro aspecto crítico es la gobernanza. Menos de la mitad de las compañías considera que cuenta con marcos sólidos de control en materia de IA, y el 80% reconoce haber comprometido prácticas de supervisión por falta de conocimiento o recursos. Como consecuencia, crece la preocupación por el uso no autorizado de estas herramientas, un fenómeno que ya inquieta al 70% de los ejecutivos en el país.

En paralelo, aparece un elemento de cautela que atraviesa el discurso empresarial. El 70% de los encuestados cree que podría existir una burbuja en torno a la inteligencia artificial, lo que refleja una tensión entre la presión por adoptar la tecnología y la incertidumbre sobre su implementación efectiva.

En este contexto, las empresas comienzan a redefinir sus modelos operativos. El 86% dijo que planea recurrir a proveedores de servicios gestionados para avanzar en sus proyectos de IA, lo que implica un cambio en el rol del área tecnológica. El director de tecnología (CIO) deja de ser un operador para convertirse en un orquestador de ecosistemas, encargado de coordinar múltiples plataformas, socios y soluciones.

Los errores más comunes de las empresas argentinas que incorporan IA

Sin embargo, más allá de los desafíos estructurales, existen problemas de base que explican por qué muchas organizaciones, especialmente las pymes, no logran capturar valor. Desde la empresa tecnológica Neuralsoft, el diagnóstico apunta a la falta de integración de los procesos internos.

“El problema no es la falta de voluntad ni de inversión. Es que la IA se incorpora como una capa por encima de procesos que siguen siendo caóticos o desconectados”, advierte Germán Viceconti, director comercial de la compañía.

El ejecutivo describe una situación frecuente en el tejido empresarial argentino: sistemas fragmentados que impiden aprovechar el potencial de la tecnología. “Una empresa que tiene sus finanzas en un sistema, sus ventas en otro y su stock en un tercero no puede aprovechar la inteligencia artificial porque la está alimentando mal. Y el producido de una IA mal alimentada es exponencialmente malo. La IA, lo que en realidad hace, es multiplicar lo que tenés. Si hay caos, multiplica el caos. Si hay orden, consistencia y alineamiento estratégico, potencia la estrategia”, sostiene.

La clave, según Viceconti, es contar con información integrada y confiable. “Una de las principales cuestiones que necesitan las empresas es información clara para decidir. Y para eso primero tiene que haber integración real de todos los procesos del negocio en un mismo sistema”, agrega.

En esa línea, plantea un cambio conceptual: “el cambio no es de herramienta sino de paradigma: pasar de usar la IA para automatizar tareas puntuales a integrarla como parte del proceso de toma de decisiones estratégicas”.

Los datos del ecosistema pyme refuerzan esta visión. De acuerdo con distintos relevamientos sectoriales, el 80% de las pequeñas y medianas empresas argentinas tiene previsto invertir en inteligencia artificial. Sin embargo, según informes presentados en el último meeting de la organización Somos Pymes, solo tres de cada diez lo hace de manera estratégica, lo que explica por qué los resultados no alcanzan las expectativas.

El Monitor Nacional de Inteligencia Artificial 2025 profundiza este diagnóstico: apenas el 6% de las organizaciones cuenta con una implementación amplia de la tecnología. Esto indica que la mayoría de las empresas argentinas se encuentra en fases iniciales o experimentales, lejos de un uso intensivo que impacte en la productividad.

El desafío organizacional como factor clave

En el segmento emprendedor, también emerge una visión pragmática sobre el uso de la IA. Matías Hilaire, cofundador y CEO de The App Master, destaca que la tecnología ya no es exclusiva de las grandes corporaciones. “Herramientas como ManyChat, Make o Notion AI han democratizado el acceso a capacidades que antes eran exclusivas de las grandes corporaciones. Hoy, una pequeña empresa de cinco personas puede operar con la eficiencia de una de veinte si tiene la velocidad necesaria para bajar la IA a procesos concretos”, señala.

Sin embargo, advierte que la ventaja competitiva no depende solo del acceso a las herramientas, sino de la capacidad de ejecución. “La ventaja competitiva ya no depende solo del tamaño del presupuesto, sino de la agilidad para ejecutar y medir”, afirma.

En ese sentido, plantea un cambio en las habilidades de liderazgo: “La competencia más valorada en el liderazgo no será saber programar, sino tener el criterio para evaluar los resultados de la IA”.

El desafío, explica, no es tecnológico sino organizacional. “El líder del futuro debe ser capaz de distinguir un resultado plausible, pero incorrecto de uno excelente, rediseñar flujos de trabajo completos y gestionar la resistencia humana al cambio dentro de sus equipos”, concluye.

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