Hay quienes logran construir una fortuna de miles de millones y deciden utilizarla para aumentar aún más su patrimonio personal. Son empresarios que trabajan hasta el último día para agigantar sus imperios y dejar una herencia masiva para su familia. Sin embargo, muy pocos han tomado el camino de Chuck Feeney, uno de los filántropos más importantes de la historia.
Creó un imperio que generaba u$s300 millones al año, pero juró morir en la ruina: la historia de Chuck Feeney
Feeney se convirtió en una de las grandes inspiraciones para los empresarios modernos tras desprenderse de todo su patrimonio y morir sin un solo centavo de su inmensa fortuna.
-
Adiós a las discusiones con tu pareja: el invento que se esconde bajo la almohada y se convertirá en tu aliado
-
De cuánto es la fortuna de Kylian Mbappé, el goleador histórico de Francia
El multimillonario decidió prescindir de su fortuna y donar todo para causas benéficas antes de morir.
El creador de una de las firmas más rentables de la industria optó por el anonimato para ayudar a los demás. Este empresario eligió un camino muy distinto al de sus pares al decidir morir sin ningún tipo de lujo a su alrededor. Prefirió destinar todo su capital a causas benéficas e inspiró uno de los movimientos más conmovedores entre los multimillonarios de distintos rubros.
Un negocio libre de impuestos: cómo Feeney creó el Duty Free
Chuck Feeney comenzó su carrera vendiendo productos libres de impuestos junto a Robert Miller. Ambos detectaron a tiempo la oportunidad de un negocio todavía incipiente en el mercado. Por este motivo decidieron llevar ese mismo modelo a los aeropuertos y crearon una compañía destinada a convertirse con los años en una de las firmas más importantes de todo el sector.
En 1960 fundaron Duty Free Shoppers y abrieron su primera tienda en Hong Kong. La empresa comenzó con la venta de bebidas alcohólicas, cigarrillos, perfumes y cámaras, productos muy buscados por los viajeros interesados en aprovechar los precios más bajos.
El crecimiento llegó pocos años después, cuando DFS consiguió operar las tiendas libres de impuestos en Hawái. Ese acuerdo permitió que la compañía aumentara sus ventas y aprovechara el movimiento de turistas que llegaban a la isla.
Durante las siguientes décadas, la empresa abrió nuevos locales en aeropuertos y centros comerciales de Asia. Amplió la cantidad de productos que ofrecía y se convirtió en uno de los principales negocios de compras para el turismo.
En 1990, la compañía ya generaba ganancias millonarias. Feeney y Miller llegaron a repartirse u$s300 millones en dividendos por año gracias a la participación que tenían en DFS.
En 1996, ambos vendieron Duty Free Shoppers al grupo francés LVMH. La operación valuó la participación de Feeney en u$s1.630 millones, aunque el empresario ya había tomado una decisión que cambiaría el destino de esa fortuna: había transferido sus acciones a una fundación creada para donar dinero.
Donó toda su fortuna en secreto y se quedó sin un dólar
En 1984, Feeney transfirió sus activos a Atlantic Philanthropies sin hacerlo público. La fundación comenzó a utilizar esos recursos para financiar proyectos de educación, salud y derechos humanos, mientras el empresario evitaba que su nombre apareciera asociado a las donaciones.
Durante años, muchas instituciones recibieron aportes sin conocer quién estaba detrás del dinero. La estrategia se mantuvo hasta la venta de DFS a LVMH, momento en el cual una disputa con Robert Miller reveló que las acciones ya no pertenecían directamente a Feeney, sino a su organización.
Atlantic Philanthropies destinó miles de millones de dólares a distintos proyectos. Una de las principales beneficiadas fue la Universidad de Cornell, donde el empresario había estudiado, con donaciones de más de u$s1.000 millones para programas educativos y nuevas instalaciones.
Entre sus aportes más importantes estuvo la entrega de u$s350 millones para la creación del campus tecnológico de Cornell en Roosevelt Island, Nueva York. La fundación también financió proyectos médicos, entre ellos una contribución de u$s270 millones para mejorar la atención sanitaria en Vietnam.
Además de distribuir dinero, Atlantic Philanthropies invirtió parte de sus recursos en distintas compañías. Algunas de esas participaciones aumentaron su valor con los años y permitieron que la organización ampliara el alcance de sus donaciones.
En total, Feeney entregó más de u$s8.000 millones antes del cierre de Atlantic Philanthropies en 2020. Para sus gastos personales había reservado unos u$s2 millones junto a su esposa, ciudad donde pasó sus últimos años en un departamento rentado en San Francisco.
La inspiración de Bill Gates y Warren Buffett
La forma en que Feeney utilizó su fortuna llamó la atención de otros empresarios millonarios. Bill Gates y Warren Buffett conocieron su trabajo y tomaron su idea de donar durante la vida como una referencia para impulsar una nueva manera de pensar la filantropía.
En 2010, Gates y Buffett crearon The Giving Pledge, un compromiso para que las personas con grandes fortunas destinaran una parte importante de su patrimonio a causas benéficas. Ambos reconocieron que su decisión de entregar su dinero mientras todavía podía ver los resultados fue una influencia para ese proyecto.
Cuando firmó el compromiso en 2011, el fundador de DFS explicó no encontrar un uso más importante para la riqueza que utilizarla para mejorar la vida de otras personas. Su postura era que las donaciones podían tener un mayor impacto cuando se realizaban durante la vida del benefactor.
Buffett destacó públicamente la importancia del empresario y aseguró que era un ejemplo para otros filántropos. Gates también señaló que Feeney había demostrado una forma distinta de utilizar una gran fortuna, al elegir distribuirla en lugar de conservarla.
- Temas
- Millones




