1 de octubre 2026 - 13:30

El "rey de las donas": de refugiado camboyano a multimillonario (y cómo lo perdió todo)

Ted Ngoy construyó un imperio gastronómico californiano, ayudó cientos de familias, pero después terminó arruinado por una adicción.

La historia de Ted Ngoy tiene amor, negocios y una vida llena de decisiones extremas.

La historia de Ted Ngoy tiene amor, negocios y una vida llena de decisiones extremas.

Gentileza - @thedonutkingfilm

La historia de Ted Ngoy parece salida de una película. Llegó a Estados Unidos sin trabajo ni dinero, aprendió un oficio desde cero y, tan solo una década después, tenía 60 locales y una fortuna que le permitió comprar una mansión, autos de lujo y viajar por el mundo.

Pero detrás de ese éxito también hubo una caída igual de impactante. El hombre conocido como “Donut King” terminó perdiendo sus negocios, su casa y la mayor parte de su relación con la familia después de desarrollar una terrible adicción al juego.

Tras llegar como refugiado a Estados Unidos, aprendió desde cero el negocio de las donas.

Tras llegar como refugiado a Estados Unidos, aprendió desde cero el negocio de las donas.

El amor que lo impulsó a arriesgarlo todo

Mucho antes de convertirse en empresario, Ngoy ya estaba dispuesto a tomar riesgos. Era estudiante en Nom Pen cuando se enamoró de Suganthini Khoeun, hija de un alto funcionario camboyano. Él venía de una familia humilde y creía que no tenía ninguna posibilidad con ella.

Todas las noches tocaba la flauta desde la ventana de la pequeña habitación donde vivía, justo enfrente de la casa de Suganthini. Después se animó a mandarle una nota y así empezaron a escribirse a escondidas. Una noche trepó un árbol, pasó por encima del alambre de púas que rodeaba la propiedad y entró por una ventana. Terminó escondido 45 días dentro de la habitación de la joven hasta que finalmente lo descubrieron.

La familia de ella se opuso a la relación, pero ambos insistieron hasta conseguir su aprobación. Finalmente, se casaron, tuvieron hijos y años más tarde la guerra civil los obligó a abandonar Camboya.

Su modelo ayudó a que cientos de familias camboyanas entraran al mercado gastronómico de California.

Su modelo ayudó a que cientos de familias camboyanas entraran al mercado gastronómico de California.

Cómo un refugiado sin nada se convirtió en aprendiz de Winchell’s

En 1975, Ngoy, su esposa y sus hijos llegaron a California después de escapar del avance de los jemeres rojos. La familia fue alojada en Camp Pendleton, un campo preparado para recibir refugiados. Para salir necesitaban un patrocinador estadounidense que les consiguiera trabajo y un lugar donde vivir. Finalmente, un pastor de una iglesia en Tustin aceptó ayudarlos.

Ted empezó como conserje por unos u$s500 mensuales, pero como no le alcanzaba sumó otros dos trabajos y llegó a pasar hasta 17 horas por día trabajando. Una de esas noches, desde la estación de servicio donde hacía el turno madrugada, empezó a mirar una tienda de donas que estaba al lado. El olor le recordó al nom kong, un pastel frito típico de Camboya, y se preguntó si podía hacer dinero con ese negocio.

En vez de comprar un local directamente, entró al programa de capacitación de Winchell’s y se convirtió en su primer aprendiz originario del sudeste asiático. Durante tres meses aprendió a hornear, manejar las cuentas, limpiar, vender y organizar un local.

Uno de sus trucos era preparar pequeñas tandas durante todo el día, así las donas siempre estaban frescas y el aroma funcionaba como publicidad. Después del entrenamiento recibió un negocio para administrar en Balboa Pier. Al poco tiempo consiguió ahorrar lo suficiente para abrir un segundo local junto a su esposa.

En pocos años pasó de trabajar jornadas agotadoras a manejar decenas de locales.

En pocos años pasó de trabajar jornadas agotadoras a manejar decenas de locales.

El secreto detrás del dominio camboyano en el mercado de donas de California

Ngoy no se quedó solamente con sus propios comercios, cuando empezó a ganar dinero compró más tiendas y empezó a alquilárselas a otras familias camboyanas que llegaban como refugiadas. Él mismo las capacitaba, les prestaba plata e incluso ayudaba a conseguir vivienda.

Junto a su esposa llegó a patrocinar a más de 100 familias, muchas de las cuales terminaron entrando al mismo negocio. El modelo funcionaba porque muchas familias trabajaban juntas dentro del local. Con el tiempo, otros inmigrantes repitieron la fórmula y el fenómeno empezó a crecer por toda California.

El resultado fue tal que los empresarios camboyanos terminaron teniendo tantas tiendas independientes que llegaron a dominar el mercado californiano, incluso desplazando a Winchell’s al segundo lugar. Para 1985, diez años después de llegar al país, Ted y Christy eran millonarios y manejaban unas 60 tiendas.

Su influencia todavía se nota, porque de aproximadamente 5.000 negocios independientes de este tipo que existen actualmente en California, alrededor del 80% continúa en manos camboyanas, según lo que dice el documental sobre su vida.

La adicción al juego terminó poniendo en riesgo la fortuna y la vida que había construido.

La adicción al juego terminó poniendo en riesgo la fortuna y la vida que había construido.

Cuando el éxito se convirtió en adicción al juego

La caída empezó en Las Vegas, las primeras visitas fueron parte de unas vacaciones familiares, hasta que Ted llegó a las mesas de blackjack. Como era un jugador importante, los casinos empezaron a ofrecerle suites valuadas en u$s2.000 por noche, entradas VIP y otros beneficios. Mientras tanto, él podía perder u$s5.000 o u$s7.000 en una sola partida.

Cada vez pasaba más tiempo en Las Vegas y menos en sus locales. Cuando perdía, volvía intentando recuperar la plata y terminaba profundizando el problema. Llegó a pedir dinero prestado a personas a las que él mismo había ayudado años antes. Cuando no podía devolverlo, les entregaba las llaves de algunos negocios y llegó a falsificar la firma de su esposa para hacerlo.

Intentó frenar varias veces, pasó por Jugadores Anónimos e ingresó dos veces a un monasterio budista en Tailandia. Ninguno de esos intentos consiguió pararlo durante mucho tiempo. Finalmente, la pareja terminó con un solo local y decidió venderlo. Años después también perdieron su casa y su matrimonio se rompió.

Para 2002, Ngoy estaba totalmente arruinado, volvió a Los Ángeles con menos de u$s100 en el bolsillo y durante un tiempo vivió gracias a la ayuda de iglesias y conocidos. Más adelante volvió a Camboya, entró al negocio inmobiliario y consiguió hacerse millonario otra vez. Pero el propio Ted terminó reconociendo que los mismos rasgos que lo habían llevado a apostar por el amor y los negocios también lo habían empujado hacia el juego.

Te puede interesar