Las nuevas generaciones y el cambio de mindset en las empresas  

Negocios

En este nuevo escenario, el compromiso es para con nuestros líderes en la desafiante tarea de la gestión del talento y de las relaciones humanas.

El mundo del trabajo ha cambiado, eso no es ninguna novedad. Las nuevas generaciones dentro de los equipos de trabajo, nos imponen desafíos, nos motivan a innovar, nos ayudan a estar al corriente con las tendencias y a superarnos como líderes. Al mismo tiempo, nos enseñan a que es posible cambiar y asumir nuevos riesgos de cara al futuro. Esto implica internalizar que hay un cambio de paradigma en torno a la concepción del trabajo tal como la conocemos.

Hasta hace algunas décadas atrás, los jóvenes ambicionaban la estabilidad que un trabajo podía proporcionarles y la posibilidad de hacer carrera en una misma compañía; sin embargo, hoy esto cambió las nuevas generaciones ya no perduran en sus trabajos como antes. La rotación es variable por industria, empresa y otros factores. Cuando ingresan, los jóvenes suelen tener un nivel de compromiso de, por lo menos, 80%, pero al año, las investigaciones muestran que pueden descender hasta el 15%, según un informe de Grupo Gestión.

Esto se debe a que surgen nuevas predilecciones por parte de los jóvenes al momento de encarar una carrera profesional, que se traduce en la necesidad constante de estímulos, la búsqueda de empatía hacia la compañía a la que pertenecen, en compartir cierta visión de negocios o concordar con los valores de la organización a la que pertenecen, y una necesidad de motivación constante por parte de los líderes que los anime a superarse cada día. Exigen a las compañías donde forman parte, en el caso de los perfiles IT, un desafío que los motive, más allá del salario y de las condiciones laborales.

A su vez, los jóvenes nos enseñan que es posible trabajar con nuevas reglas como la flexibilización horaria, el home office, y el trabajo remoto. Las nuevas generaciones, como los millennial y centennial, son inquietos, curiosos, priorizan un ambiente colaborativo, una estructura horizontal y se arriesgan constantemente. Esto se traduce en que no les tienen miedo a los cambios, confían en sus capacidades. Por otro lado, son autodidácticas, exploran una tecnología que les interese, hacen capacitaciones intensivas. Sin dudas, estas nuevas dinámicas resultan beneficiosas en la administración y gestión de tiempos porque lo importante ya no es cumplir horarios, sino el trabajo por proyectos, el ambiente de intercambio, y el lugar que se le da a la creatividad. Nuestro interés día a día es avanzar a hacia la innovación y acompañar a nuestros clientes en ese camino por lo que, lejos de intimidarnos, estas demandas deben plantearnos retos tanto para modernizarnos como organizaciones, como para trabajar estratégicamente el capital humano.

Es por eso que desde nuestro rol de liderazgo debemos tener en cuenta las necesidades que se imponen hoy y formar colegas y equipos de trabajo que estén a la altura de los cambios que propone el mercado, para fomentar desafíos técnicos que atrapen a las demandas de los nuevos perfiles que asoman. Los jóvenes de hoy requieren de alguien que los "couchee" y los motive a desarrollar una solución tecnológica. Si eso no ocurre, buscan nuevos horizontes; se trata de una cultura de trabajo distinta, aunque nos cueste entenderlo. Por ese motivo, debemos darles herramientas a nuestros líderes para retener el talento y para que internalicen que los jóvenes, independientemente del puesto que ocupen, cada uno, desde su lugar, está emprendiendo siempre algo.

En este nuevo escenario, el compromiso es para con nuestros líderes en la desafiante tarea de la gestión del talento y de las relaciones humanas. Estos cambios en la forma de concebir el trabajo forman parte de un nuevo paradigma del mundo moderno cuyas transformaciones se relacionan directamente con la irrupción de las nuevas tecnologías, la globalización, y los cambios que se están produciendo en el mundo, que rompen esquemas y proponen nuevas formas de organizarnos como empresas y como sociedad. Al fin y al cabo, para continuar aprendiendo, asumir nuevos riesgos y lograr marcar la diferencia en lo que hacemos, nuestro gran desafío es lograr una mayor apertura tanto mental como metodológica en este mundo que ya cambió y donde los jóvenes son los protagonistas.

Co-Founder & CEO en Nubiral

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