En el ambiente de la gastronomía se está atravesando un momento muy complicado económicamente en distintos países de la región. Muchos de los emprendimientos que lograron consolidarse en los últimos años, hoy se enfrentan a la quiebra en un escenario complejo, con precios muy altos y un consumo más limitado.
La icónica pastelería que pidió ayuda a sus clientes para escapar de la quiebra
Un negocio muy popular alertó a su comunidad y la reacción de la gente cambió el rumbo de su historia.
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El impacto de la inflación y la caída en ventas llevó a una pastelería a pedirle ayuda al público.
En medio de este problema, una marca muy conocida dentro del rubro de la pastelería se encuentra en la cuerda floja. Esa situación sorprendió a quienes seguían su crecimiento, ya que el negocio había construido una base de clientes fieles.
Qué sucedió con Bake My Day, la reconocida pastelería colombiana
Bake My Day se volvió un referente dentro de la pastelería artesanal en Colombia, con un foco muy especial en las galletas de estilo neoyorquino. Debido a este atractivo, en pocos años la marca ganó visibilidad y abrió varios puntos de venta en Bogotá.
En un principio, ese crecimiento le permitió consolidar una estructura con tres locales en zonas estratégicas de la ciudad. Esa expansión potenció su desarrollo, con una clientela que acompañó cada nueva propuesta. Con el paso del tiempo, el contexto económico empezó a impactar en su funcionamiento y las ventas comenzaron a caer hasta reducir a la mitad los ingresos habituales en el último año.
Debido a esto, las responsables del emprendimiento optaron por mantener la actividad con sus propios recursos. Esa decisión permitió continuar durante un tiempo, aunque el margen se redujo hasta un punto crítico. En Colombia, cientos de negocios gastronómicos bajaron sus persianas en el último tiempo, en parte debido al incremento de los costos laborales, que dificultó a las pequeñas empresas.
El pedido de las fundadoras a sus clientes para esquivar la bancarrota
Ante la posibilidad de cerrar, las creadoras de Bake My Day decidieron hablar directamente con su comunidad a través de las redes sociales, donde compartieron un mensaje en el que explicaron la situación y pidieron apoyo. En esa publicación invitaron a los clientes a acercarse a los locales, para comprar o difundir el mensaje, mientras que remarcaron el impacto que tendría el cierre en el equipo de trabajo y en las familias vinculadas al proyecto.
A los pocos días, la convocatoria generó un gran movimiento entre los seguidores y consumidores habituales. Muchos eligieron volver a comprar, recomendar la marca o compartir la historia. Eso le generó un alivio a la empresa, ya que las ventas mejoraron un poco, lo que permitió sostener la operación.
Este tipo de casos es cada vez más frecuente en el sector gastronómico. Los emprendimientos dependen no solo de la calidad de sus productos, sino también de que el contexto económico acompañe a que la gente se pueda permitir un gusto.
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