El mundo de los deportes es una puerta para ganar millones de dólares si el protagonista logra lucirse, ya que esto le asegura los mejores contratos disponibles para generar grandes fortunas. Pero no siempre lo que se hace con el dinero una vez que se retira resulta lo mejor.
La leyenda del deporte de Estados Unidos que perdió todos sus millones por un videojuego
La gloria norteamericana se convirtió en millonario, pero no le quedó nada después de tomar una pésima decisión con su fortuna.
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Generó una gran fortuna con su talento, pero no tuvo la misma habilidad para desarrollar sus negocios.
Hay quienes realizan grandes apuestas que no siempre terminan como esperan, lo que los lleva a tener deudas importantes o perder absolutamente todo lo que cosecharon con esfuerzo. Esta gloria de los Estados Unidos tuvo una idea que estuvo lejos de ser millonaria, ya que lo dejó prácticamente sin nada de valor.
La historia de Curt Schilling: una carrera de millones en el béisbol
Curt Schilling jugó en la Major League Baseball entre 1988 y 2009, integrando Philadelphia Phillies, Arizona Diamondbacks y Boston Red Sox. Ganó tres Series Mundiales y fue seleccionado seis veces para el Juego de las Estrellas, consolidándose como uno de los lanzadores más reconocidos de su generación.
A lo largo de su carrera, Schilling firmó contratos y bonos que superaron los 115 millones de dólares. Entre ellos, uno de los más importantes fue un contrato de dos años con Boston Red Sox en 2003, por 25.5 millones de dólares, que se sumó a los ingresos de salarios y premios obtenidos durante sus veinte años en la MLB.
Su patrimonio al momento de retirarse en 2009 se estimaba en aproximadamente 50 millones de dólares. Esta cifra incluía pagos por contratos, bonos por títulos obtenidos y acuerdos comerciales relacionados con su carrera deportiva, sin registros públicos de problemas financieros previos a ese momento.
La apuesta que lo llevó a la ruina
En 2006, Curt Schilling fundó 38 Studios, empresa dedicada al desarrollo de videojuegos, y destinó gran parte de su patrimonio para financiar la compañía. La empresa adquirió Big Huge Games y comenzó a desarrollar Project Copernicus, un juego de rol masivo que requería inversión en tecnología, personal y marketing, elevando considerablemente los costos operativos.
En 2012 lanzó Kingdoms of Amalur: Reckoning, que vendió más de 1.2 millones de copias en los primeros meses. A pesar de las ventas iniciales, los ingresos no alcanzaron para cubrir los costos de desarrollo, las deudas adquiridas y los pagos pendientes a empleados y proveedores, provocando la declaración de bancarrota de la empresa ese mismo año.
La quiebra dejó a 38 Studios con deudas superiores a 150 millones de dólares y activos por menos de 22 millones. Entre los acreedores se incluían el estado de Rhode Island, que había garantizado un préstamo de 75 millones para atraer la empresa, además de bancos, proveedores y empleados que no recibieron pagos completos.
Para afrontar parte de sus obligaciones, Schilling vendió objetos de colección, artículos de su carrera deportiva y su mansión en Massachusetts, comprada por 4.5 millones y vendida finalmente por aproximadamente dos millones. Además, enfrentó demandas por garantías personales de préstamos y acuerdos con el estado, llegando a un acuerdo en 2016 para pagar 2.5 millones a acreedores, sin que existieran cargos criminales en su contra.
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