La humanidad atraviesa en 2026 el escenario de mayor fragilidad global desde que existe el Reloj del Juicio Final. Así lo resolvió el Bulletin of the Atomic Scientists, que este martes 27 de enero anunció que el reloj fue adelantado cuatro segundos y quedó ubicado a 85 segundos de la medianoche, la marca más cercana al colapso global desde su creación en 1947.
El Reloj del Juicio Final quedó a 85 segundos de la medianoche, el punto más crítico desde su creación
La combinación de tensiones nucleares, crisis climática, avances tecnológicos sin regulación y nuevas amenazas biológicas llevó al Reloj del Juicio Final a su marca más extrema desde 1947.
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El Reloj del Juicio Final, creado en 1947 por el Bulletin of the Atomic Scientists, quedó ubicado a 85 segundos de la medianoche, el punto más cercano al colapso global en casi ocho décadas.
La actualización fue definida por el Consejo de Ciencia y Seguridad del organismo, un comité interdisciplinario integrado por especialistas en física nuclear, cambio climático, biotecnología y seguridad internacional. Según explicaron, la decisión refleja un deterioro simultáneo de amenazas estructurales que no solo persisten, sino que se profundizaron durante el último año.
“Cada segundo importa y el margen de acción se reduce”, advirtió Alexandra Bell, presidenta y directora ejecutiva del Bulletin, al presentar el informe anual. “Nunca antes el mundo estuvo tan cerca de una situación de riesgo extremo”, sostuvo.
Qué mide el Reloj del Juicio Final
El reloj no representa una cuenta regresiva literal ni anticipa un evento puntual. Se trata de una herramienta simbólica que busca expresar el nivel de peligro existencial al que se enfrenta la humanidad. Cuando las manecillas se acercan a la medianoche, el mensaje es que los riesgos globales aumentan; cuando se alejan, indica avances en cooperación internacional y reducción de amenazas.
Desde 2011, la tendencia general fue de avances sucesivos hacia la medianoche, con escasos retrocesos.
Los factores detrás del nuevo adelanto
El Bulletin identificó varios ejes centrales que explican la decisión de mover el reloj cuatro segundos hacia adelante.
Conflictos armados y riesgo nuclear
Las tensiones entre potencias con capacidad nuclear se intensificaron a lo largo de 2025. La prolongación de la guerra en Ucrania, los focos de conflicto en Medio Oriente y el estancamiento diplomático elevaron el nivel de confrontación global. A esto se suma un elemento clave: la inminente expiración del último tratado vigente entre Estados Unidos y Rusia que limita los arsenales nucleares estratégicos, lo que dejaría al mundo sin acuerdos formales de control armamentista por primera vez en más de 50 años.
Daniel Holz, presidente del Consejo de Ciencia y Seguridad, fue categórico: “En lugar de reducir los riesgos, el escenario global se volvió más fragmentado, con mayor desconfianza y menor cooperación”.
Crisis climática en aceleración
El cambio climático volvió a ocupar un lugar central en la evaluación. El informe señala nuevos récords en el aumento del nivel del mar y una mayor frecuencia de eventos extremos como incendios, sequías, inundaciones y tormentas severas. Según los científicos, estos fenómenos no solo continúan, sino que se intensifican, con impactos directos sobre la estabilidad social y económica.
Tecnología, inteligencia artificial y desinformación
El avance acelerado de la inteligencia artificial también influyó en la decisión. Los expertos alertaron que estas tecnologías potencian la desinformación, erosionan la confianza pública y dificultan la toma de decisiones políticas en contextos de alta tensión, especialmente en materia de seguridad internacional.
Nuevas amenazas biológicas
Por primera vez, el informe incluyó advertencias sobre desarrollos en biología sintética, como la denominada “vida espejo”, organismos diseñados con estructuras biológicas invertidas respecto del ADN natural. Aunque presentan posibles aplicaciones médicas, los especialistas señalaron que su comportamiento imprevisible y la ausencia de marcos regulatorios internacionales representan un riesgo emergente.
Una advertencia, no un destino
El Reloj del Juicio Final fue creado en 1947, en los inicios de la Guerra Fría, con el objetivo de alertar sobre los peligros de la autodestrucción humana. Su momento más alejado de la medianoche fue en 1991, tras el fin del enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética, cuando marcó 17 minutos.
Hoy, con menos de un minuto y medio restante, el mensaje vuelve a ser contundente. “Si el mundo se organiza bajo una lógica de confrontación permanente, aumentan las probabilidades de un desenlace catastrófico para todos”, advirtió Holz.
Desde la Universidad de Chicago, donde funciona la sede del Bulletin y se exhibe el reloj físico, los científicos insistieron en que el escenario aún puede revertirse. La advertencia es extrema, pero no definitiva: reducir el riesgo global sigue siendo posible si existen decisiones urgentes, cooperación internacional y voluntad política.
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