El sector fintech en Argentina está posicionado como el más dinámico y atractivo a la hora de atraer inversiones de capital de riesgo. Las startups que ofrecen servicios financieros en base al uso de tecnología vinieron registrando un fuerte crecimiento en los últimos años.
Las empresas del sector fintech aseguran que la infraestructura de pagos digitales está obsoleta
Reclaman un marco regulatorio adecuado para acelerar la innovación y algunos incentivos impositivos para competir contra el uso de efectivo.
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El Foro Argentino de Inversiones 2024 se volvió a realizar tras una pausa de 4 años. Hubo varios paneles durante toda la jornada.
Dentro de este segmento, el vertical de medios de pagos pasó a dominar la escena, desplazando a los préstamos del lugar de privilegio. Sin embargo, los protagonistas de este universo tienen una visión crítica de la actualidad.
“La estructura de pagos digitales tiene 30 o 40 años y ya quedó obsoleta. Esta segunda oleada fintech tiene como tarea pendiente modernizar esa infraestructura”, sostuvo Gastón Irigoyen, de Pomelo.
Irigoyen abrió el panel que analizó “La próxima ola en fintech”, durante el Foro Argentino de Inversiones 2024 que sesionó en el Palacio Libertad, ex CCK, organizado por la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (ARCAP) y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI).
El Foro volvió a reunirse tras una pausa de cuatro años. Participaron más de 500 expertos que se reunieron con referentes de venture capital, private equity, seed capital, family offices, fondos corporativos y fondos institucionales de Estados Unidos, Chile, Paraguay, México y los Emiratos Árabes Unidos que operan o buscan oportunidades para operar en el país.
Pomelo es una fintech b2b, es decir que sus clientes son otras fintechs a las cuales provee de infraestructura tecnológica para emisión, procesamiento y gestión de pagos con tarjeta.
Respecto de los cambios que está registrando esta industria, Gastón Irigoyen sostuvo: “Ahora una empresa puede incorporar un sistema para empezar a hacer procesamiento de pagos en apenas 9 días. Es algo que hasta ahora podía demandar hasta dos años”.
“Nuestra tesis de negocios fue la experiencia, que adquirimos en algún momento como usuarios del sistema tradicional de pagos que llevaba a situaciones frustrantes porque su estructura está rota y no soporta todos los cambios que se están produciendo”, añadió.
De todos modos, imaginó el futuro del sistema como “más eficiente, con opcionalidad, pero no absolutamente gratuito como a veces se supone. Será un futuro complejo, con muchas opciones, pero siempre mejor porque habrá más convivencia de propuestas y mayor competencia”.
En cuanto a las condiciones necesarias para impulsar el cambio, Irigoyen mencionó la estandarización del marco regulatorio y la cuestión impositiva.
“El sistema de pagos funciona con una base de incentivos. Si pagar en efectivo sigue siendo más barato que las opciones digitales, no va a poder desarrollarse. Y es allí donde la cuestión impositiva puede ser determinante”, explicó el empresario.
El debate sobre la infraestructura del sistema de pagos digitales
Tomás Mindlin, de Tapi, otra fintech enfocada en la infraestructura de pagos, también se refirió a la vigencia de los pagos en efectivo como un problema a resolver en América latina.
“En países como México, que tiene un sistema de transferencias veloces y gratuitas, el 80% de los pagos todavía se hace en efectivo en el segmento minorista”, detalló.
Y si bien elogió los avances en la digitalización de pagos lograda en Argentina mediante transferencias inmediatas y código QR interoperable, dijo que “Brasil sigue siendo el país que está varios pasos adelante del resto en la región”.
En ese sentido, mencionó el sistema de transferencias que permite pagos en tiempo real denominado Pix, que fue creado por el Banco Central de Brasil.
Por eso, Mindlin habló de la necesidad de tener en cuenta las particularidades de cada país cuando se analiza el panorama fintech en América latina, en particular la vertical de Pagos.
“En el pago de servicios parece que estuviera todo totalmente resuelto, porque nos acostumbramos a pagar a través del home banking. Pero la infraestructura que está detrás está obsoleta y hay que actualizarla. No es lo mismo el flujo de pagos que demanda un comercio tradicional que Mercado Libre”, destacó.
El cofundador de Tapi también mencionó algunas variables que considera necesarias para poder seguir impulsando el universo fintech en Argentina. “El sistema regulatorio es algo que puede hacer fácil o difícil el proceso de crecer. También influye la macroeconomía, ya que sin estabilidad es muy difícil que pueda seguir llegando inversión al país. Para invertir es necesario que exista crédito, y sin estabilidad macroeconómica nadie ofrece créditos”.
Por su parte, la experta ecuatoriana Daniela Espinosa, de la fintech de soluciones financieras Ábaco, sostuvo que “la nueva ola de fintech abre oportunidades gigantes de inversión y crecimiento”.
“La banca tradicional siempre ofreció seguridad. Pero ahora la propuesta fintech es ofrecer nuevas experiencias para operar, además de la seguridad”, agregó.
“Argentina necesita resolver su situación de doble riesgo, económico y político, como condición para atraer inversiones para el sector privado”, añadió. Y planteó la dolarización como una receta que permitió que su país, Ecuador, mejorara su situación macroeconómica.
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