12 de enero 2026 - 15:30

Le arruinó la vida: la insólita historia de un hombre pobre que ganó 19 millones y terminó en la ruina

Pasó a ser millonario de la noche a la mañana, pero lo que parecía una decisión inteligente le resultó peor de lo que esperaba.

Consiguió una fortuna de un momento a otro, pero tomó las peores decisiones posibles.

Consiguió una fortuna de un momento a otro, pero tomó las peores decisiones posibles.

Imagen: Freepik

Ganar millones de dólares de la noche a la mañana es el sueño de muchos y, si bien todos pensarían que es la forma de solucionar sus problemas, en algunos casos se puede convertir en un infierno. De no cuidar el dinero como corresponde, todo se transforma en un caos financiero.

Así le ocurrió a este hombre, convencido de que todos sus dramas llegarían a terminarse tras ganar la lotería. Pero no hubo una sola decisión que lo beneficiara y terminó su vida más endeudado que antes de tener ese importante premio en sus manos.

Lotería Getty
Ganó una cifra millonaria, pero no pudo aprovecharla como esperaba pese a una inteligente decisión.

Ganó una cifra millonaria, pero no pudo aprovecharla como esperaba pese a una inteligente decisión.

Quién fue William Bud Post y cómo se convirtió en millonario

William Bud Post vivía en Pensilvania y atravesaba una situación económica crítica cuando compró el boleto ganador en 1988. Estaba incapacitado para trabajar, no tenía vivienda propia y dependía de ingresos ocasionales. En su cuenta bancaria había apenas 2,46 dólares, un dato que ilustra con claridad su punto de partida.

Ese día, Post empeñó un anillo por 40 dólares y le dio el dinero a su casera, Ann Karpik, para que comprara varios boletos de lotería. Uno de ellos resultó ganador y le otorgó un premio cercano a los 19 millones de dólares, una cifra excepcional para la época dentro del sistema de loterías estatales de Estados Unidos.

En lugar de cobrar el monto completo, eligió recibir el dinero en 26 pagos anuales de 497.953 dólares. La modalidad le garantizaba ingresos durante más de dos décadas, pero también lo dejó expuesto a administrar grandes sumas sin experiencia financiera ni asesoramiento profesional, en un entorno que rápidamente comenzó a reclamar parte del dinero.

Las decisiones y los problemas que lo llevaron a perder todo

El primer pago anual marcó el inicio del deterioro. Post destinó más de 300 mil dólares a la compra de una licencia para vender bebidas alcohólicas y al arrendamiento de un restaurante en Florida, un negocio que puso a nombre de su hermano y que nunca llegó a funcionar de manera rentable.

En paralelo, adquirió un lote de autos usados y un avión bimotor, pese a no contar con licencia de piloto ni un plan comercial. En menos de tres meses, el dinero del primer cobro se agotó y las deudas superaban el medio millón de dólares, comprometiendo ya los ingresos futuros.

Con el segundo pago, lejos de ordenar su situación, compró una mansión en Oil City, Pensilvania, por casi 400 mil dólares. A partir de ese momento, los conflictos se multiplicaron. Un hermano intentó asesinarlo para quedarse con parte del premio, su casera inició una demanda judicial alegando un acuerdo para dividir la ganancia y la Justicia ordenó bloquear los pagos restantes hasta que se resolvieran las deudas acumuladas.

Post terminó vendiendo la mansión por apenas 65 mil dólares y subastó los derechos sobre los pagos futuros del premio. Parte del dinero se destinó a saldar pasivos y otra parte se perdió en gastos corrientes. Más tarde fue condenado a prisión por un episodio violento vinculado a una deuda y, tras cumplir la condena, pasó a vivir con una pensión mensual de 450 dólares. Murió en enero de 2006, sin bienes y sin acceso al dinero de la lotería.

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