El mercado aerocomercial doméstico argentino profundizó en julio la tendencia contractiva que viene mostrando desde marzo pasado. Según los datos de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), la cantidad de pasajeros transportados en vuelos de cabotaje se redujo un 7% interanual, lo que representa una pérdida neta de 109.000 viajeros respecto de julio de 2025. En el acumulado de los primeros siete meses la caída es de 5%.
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Líneas aéreas: se profundizó la contracción del mercado doméstico por la crisis económica y la caída de Flybondi
La cantidad de pasajeros que volaron dentro del país cayó 7% interanual en julio, con 109.000 viajeros menos. La low cost perdió unos 250.000 pasajeros, pero Aerolíneas Argentinas y JetSmart solo pudieron absorber una parte.
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La estadística oficial refleja que cada vez menos argentinos están utilizando el avión para desplazarse dentro del país.
Estos resultados confirman que el mercado interno atraviesa un escenario diferente al del comienzo del año, cuando todavía mostraba crecimiento. La caída se fue haciendo más pronunciada a medida que pasaron los meses y se agravó la crisis que atraviesa Flybondi.
De todos modos, el informe mensual de julio de la ANAC muestra que la contracción no puede atribuirse exclusivamente a las dificultades operacionales que sufre la línea aérea low cost.
La compañía prácticamente desapareció del mercado durante buena parte del mes: transportó apenas 13.639 pasajeros que implicaron una caída de 95% frente a los 262.373 pasajeros que había transportado en julio de 2025. En este caso, la pérdida ascendió a 248.734 viajeros.
Las otras compañías del mercado absorbieron una parte de esos pasajeros perdidos, pero no llegaron a compensar completamente esa cifra. Aerolíneas Argentinas fue la principal beneficiada, al absorber 95.418 pasajeros adicionales, mientras que JetSmart incorporó 42.765.
La diferencia entre los pasajeros que perdió Flybondi y los que captaron sus competidoras ayuda a explicar la contracción neta del mercado, que se relaciona directamente con el impacto de una caída general del consumo que pega con mayor fuerza en el segmento doméstico, a diferencia del internacional que creció 5% en el mismo período.
Cómo se dio el derrumbe de Flybondi
Flybondi había llegado a constituirse en uno de los principales jugadores del mercado doméstico y en el segundo operador por cantidad de pasajeros, pero quedó reducida durante el mes a una presencia marginal del 1% del mercado como consecuencia de la crisis operacional y financiera que atraviesa.
La situación de la low cost ya venía impactando sobre las estadísticas de los meses anteriores. En mayo, por ejemplo, Flybondi había transportado 70.863 pasajeros, frente a 205.536 en mayo de 2025, una caída de 66%. Su participación en el mercado doméstico pasó entonces del 16% al 6%.
En junio, el deterioro se hizo todavía mayor: perdió otros 168.138 pasajeros en términos interanuales y su participación se redujo del 18% al 5%, mientras que Aerolíneas Argentinas pasó del 58% al 65% y JetSmart del 23% al 28%.
Julio marcó, sin embargo, un salto adicional que amplió la gravedad del problema. Flybondi permaneció prácticamente sin operar durante las primeras semanas del mes, después de haber suspendido sus vuelos regulares desde comienzos de julio.
Recién el 14 de julio retomó parcialmente la actividad con un vuelo entre Ezeiza y Bariloche, después de aproximadamente dos semanas de interrupción. La empresa llegó a operar con apenas unos pocos aviones activos, en un contexto marcado por problemas con proveedores, mantenimiento, arrendadores de aeronaves y abastecimiento de combustible. A esto se sumaron luego incumplimientos en materia de sueldos e indemnizaciones.
La consecuencia inmediata de esa situación fue una transferencia de pasajeros hacia sus competidoras. Aerolíneas Argentinas fue la que recibió la mayor parte de ese tráfico perdido, con unos 95.000 pasajeros adicionales en la comparación interanual de julio.
La compañía de bandera aprovechó así la reducción de la oferta de su principal competidor doméstico para incrementar su volumen (creció 11%) y participación -que llegó al 69% del mercado desde el 57% que tenía en julio de 2025-, aunque el dato debe ser leído en el contexto de un mercado que en su conjunto se siguió achicando.
JetSmart, por su parte, también capturó parte de la demanda que dejó disponible Flybondi, con los mencionados 42.700 pasajeros más que un año atrás. La low cost chilena ya venía avanzando sobre el mercado argentino a medida que se deterioraba la operación de su competidora.
En junio había aumentado cinco puntos porcentuales su participación, del 23% al 28%, aunque en ese caso el incremento de pasajeros había sido mucho más moderado, de unos 10.000 viajeros.
Cuándo empezó el retroceso del cabotaje
La evolución mensual permite observar que la crisis del cabotaje excede al caso particular de Flybondi. Después de comenzar 2026 con un comportamiento todavía positivo, el mercado doméstico comenzó a retroceder en marzo.
Según la evolución de los informes estadísticos de ANAC, la variación interanual pasó de +1% en enero y +1% en febrero a -3% en marzo, -4% en abril, -12% en mayo y -17% en junio.
Julio mostró una caída del 7%, menor que la registrada en junio, pero sobre una base de actividad ya deteriorada.
El dato resulta particularmente significativo porque el primer semestre había comenzado con señales que permitían pensar en una expansión del transporte aéreo.
La propia ANAC informó en julio que entre enero y junio de 2026 los aeropuertos argentinos habían registrado 24.565.836 pasajeros, el mayor número para un primer semestre en la historia del sistema y un 1% más que en igual período de 2025.
Pero ese récord estuvo impulsado en buena medida por el tráfico internacional: en junio, mientras los vuelos internacionales movilizaron 1.100.507 pasajeros, el cabotaje registró 2.044.144, y el comportamiento doméstico ya mostraba una fuerte contracción.
El contraste entre ambos mercados es uno de los elementos centrales de la evolución del sector aerocomercial argentino durante 2026.
La brecha entre cabotaje y exterior
Mientras la conectividad internacional mantuvo una tendencia expansiva, el tráfico dentro del país comenzó a perder pasajeros a partir de marzo. La diferencia también permite observar que el problema no es simplemente la cantidad de argentinos que utilizan el avión, sino qué tipo de viajes están dispuestos o pueden pagar los consumidores en el actual contexto económico.
En ese sentido, la caída del cabotaje coincide con un escenario de pérdida de poder adquisitivo y mayor cautela en el consumo, que afecta especialmente a los viajes considerados postergables.
La retracción se produjo además pese a la existencia de promociones y ofertas de las aerolíneas. Un análisis de los datos de mayo ya advertía que la reducción de pasajeros domésticos estaba asociada tanto a la fuerte caída de Flybondi como a variables vinculadas con el poder adquisitivo.
La particularidad del caso argentino es que la caída de la demanda se combina con una reducción extraordinaria de la oferta. La crisis de Flybondi dejó de ser solamente un problema de una empresa para convertirse en un factor que afecta la estructura completa del mercado doméstico.
Durante los primeros meses del año la empresa todavía conservaba una participación relevante; luego pasó a representar una proporción cada vez menor del tráfico hasta quedar prácticamente fuera de escena en julio.
Las estrategias de las líneas aéreas
El fenómeno también está modificando las estrategias de las compañías que permanecen activas para tratar de ganar espacio en el mercado. JetSmart anunció en julio que proyecta llevar su flota argentina a 23 aviones hacia 2027 y confirmó nuevas rutas y frecuencias domésticas, incluyendo el regreso a Posadas y la incorporación de Santiago del Estero y San Juan.
Aerolíneas Argentinas, por su parte, se encuentra en una posición todavía más favorable desde el punto de vista de la participación de mercado, precisamente porque cuenta con una red y una flota capaces de absorber una parte importante de la demanda que quedó sin atender.
El problema es que absorber pasajeros no equivale necesariamente a crear nuevos pasajeros. Los aproximadamente 140.000 viajeros adicionales que, según los datos de julio, captaron Aerolíneas Argentinas y JetSmart en conjunto compensaron sólo una parte de los cerca de 250.000 que perdió Flybondi.
El resto no se trasladó automáticamente hacia otras compañías: una porción significativa simplemente dejó de viajar en avión. Esa diferencia es la que explica que el mercado doméstico haya terminado julio con unos 100.000 pasajeros menos.
El informe estadístico de la ANAC confirma, de esta manera, un cambio de escenario para la aviación comercial argentina. Después de un comienzo de año con indicadores récord en el conjunto del sistema, el mercado doméstico acumula varios meses consecutivos de contracción.
Y aunque la crisis de Flybondi constituye el factor más visible y extraordinario de esta caída, la secuencia mensual muestra que existe también un problema más profundo: desde marzo, cada vez menos argentinos están utilizando el avión para desplazarse dentro del país.
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