El viernes 6 de marzo, en vísperas del Día Internacional de la Mujer, Mujeres al Mando, la edición especial del ciclo que visibiliza a referentes femeninas de la gastronomía y el vino en Argentina, convocó a más de 200 personas en los jardines de Susana Balbo, la bodega de la primera enóloga mujer del país. Cocineras, enólogas, sommeliers, productoras y creadoras al frente de sus propios proyectos compartieron una velada en la que la cocina, el vino y el intercambio de ideas fueron protagonistas.
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Mujeres al Mando, el encuentro que reunió a 42 referentes de la gastronomía y el vino
La propuesta formó parte de una iniciativa que nació en 2023 impulsada por Ana Lovaglio Balbo y la chef Flavia Amad desde la bodega Susana Balbo.
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“Lo que vimos el viernes fue la confirmación de que existe una comunidad muy potente de mujeres en la gastronomía y el vino”. Con esa definición, la chef Flavia Amad resume el espíritu de Mujeres al Mando, el encuentro que reunió a más de 40 profesionales del sector. La convocatoria confirmó el objetivo central de la iniciativa: “generar un espacio real de encuentro, colaboración y visibilidad para mujeres que lideran proyectos”.
La propuesta formó parte del proyecto Al Mando, una iniciativa que nació en 2023 impulsada por Ana Lovaglio Balbo y la chef Flavia Amad desde la bodega Susana Balbo. El objetivo es visibilizar el trabajo de mujeres que están transformando la escena gastronómica argentina desde distintos territorios y disciplinas.
“Reunir a tantas mujeres del sector fue emocionante porque demuestra que existe una comunidad muy sólida que muchas veces trabaja de manera silenciosa, pero con un impacto enorme en la identidad gastronómica y vitivinícola de Mendoza”, explica Flavia Amad, chef de los restaurantes Osadía de Crear y CRIOS, ambos ubicados en la bodega.
Un proyecto que crece
Desde su creación, Al Mando fue ampliando su alcance. Lo que comenzó como un espacio de encuentro entre cocineras fue sumando otras voces del sector gastronómico y vitivinícola.
“Hemos cumplido el objetivo de darle continuidad al proyecto, ser constantes en el tiempo, que es fundamental para que se vaya posicionando”, señala Ana Lovaglio Balbo, directora de Marketing de Susana Balbo. “En esta edición ampliamos la base: sumamos a las sommeliers y a las productoras. El año pasado participaron 15 cocineras y 15 bodegas con alma femenina; esta vez fueron más de 40 mujeres”.
La evolución del encuentro refleja un movimiento más amplio dentro de la gastronomía y el vino: una creciente visibilidad de las mujeres que lideran proyectos, producen, investigan y crean nuevas formas de entender la cocina y la hospitalidad.
Gastronomía, vino y comunidad
La dinámica del evento estuvo pensada para fomentar el intercambio. Con un formato de circulación libre, los asistentes pudieron recorrer distintas estaciones gastronómicas a cargo de cocineras invitadas, mientras una mesa central reunía vinos servidos por mujeres de bodegas mendocinas y de otras regiones del país.
También hubo un circuito de productoras de alimentos y bebidas que presentaron sus proyectos y compartieron historias detrás de cada producto.
Con copa en mano y un clima distendido, la noche se transformó en un espacio donde la conversación fue tan importante como los sabores. Más que un evento gastronómico, la propuesta buscó construir comunidad.
De Mendoza al resto del país
Aunque el encuentro se realiza en Mendoza, el proyecto tiene una mirada federal. En cada edición participan mujeres de distintas regiones de Argentina vinculadas al mundo del vino, la cocina y la producción de alimentos.
Según la chef, el evento también pone de relieve un aspecto clave de la cultura gastronómica local: la colaboración. Desde pequeñas productoras hasta chefs reconocidas, el proyecto busca mostrar la diversidad de miradas que hoy conviven en la gastronomía contemporánea.
En ese sentido, Mujeres al Mando no solo celebra trayectorias individuales, sino que también pone en valor el trabajo colectivo que sostiene la identidad culinaria de cada territorio.
Una red que atraviesa y trasciende cocinas, bodegas y territorios
La edición especial dedicada al Día Internacional de la Mujer fue la undécima edición del ciclo Al Mando y la segunda que se realiza específicamente para esta fecha.
A lo largo de sus distintas ediciones, el proyecto fue consolidando una comunidad integrada por cocineras, sommeliers, productoras, comunicadoras y profesionales del sector que comparten una mirada común: construir una gastronomía más abierta, colaborativa y diversa. Para Flavia Amad, uno de los aspectos más valiosos del encuentro es la posibilidad de generar redes profesionales y humanas dentro del sector.
Aunque la gastronomía fue el hilo conductor de la noche, el evento mostró que el ecosistema culinario es mucho más amplio. La edición especial de Mujeres al Mando reflejó la diversidad de proyectos que hoy marcan que hoy marcan el pulso de la cocina argentina. Desde cocineras al frente de restaurantes reconocidos hasta productoras independientes y referentes del sector vitivinícola, el encuentro funcionó como una radiografía del talento femenino que impulsa nuevas narrativas en torno a la cocina y el territorio y reflejó la diversidad de oficios que sostienen la identidad gastronómica.
Para las organizadoras, el evento también tuvo un significado personal. “Para nosotras fue un momento de mucha gratitud y orgullo. Al Mando nació con la intención de celebrar el talento femenino y generar redes genuinas, y ver a tantas mujeres compartiendo experiencias, conocimiento y proyectos nos confirma que el camino tiene sentido”, señala Flavia.
Entre las cocineras invitadas participaron profesionales de Mendoza y de Buenos Aires como Agustina Cerfoglia (Finca Decero), Ana Irie (Bravado), Calu Corso (Garabato y Mad Pasta), Clementina Cervantes (Surco), Daniela Espinoza (Oye Bar), Delfina Paganelli (Anafe, La Ventana y La Amistad), Estefanía Maiorana (Fico), Julieta Argento (Quimera Bistró), Luján Otero (Anchoita), Martina Iglesias (Monono) y Mecha Ferraro (Pan y Oliva), además de la propia Flavia Amad, anfitriona del encuentro desde Osadía de Crear.
A ellas se sumaron mujeres que lideran bodegas mendocinas y proyectos vitivinícolas, entre ellas Julia Zuccardi (Santa Julia), Daniela Ovejero Michelini (Rufino & Descendientes), Paloma Bignone (Bodega Séptima), Verónica Riccitelli (Riccitelli Wines) y Valentina Litman (Primer Horizonte), junto a otras referentes del sector como Celina Bartolomé, Juliana Bevilacqua, Maia Echegoyen, María Sance, Noelia Torres y Victoria Brond.
El encuentro también incorporó una mirada federal a través de sommeliers que representan bodegas de distintas regiones del país. Desde Chubut, Salta, Neuquén, Río Negro, Buenos Aires y Jujuy, profesionales como Camila Cerezo Pawlak, Constanza Chiarelli, Eugenia Loria, Bárbara Jones, Marcia Sartor y Romina Rolón acercaron la diversidad de los territorios vitivinícolas argentinos.
El recorrido se completó con un circuito de productoras de alimentos y bebidas artesanales que presentaron proyectos independientes, entre ellos Jolgorio Vermut, Eres Valle de Uco, Libum, Mater Orbis, Calavera, Innamorato, Cosmos, Queen Energía, The Chipá, Rusa Coya y Nuestro Vermut.
Más allá de los nombres propios, la presencia de tantas mujeres de diferentes disciplinas reflejó uno de los ejes centrales del proyecto: mostrar que la gastronomía contemporánea se construye desde múltiples miradas, regiones y oficios.
Mirar hacia adelante
Más que un evento, Mujeres al Mando se consolida como una red que conecta talento, territorio y creatividad.
Para la chef, uno de los principales aportes del encuentro es la posibilidad de generar vínculos profesionales que continúen más allá del evento. “Sentimos que el evento reafirmó algo muy importante para el espíritu de Al Mando: que cuando las mujeres del sector se encuentran, se escuchan y colaboran, se genera una energía creativa muy poderosa que impulsa nuevos proyectos y abre caminos para las próximas generaciones”.
En un sector históricamente dominado por voces masculinas, iniciativas como esta muestran que el cambio también se cocina a fuego lento: con comunidad, visibilidad y el impulso de mujeres que, cada vez más, están —literal y simbólicamente— al mando.






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