Womentoring, un trampolín a la toma de decisiones femenina

Negocios

El liderazgo femenino sigue siendo una deuda que se hace tangible en el bajo número de mujeres que llegan a puestos de responsabilidad y conducción en las empresas.

Hablamos de lo valioso de la diversidad organizacional, de co-diseñar organizaciones que puedan ser reflejo de una cultura saludable pero sabemos que el mundo del trabajo, los lugares de poder y los estilos de liderazgo aún están fuertemente teñidos por paradigmas patriarcales.

A pesar de los intentos organizacionales por generar culturas equitativas, el liderazgo femenino sigue siendo una deuda que se hace tangible en el bajo número de mujeres que llegan a puestos de responsabilidad y conducción en las empresas. Durante muchos años, el rol de la mujer estuvo ceñido a cuestiones domésticas del hogar y espacios de cuidado, siendo un desafío hoy instalar una paridad de oportunidad de roles laborales entre mujeres y hombres especialmente en puestos de liderazgo.

Es así como las prácticas de womentoring aparecen como alternativas para inspirar y brindarle herramientas a las mujeres en las complejidades del mundo del trabajo. El mentoring sin dudas es una de las prácticas más poderosas de aprendizaje impulsado por conversaciones profundas y sinceras que posibilita nuevos marcos de exploración y acción entre el mentor y el mentee.

¿Qué se trabaja en los espacios de Womentoring?

  • La representación que tienen las mujeres sobre sus propios modelo de liderazgo y las creencias que operan como limitantes para que puedan aumentar la toma de decisiones y sus lugares de visibilidad organizacional.
  • Se acompaña en la construcción de un propósito de trabajo, una razón de ser de sus acciones que opere como norte en ese cambio que quiere lograr.
  • Se construyen planes de acción basados en metas y objetivos que se desea movilizar.

El womentoring como todo proceso de mentoreo es ante todo un proceso vincular de doble elección. El mentee tiene que poder depositar confianza en su mentor y percibir al mismo como un facilitar, una catalizador de este proceso de cambio. Por otra parte, el mentor tiene que estar dispuesto a guiar en ese proceso de aprendizaje con el fin de generar espacios valiosos de conversación. Esto implica un vínculo genuino de trabajo basado en la transparencia, la empatía y la respeto mutuo, tres factores claves para garantizar las claves de este proceso.

Este modelo de mentoreo da inicia al camino de prácticas éticas y equitativas en la organización. Recordemos que los modelos organizacionales operan de manera subterránea y se manifiestan en la toma de decisiones con toda su fuerza. Es importante visibilizar estos comportamientos, y operar desde un rol de conciencia para construir una cultura diversa, sustentable y particularmente justa.

(*) Fundadora de Estudio Locht.

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