30 de junio 2026 - 14:10

Reinventarse antes de los 50: dejó la abogacía y creó un proyecto que une bienestar, longevidad y belleza

Tras superar problemas de salud, Carolina Winograd cambió de rumbo, se capacitó en el exterior y convirtió su experiencia en un emprendimiento propio.

El bienestar integral ganó espacio entre los hábitos de consumo. Carolina Winograd sostiene que la belleza también pasa por el cuidado consciente, la salud y la construcción de rutinas que favorezcan una longevidad activa

El bienestar integral ganó espacio entre los hábitos de consumo. Carolina Winograd sostiene que la belleza también pasa por el cuidado consciente, la salud y la construcción de rutinas que favorezcan una longevidad activa

Hay historias que inspiran porque demuestran que nunca es tarde para empezar de nuevo. La de Carolina Winograd encaja en ese perfil. Después de construir una carrera como abogada y desarrollar una faceta artística como cantante de tango, decidió dar un giro a su vida antes de cumplir 50 años. Lo que comenzó como una búsqueda para recuperar su salud terminó por transformarse en un proyecto dedicado al bienestar integral, la longevidad saludable y la belleza con un enfoque holístico.

La decisión no respondió a una oportunidad de negocios que apareció de un día para otro. Surgió a partir de una experiencia personal marcada por distintos problemas de salud. Un prolapso, reflujo gástrico, más de tres décadas de bruxismo, una isquemia y altos niveles de estrés la llevaron a replantearse sus hábitos y a buscar herramientas que le permitieran mejorar su calidad de vida.

Winograd recordó: "Al principio no había ningún plan. Había urgencia, inconformismo y una necesidad muy íntima: recuperarme, entender qué me estaba pasando y volver a sentirme bien en mi cuerpo".

Aquella búsqueda la impulsó a estudiar distintas disciplinas vinculadas al bienestar. Se formó en Argentina, Estados Unidos y Europa en áreas como yoga facial, entrenamiento miofascial, Low Pressure Fitness, Medicina Tradicional China y programas especializados en bienestar y menopausia. Con el tiempo, esos conocimientos dieron origen a un método propio y a un ecosistema que hoy reúne formación, conferencias, un libro y una línea de cosmética.

De una experiencia personal a un emprendimiento

Winograd asegura que durante mucho tiempo creyó que los problemas que atravesaba eran exclusivamente personales. La piel atópica, la sensibilidad a distintos productos cosméticos y otras afecciones parecían obstáculos difíciles de superar. Sin embargo, esa experiencia terminó por convertirse en el punto de partida de un proyecto mucho más amplio.

"Comprendí que mi historia y mis necesidades no eran solo mías. Eran las de muchas mujeres y también muchos hombres que, aun en un mercado lleno de productos y promesas, no encontraban respuestas con la calidad y la sensibilidad que buscaban", explicó.

Tras superar distintos problemas de salud, Winograd se capacitó en Estados Unidos y Europa y transformó esa experiencia en un emprendimiento con alcance internacional

Tras superar distintos problemas de salud, Winograd se capacitó en Estados Unidos y Europa y transformó esa experiencia en un emprendimiento con alcance internacional

A medida que compartía parte de ese proceso en redes sociales, comenzaron a llegar mensajes de personas que atravesaban situaciones similares. Ese intercambio fue el punto de inflexión.

Así nació Kaliope Glow, un espacio desde el cual desarrolla programas de formación y acompaña a mujeres interesadas en incorporar hábitos de bienestar. Más tarde apareció Glorious, una línea de cosmética creada bajo la misma filosofía.

Su libro Vivir sin fecha de vencimiento, publicado por Planeta, terminó por consolidar ese recorrido. Allí desarrolla una mirada que propone vivir el paso del tiempo desde el cuidado integral y no desde la obsesión por combatir la edad.

Emprender después de una carrera consolidada

Cambiar de profesión implicó mucho más que dejar una fuente de ingresos estable. También significó abandonar una identidad construida durante años.

"Cuando dejás una profesión tradicional no solo dejás un trabajo. También dejás una forma de presentarte frente a los demás", señaló.

Los primeros pasos tuvieron un fuerte componente artesanal. La primera plataforma de Kaliope Glow se armó prácticamente en un día y el primer taller agotó sus vacantes de inmediato. A partir de allí, el proyecto comenzó a crecer de manera sostenida.

Ese crecimiento también demandó inversiones. Además del desarrollo de contenidos y programas, Winograd decidió crear fórmulas propias para su línea cosmética en lugar de recurrir a productos elaborados por terceros.

Explicó que desarrollar una marca de ese tipo implica mucho más que fabricar un cosmético. La inversión abarca investigación, formulación, pruebas de estabilidad, selección de materias primas, registros, producción, envases, diseño, comercio electrónico y logística.

Además de desarrollar programas de formación y escribir un libro, creó una línea de cosmética propia, uno de los pilares del ecosistema de bienestar que construyó tras cambiar de profesión

Además de desarrollar programas de formación y escribir un libro, creó una línea de cosmética propia, uno de los pilares del ecosistema de bienestar que construyó tras cambiar de profesión

Según detalló, una línea pequeña puede requerir varios miles de dólares, mientras que un proyecto con fórmulas propias, identidad de marca y una estrategia comercial profesional demanda una inversión considerablemente mayor.

Una nueva forma de entender el bienestar

Para Winograd, el crecimiento del mercado vinculado a la longevidad responde a un cambio cultural. Sostiene que cada vez más personas buscan propuestas que integren salud, bienestar y cuidado personal, dejando de lado la idea de perseguir una perfección estética inalcanzable.

Afirmó: "No me interesa una belleza que prometa perfección. Me interesa una belleza que acompañe, que invite a volver al cuerpo y a cuidarse cada día con más libertad", afirmó.

Desde esa perspectiva, considera que la ciencia y las prácticas orientales pueden convivir dentro de una misma propuesta siempre que exista respaldo técnico y coherencia entre el discurso y la práctica.

También entiende que el diferencial no pasa únicamente por lanzar nuevos productos, sino por construir confianza. "La confianza no se compra. Se construye con honestidad, presencia y resultados reales", remarcó.

Nunca es tarde para empezar otra vez

Si hay una idea que atraviesa toda su historia es la posibilidad de reinventarse. Lejos de sentir que comenzó desde cero, Winograd cree que cada etapa de su vida terminó aportando herramientas para el proyecto actual. La formación jurídica le dio estructura y capacidad de planificación; el tango fortaleció su costado creativo; la experiencia como conferencista le permitió conectar con el público y transmitir sus conocimientos.

La emprendedora desarrolló fórmulas propias para su marca de cosmética, un proyecto que nació a partir de una búsqueda personal y que hoy complementa sus cursos, conferencias y publicaciones

La emprendedora desarrolló fórmulas propias para su marca de cosmética, un proyecto que nació a partir de una búsqueda personal y que hoy complementa sus cursos, conferencias y publicaciones

Por eso dijo que emprender después de los 45 o de los 50 puede convertirse en una ventaja: "Uno llega con experiencia, con criterio y con muchas herramientas que antes no tenía".

Mirando hacia atrás, reconoce que la decisión más difícil fue abandonar una identidad profesional que ya estaba consolidada. Sin embargo, considera que permanecer en un lugar donde uno ya no se siente representado también tiene un costo.

"La reinvención no sucede cuando rompés con todo. Sucede cuando te animás a escuchar lo que tu vida te viene pidiendo desde hace tiempo. Una mujer no tiene fecha de vencimiento. Puede cambiar, crear, liderar y volver a empezar todas las veces que sea necesario", concluyó.

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