La asamblea realizada esta semana volvió a tensar al máximo la interna de Bioceres S.A. y dejó el conflicto en un punto de máxima fricción. Según reconstruyó este medio a partir de fuentes cercanas al directorio original, directores y fundadores históricos interpretan que la mayoría accionaria vinculada al empresario uruguayo Juan Sartori utilizó la votación como una herramienta de presión contra el exCEO Federico Trucco y otros exdirectivos, en el marco de la disputa abierta tras el default y el recambio de control societario.
Tras la asamblea, escala el conflicto en Bioceres: denuncian una maniobra para presionar al antiguo management
El sector fundador sostiene que la ofensiva apunta a responsabilizar a exdirectivos y consolidar poder sobre activos estratégicos.
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Bioceres cotiza en el Nasdaq bajo el símbolo BIOX.
De acuerdo con esas fuentes, el episodio no respondió a una decisión colectiva entre accionistas en igualdad de condiciones sino a una determinación impulsada desde la nueva mayoría. En ese sector sostienen que el objetivo habría sido avanzar sobre quienes condujeron la compañía durante más de dos décadas y que, según su versión, venían trabajando en un esquema de reestructuración para evitar la quiebra.
Allegados al bloque fundador remarcan además que no participaron ni convalidaron la asamblea y consideran que las medidas adoptadas apuntan específicamente contra el management anterior. En ese contexto describen lo ocurrido como un nuevo episodio de presión corporativa y rechazan que el conflicto pueda presentarse simplemente como una diferencia societaria convencional.
La acción contra Trucco y el frente judicial
El trasfondo inmediato se remonta a diciembre, cuando una asamblea desaprobó la gestión de Trucco y del exdirector Manuel Sobrado y resolvió evaluar una acción social de responsabilidad contra ambos, mecanismo legal que habilita a la sociedad a reclamar daños patrimoniales a exadministradores si considera que su gestión generó perjuicios.
Un día después de aquella votación, la conducción que ya respondía al nuevo esquema accionario avanzó además con el inicio del procedimiento de quiebra voluntaria de Bioceres S.A., decisión que alteró el curso de las negociaciones que se venían desarrollando con acreedores. Ese giro profundizó el enfrentamiento interno y trasladó el conflicto también al plano judicial.
En enero, Trucco presentó un amparo para pedir la nulidad de lo resuelto en esa asamblea al alegar irregularidades y falta de fundamentos para imputar responsabilidades sólo a parte del directorio. El juez interviniente dictó entonces una medida cautelar que suspendió las decisiones adoptadas en su contra, aunque condicionó su plena vigencia a la constitución de una fianza.
Personas con conocimiento directo del expediente señalan que la asamblea de esta semana fue interpretada dentro del bloque fundador como un intento de retomar esa ofensiva societaria pese a la cautelar vigente. Bajo esa lectura, el uso de herramientas corporativas en paralelo a un proceso judicial abierto podría incidir en el alcance práctico de la resolución judicial, algo que en ese espacio consideran institucionalmente sensible.
El nuevo control y los activos en disputa
Tras el cambio accionario concretado en 2025, la estructura superior del grupo quedó bajo la órbita de Moolec Science, sociedad que pasó a ocupar la cabecera del organigrama global. Detrás de ese esquema aparece Sartori, inversor con participación en negocios agroindustriales, activos financieros internacionales y entidades deportivas europeas, cuya irrupción modificó el equilibrio interno del conglomerado.
Desde el entorno del management histórico sostienen que, a partir de ese recambio, la estrategia corporativa viró hacia un esquema más confrontativo en el manejo de pasivos y litigios. En el mercado, en cambio, la lectura dominante es que la disputa excede a la sociedad en default y se concentra en el control indirecto de activos estratégicos.
El principal es Bioceres Crop Solutions, la firma listada en Nasdaq que concentra desarrollos tecnológicos y negocios internacionales. También aparece en el radar Rizobacter, pieza central del negocio biológico agrícola. En estructuras multinivel como la del grupo, quien controla la sociedad madre puede ejercer influencia decisiva sobre todo el entramado aun sin adquirir directamente cada compañía.
Por eso, más allá de las versiones contrapuestas, el conflicto combina tres planos simultáneos: la discusión sobre responsabilidades en el default, la batalla judicial en torno a la cautelar que protege a Trucco y la disputa por el dominio de los activos más valiosos del ecosistema biotecnológico. Hasta que no haya definiciones en tribunales o en el plano societario, el enfrentamiento interno seguirá condicionando el futuro del grupo.





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