No ser de aquí ni de allá: la pena de los exiliados

Espectáculos

A lo largo de dos siglos, y a causa de reiteradas y terribles desgracias colectivas, muchos españoles que pensaban vivir para siempre en su tierra y allí criar a sus chavales, debieron emigrar, o, más desesperante aún, exiliarse. Acá, entonces, criaron pibes, changos, gurises, cabritos, según la provincia donde recalaron, pero no chavales. En los 70 se dio el caso contrario, y muchos porteños en vez de criar pibes han criado chavales, niños que hablaban de otra forma y sentían y valoraban las cosas de otro modo. Sus padres eran extranjeros, pero también ellos eran “como de otro lugar” para sus compañeritos del colegio.

En el documental “Partidos”, de Silvia Di Florio, nueve padres y cinco hijos hablan un poco de eso, y también del dolor, la incertidumbre y la decisión, o la resignación, de cambiar de vida y lugar de pertenencia, y tener dos patrias sin tener ninguna del todo. “Dejé de pertenecer a un proyecto”, dice un exmilitante. “A los 7 años descubrí que yo no era español”, recuerda un hijo que hoy vive en el Tigre pero no termina de sentirse argentino. Y otro veterano, que en Madrid tiene un bar, dice como Facundo Cabral “no soy de aquí ni soy de allá”, Cada cual dice su experiencia. Surge, de todos modos, el buen humor, y lo brinda Malena Alterio con su brillo y sus anécdotas.

El padre, que de un día para otro tuvo que mudarse allá en 1974 con toda la familia, amenazado de muerte por la Triple A, y allá vio morir de tristeza a Luis Politti, es uno de los grandes actores de España. Di Florio lo capta en la culminación de un espectáculo aplaudido durante muchísimas temporadas a lo largo de la península, donde lo acompaña otro argentino, el guitarrista José Luis Merlin. Ahí Héctor Alterio, vitalísimo nonagenario, más que recitar actúa, con un don impagable, los versos de otro exiliado, el poeta español León Felipe. El texto es el dolido, tierno e irónico “¡Qué lástima!”. Con inteligencia, la directora va insertando una estrofa cada tanto, cada una más incisiva y emotiva que la anterior, hasta llegar a la última. Y cuando ésta termina, le deja al espectador tres minutos, contadas las últimas tomas y los créditos finales, para que se seque las lágrimas. Enorme poema. Actorazo. Y casi lo perdimos.

P.S.

“Partidos” (Argentina, 2022). Dir.: S. Di Florio, Documental.

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