Vigilar y castigar: el patronazgo sobre nuestros cuerpos sigue siendo legal

Opiniones

El número estimado de abortos clandestinos por año es de 450.000. El proyecto de ley de Irrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) volverá este año a ser tema de debate en las bancas.

#450mil es el número estimado de abortos clandestinos por año. La vigilancia social sobre nuestros cuerpos parece hacer caso omiso a miles de mujeres y cuerpos gestantes a lxs que la penalización no lxs disuade ante la decisión de practicar un aborto.

Este año, el proyecto de ley de Irrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) volverá a ser tema de debate en las bancas y si bien los tiempos no son los que se esperaban, modificados por el contexto social de una pandemia que ocupa la atención de las decisiones sobre salud, debemos sancionar esta ley con urgencia.

Argentina no lleva a cabo un seguimiento sistemático de la cantidad total de abortos realizados por año. Utilizando una metodología compleja basada en datos de 2004 y 2005, un estudio ha estimado que se practican entre 371.965 y 522.000 abortos cada año. Esta estimación no determina de manera específica cuántos abortos son inseguros o son realizados por fuera del modelo de causales vigente.(1)

¿A quiénes benefician nuestras muertes?

¿Quiénes financian sus vacaciones con la clandestinidad de nuestros cuerpos sometidos al silencio, a tratos crueles, degradantes y a las violencias institucionales a la que nos enfrentamos luego de un aborto? Su penalización valida un mercado millonario y clandestino que lucra con la autonomía de las mujeres y las personas gestantes, campañas agresivas en medios sosteniendo el derecho a la vida… ¿a qué vida? Si la condición humanizante propia de los seres humanos, es la presencia deseante de otrx que nos dé el necesario alojamiento subjetivo, ¿qué vida es la que se defiende?, ¿la de un feto? Porque objetivamente en la Argentina las infancias son altamente vulnerabilizadas, tema no central en este editorial, ¿pero qué vidas se defienden?

Sumado a esto, volvemos a la necesidad de poner una mirada interseccional en este tema que comprenda de una vez que las personas de nivel socioeconómico medio y alto decididas a realizarse un aborto, lo harán, de manera clandestina, pero lo harán, accediendo a una atención sanitaria adecuada y segura y cuyo seguimiento posterior también será controlado, probablemente sin complicaciones. Mientras que las personas de bajos recursos, muchas veces niñas y adolescentes, se ven obligadas a la exposición de condiciones sanitarias precarias que les impide posteriores gestaciones o que termina con sus vidas. Los índices más altos de mortalidad de personas causada por abortos se registran en las regiones con elevados porcentajes de pobreza. Por otra parte, se estima que, del universo de abortos realizados, alrededor del 15% corresponden a adolescentes y niñas menores de 20 años, y un 50% a mujeres de entre 20 y 29 años. Si bien la decisión sobre nuestros cuerpos es un tema que nos atraviesa a todas, las mujeres y personas gestantes más vulnerables siguen siendo arrasadas en una sociedad donde las violencias se multiplican.

El Estado regula, no fomenta

El Estado genera políticas públicas de acceso a los derechos, las personas ejercemos nuestra autonomía. Por eso, necesitamos un país seguro para todas las personas que lo habitan, y para ello requerimos ESI efectiva en todas las aulas de nuestro país, porque la educación es una herramienta de acceso a la libertad y únicamente seremos libres cuando podamos elegir desde el conocimiento. Necesitamos un sistema de salud en que todos sus efectores estén capacitados y capacitadas en la Perspectiva de Género y de los DDHH, por medio de la Ley Micaela. Y necesitamos con urgencia la sanción la Ley de Irrupción Voluntaria del embarazo para que la dueñidad sobre nuestros cuerpos deje de ser recurso de beneficio de algunos, para que las elecciones sobre nuestras vidas dejen de ser materia de fe, para que las mujeres y las personas gestantes dejemos de morir clandestinamente y para que la soberanía sobre nuestros cuerpos sea una realidad efectiva. Por las # 450mil. Será Ley.

* Trabajadora Social - Diputada Nacional por la Provincia de Buenos Aires

(1) Edith Pantelides y Silvia Mario, “Estimación de la magnitud del aborto inducido”, Notas de Población, 87 (2009): 112, http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/sitios_catedras/practicas_profesionales/825_rol_psicologo/material/descargas/unidad_4/obligatoria/pantelides.pdf (consultado el 14 de enero de 2020). Esta estimación fue elaborada a solicitud del Ministerio de Salud del país, utilizando dos metodologías: el método basado en estadísticas de internaciones hospitalarias por complicaciones posteriores a un aborto y el método residual. Con el primer método, el número de abortos inducidos en 2000 se situó entre 372.000 y 447.000. Con el segundo método, la estimación correspondiente a 2004 indica que, en las ciudades con más de 5.000 habitantes, se realizaron entre 486.000 y 522.000 abortos por año. Hasta la fecha, el Ministerio de Salud Argentina sigue usando esta estimación.

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