25 de julio 2008 - 00:00

Amenaza de libro

Alberto Fernández se repuso rápido de su gripe y retomó los raids radiales para explicar por qué se fue del gobierno y qué piensa hacer. Amenazó, en diálogo con " Radio 10", con escribir un libro con revelaciones y se atribuyó ser un fundador del kirchnerismo.

Periodista: Si lo llamaran para asesorar en algúnlugar del Ejecutivo, ¿aceptaría?

Alberto Fernández: Yo voy a estar las veces que haga falta porque yo confío. Yo soy fundador de esta historia, yo no pretendo otro destino más que que esto termine bien, y termina bien si le va bien a la Argentina. Creo, sí, que en este momento no ayudo, sinceramente no estoy ayudando. Me parece que, como consecuencia de visiones distintas, es más lo que complico que lo que ayudo, entonces por eso la decisión. Pero Cristina sabe que lo único que tiene que hacer es llamarme por teléfono y donde ella me necesite voy a estar; y que si Néstor me necesita, voy a estar donde él me necesite.

P.: ¿Por qué se fue?

A.F.: Cuando llegó lo de Cristina yo ya sentía un poco melladas las ganas, porque 4 años y medio en la Jefatura de Gabinete no es poca cosa, pero me pidieron que siga.

P.: ¿Va a extrañar las ceremonias del poder?

A.F.: No, no, me costaba mucho participar de las ceremonias, siempre me costó mucho participar de las ceremonias, iba a muy pocas ceremonias, pero el poder es adictivo para aquel que no entiende qué es el poder. Pero es casi una práctica que me autoimpuse, siempre en todos los tiempos, siempre dependí de mi auto, siempre dependí de mi manejo del auto, siempre dependí de mi celular.

Usted me llama a mi celular y lo atiendo yo, no lo atiende una secretaria. Es el mismo celular que tengo desde hace 15 años y siempre trabajé en mi computadora personal y siempre me moví con mis cosas trabajando de jefe de Gabinete. Para mí no es un problema no tener poder.

P.: ¿Qué va a hacer ahora?

A.F.: Una vez me dijo Gildo Insfrán una cosa que a mí me quedó muy grabada: que la política es una rueda y nosotros somos puntos de esa rueda, y en esa rueda un día estás arriba y un día estas abajo y hay que estar preparado para estar arriba y para estar abajo, porque esa rueda gira indefectiblemente. Yo siempre me preparé con esa idea y la verdad es que eso no lo padezco.

P.: ¿Tom Shannon lo invitóa Washington a descansar?

A.F.: Shannon hace mucho tiempo me estaba pidiendo que viajase a los Estados Unidos, porque él suele decir que puedo explicar yo la realidad argentina. Le dije bueno, yo voy, pero ¿no me podrás llevar tres meses? Porque me vendría bárbaro un descanso y ahí ese chiste se convirtió en que me invitó a descansar. Esa fue la realidad de la conversación, Shannon es un tipo interesante.

P.: No dice por qué se va...

A.F.:
Entendí que lo mejor que podía hacer era decirle a la Presidenta: creo que es otro tiempo, creo que usted tiene que revisar, atender este nuevo tiempo y quiero que usted trabaje con libertad. Esto fue lo que quise expresar en mi renuncia y creo que es poco lo que yo puedo aportar en esta instancia porque evidentemente hay cosas que vemos distintas y me parecía que era un momento realmente que en la Argentina habían pasado cosas, que era un momento para atender las cosas que habían pasado y cambiar. Tengo la satisfacción, realmente, la enorme satisfacción de haber acompañado a dos grandes presidentes, uno aprobado, que es Néstor Kirchner, y uno que los argentinos van a aprobar que es una buena presidenta, que es Cristina. Le ha tocado vivir seis meses incomprensiblemente dolorosos, en muchos casos por afectar con medidas los intereses más concentrados de la Argentina, pero yo creo mucho en su capacidad y en su honorabilidad y en su honestidad, las mejores cosas que pueda decir de alguien las digo de Cristina.

P.: ¿La Presidente entendió lo que usted le explicaba con su renuncia?

A.F.: Es un tema que veníamos hablando, yo creo que nos entendimos. Además, de lo que más me precio es de su amistad. Las coyunturas políticas van y vienen, pero uno tiene que rescatar la condición humana de la gente y yo rescato mucho las condiciones humanas de Cristina, y la verdad, quise preservar mi amistad con ella, ésa es la realidad.

P.: ¿Qué va a hacer ahora?

A.F.: Estoy avanzando ya hace bastante en un libro sobre los años de Kirchner y a los que sumaré los meses de Cristina. Alguna vez contaré esas cosas que las saben Néstor y Cristina porque ellos también me han distinguido con su afecto, con su cariño, con su confianza. Estoy seguro de que nunca defraudé esa confianza, pero que nunca me gusta esas cosas decirlas, plantearlas en público, porque sé que siempre hay un mal uso de esas cosas. Me ha pasado con un periodista que me preguntó en una charla también de este tipo: cuál era mi idea, cómo era yo, si me enojaba... Y yo dije no. Yo no me enojo mucho, yo cuando me enojo toco la guitarra, es uno de los momentos en donde más compongo, y terminaron escribiendo (los hacedores de cables son los sujetos más peligrosos que existen en la Argentina): «Fernández, cuando se deprime, compone» y «Su hijo le pide que renuncie más que Carrió». Es una cosa increíble la capacidad de simplificar que existe. Así estamos.

P.: ¿Cómo es renunciar?

A.F.:
Y... es un momento soñado. Yo siempre tuve la idea y además la puse en práctica, de que nada de lo que allí tenía era mío, que el poder es algo prestado y que de la misma manera que uno lo tiene, un día deja de tenerlo porque todo lo que está allí, la gente imagina el poder como un lugar de vida tranquila, suntuaria, donde están todas las necesidades cubiertas, y la verdad es que yo siempre me negué a entender el poder de ese modo. Por eso, durante estos 5 años la gente a veces me veía en la calle manejando mi auto y no entendía lo que veía, siempre anduve sin custodia. Mis secretarias son las secretarias que hace 19 años que me acompañan y que llegaron y se fueron conmigo. Para mí ha sido una experiencia inigualable. Si tuviera que repetirla, la repito.

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