13 de junio 2005 - 00:00

"Antes de las elecciones se logrará acuerdo con Fondo"

«Este gobierno se caracteriza por adoptar medidas muy efectivas para manejar las crisis, pero que no son las mejores en el largo plazo», sostuvo Esteban Medrano, director de la consultora Macrovisión.
«Este gobierno se caracteriza por adoptar medidas muy efectivas para manejar las crisis, pero que no son las mejores en el largo plazo», sostuvo Esteban Medrano, director de la consultora Macrovisión.
En realidad, son las bajas tasas en el mercado internacional las que obligaron al gobierno a aplicar un encaje para los capitales extranjeros que ingresen en el país. Así lo consideró Esteban Medrano, director de la consultora Macrovisión, en un reportaje con Ambito Financiero.

El economista estimó que antes de las elecciones se logrará un acuerdo con el FMI, y que la estrategia del gobierno será utilizar la «amenaza del default con los organismos multinacionales» para reducir las exigencias.

A continuación, el diálogo con Esteban Medrano:

Periodista:
¿Servirán las medidas para controlar capitales golondrina?

Esteban Medrano: Los controles han demostrado ser efectivos sólo en el corto plazo. Hay que tener en cuenta, además, el costo real que posee esta medida. Esto es, el costo de oportunidad que tiene el dinero que se deja inmovilizado por la aplicación del encaje. Este costo es más alto cuanto más caras sean las tasas de interés internacionales, que hoy se encuentran en niveles muy bajos y juegan en contra del castigo que busca dar esta medida al ingreso de capitales. Creo que las bajas tasas internacionales fueron, en realidad, el motivo que forzó al gobierno a aumentar el porcentaje de encanje a último momento.


P.:
¿Cree que ya no hay riesgos inflacionarios?

E.M.: La inflación tiene tres patas: la expansión monetaria, las limitaciones de la oferta y la política salarial. La primera está siendo controlada. Si bien la capacidad instalada no se encuentra en una situación holgada, la crisis energética es menos importante que la del año pasado. Por lo tanto, creo que los mayores riesgos inflacionarios provienen del lado de la política salarial que se emplee en un año tan particular como éste. No es casual que haya tantos conflictos salariales en la actualidad, a pocos meses de las elecciones y temo que se vuelva a incurrir en políticas prenoventistas. Sin duda, la conflictividad social es uno de los temas en los que habrá que focalizarse para que no se desborden las presiones inflacionarias.


• Plan B

P.: ¿Cree que hay un plan B del gobierno, si no hay acuerdo con el FMI?

E.M.: Estamos en un proceso de negociación, lo que implica mostrar ciertas posturas de dureza, y una forma de demostrar que se tiene independencia es decir que hay un plan B. Sin embargo, es difícil creer que se va a seguir pagando con reservas. Los meses más complicados este año son noviembre y diciembre, cuando se acumula un déficit en las necesidades de financiamiento de u$s 2.700 millones, pero la situación se vuelve más compleja en 2007. No hay que olvidar que el gobierno tiene una estrategia muy conservadora, de mostrar números más cautos ante los organismos internacionales para demostrar que no estamos en condiciones de pagar y bajar así las exigencias. La amenaza es entrar en default con los organismos internacionales, pero políticamente a nadie le conviene que exista tal ruptura, y en especial al FMI, justo ahora cuando hay ruidos generalizados en toda la región, empezando por Bolivia y Brasil. Por eso es que tenemos la lectura optimista de que va a haber acuerdo y de que probablemente se dé antes de las elecciones.

P.: ¿Cómo encajan los tenedores de bonos que no ingresaron en el canje en este acuerdo con el FMI?

E.M.: La Argentina ya dio un paso importante, que es reconocer a los que rechazaron la oferta (que suman u$s 24.000 millones) como una deuda contingente que en algún momento habrá que solucionar. Pero el gobierno no va a comprometerse a decir ni cuándo ni cómo lo hará, lo que seguramente sucederá luego de las elecciones.


• Relaciones

P.: ¿Cómo evalúa la relación del gobierno con las empresas?

E.M.: La relación se divide entre buenos y malos, entre aquellos a los que apoya y a los que no. Claramente, a la industria nacional la apoya y la relación no es mala. No se lleva bien con los sectores de empresas privatizadas, porque no está de acuerdo ideológicamente con cómo se privatizó en el pasado, porque no invirtieron, o por lo que sea. Antes el sistema financiero era un enemigo, pero una vez solucionados los amparos y ahora que el crédito empieza a recuperarse, la relación es menos traumática. Así, cualquier sector que haga exigencias al gobierno pasa del lado de los malos. Hasta que no se terminen de redefinir las reglas de juego y cesen los reclamos al Estado, seguirán siendo los malos.

P.:
¿Qué efecto tiene en la economía el fallo del CIADI contra la Argentina?

E.M.: La estrategia oficial es muy similar a la aplicada a la deuda y se basa en negar la existencia y la legitimidad de las demandas, o tratar de llevarlas a la Corte Suprema local argumentando que ésta se encuentra por encima de los convenios internacionales. La diferencia es que la Argentina estuvo 10 años en default en la década del '80, tres años en default después de 2001 y nada implica que si no hay presión legal importante, los holdouts no puedan durar hasta que venga el próximo presidente en 2011. El gobierno tiene hoy más incentivos para resolver antes el tema con las privatizadas que con los holdouts, pero igualmente es un problema que va a generar dolores de cabeza hacia adelante.


Entrevista de Carolina Morales

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