Atentados de Madrid reforzaron idea de la Fed de mantener las tasas
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Planes sociales y formación de capital humano
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
PERIODISTA: De temer a la Reserva Federal, a la suba de tasas, hemos pasado al otro extremo. Que la economía no haga pie, y que con ella, se esfume la bonanza que las acciones dibujaron en 2003...
P.: Quizá los atentados de Madrid hayan contribuido a acentuar la nota sombría...
G.G.: Seguro. Pero la duda existencial ya estaba en el aire. El magro informe de empleo clavó la espina...
P.: ¿Es verdad que la economía norteamericana está perdiendo vigor?
G.G.: Eso se escucha. Pero me esfuerzo y no encuentro la evidencia.
P.: ¿No lo ve así?
G.G.: No soy el único. La Fed lo pone muy claro ayer en su comunicado. Habla de una expansión sólida y ése es un término que no usó antes, que acaba de estrenar.
P.: Tal vez, intenta dar una voz de aliento.
G.G.: Tiene una buena coartada a su favor. Tanto las ventas minoristas como la producción industrial de febrero -cifras de difusión reciente arrojan un cuadro más robusto que el pensado. En buena medida marchan a contramano de la sensación de desasosiego que proviene, le diría, no de las estadísticas, sino de los precios de las acciones.
P.: El consumidor siempre fue un baluarte... ¿Se mantiene firme?
G.G.: Las ventas minoristas treparon 0,6% en febrero luego de crecer 0,2% en enero. Pero las cifras de enero fueron revisadas al alza. Se pensaba -hasta la semana pasada-que las ventas habían declinado 0,3%. Como ve, la idea que uno puede hacerse sobre la marcha del consumo en el primertrimestre es hoy mucho más vigorosa que un par de semanas atrás...
P.: No hay correlato con la sensación térmica que uno percibe...
G.G.: Correcto.Y la razón es fácil de entender: el termómetro está puesto en Wall Street. No es que la economía se enfría, es que las acciones están retrocediendo... Las ventas minoristas crecieron 4% anualizado en el cuarto trimestre de 2003; el ritmo actual apunta a 4,7%.. Nada que objetar.
P.: ¿Ve algo similar en la producción industrial?
G.G.: Un patrón parecido en el sentido de que también arroja un saldo más favorable que lo esperado. Lo más interesante viene por el lado del aumento de la utilización de la capacidad instalada. Medio punto de aumento en febrero que se suma a otro medio punto registrado en enero.
P.: En el pasado esos descubrimientos eran el paso previo a tener que lidiar con la Fed...
G.G.: No es el caso actual. Hay un margen generoso todavía de capacidad disponible y que permanece fuera de uso. Estamos operando recién en torno a 76,6% de la capacidad total. Con mucha holgura...
P.: La industria mejora, pero sigue perdiendo empleo...
G.G.: Llevamos 43 meses consecutivos en esas condiciones. Haya recesión o no. Es una tendencia secular. La producción industrial ha aumentado en el período gracias a un muy fuerte avance de la productividad. Cuando el empleo repunte en este sector, será porque la industria estará en plena ebullición... Y hoy eso no es verdad tampoco.
P.: Los miembros de la Fed se reunieron, deliberaron y resolvieron no hacer nada. Salvo la publicación de su ya célebre comunicado de rigor. ¿Hay allí alguna pista oculta?
G.G.: Tal vez la haya, sólo que muy bien oculta.
P.: ¿Se afianza la impresión de que la Fed toma distancia de un cambio de tasas?
G.G.: Diría que después de los atentados de Madrid se aleja un poco más todavía. La idea de que Al-Qaeda pueda establecer como «blanco» el curso del propio proceso político añade una dimensión nueva, distinta de la que repara sólo en las variables económicas como el empleo o la inflación. Es interesante que no entre en colisión, sino, más bien, refuerce la tesitura de no intervención que se derivan ya de la baja inflación y de la ausencia de nuevos empleos...
P.: El paraíso a principios de año era el mundo tal cual estaba y con la Fed de vacaciones. La amenaza de la suba de tasas se evaporó y, sin embargo, no hay disfrute. ¿Qué falló?
G.G.: Yo dejaría correr el tiempo antes de esbozar una queja. Sinceramente. No ha funcionado mal hasta el momento -más allá de que lo que subió, 30% o 40%, como ocurrió en Wall Street ahora le toque devolver 5% o 10%-, y pienso que, tarde o temprano, una combinación de crecimiento sólido, ganancias en ascenso y tasas de interés en 1% debería combatir los dolores de cabeza.




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