Bachelet: cerca ya de ser sexta mujer presidenta
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Tras ella apareció Mireya Moscoso, en Panamá, en 1999, que heredó el poder de su esposo, que había sido por tres veces presidente de su país. Como Violeta Chamorro, Mireya llegó al poder a través de las urnas, en elecciones consideradas transparentes. Pero la «sombra» de su popular y respetado esposo la ayudó notoriamente.
El último caso -bastante menos conocido- fue el de Rosalía Arteaga, una ecuatoriana que sólo estuvo en el poder cinco cortos días, en 1997, luego de que la gente -en las calles de Quito- se quitara de encima al tan inusual, como incompetente guayaquileño Abdalá Bucarán, quien hoy está exiliado, mientras es procesado por distintos peculados, en su propio país. La Arteaga debió entregar rápidamente el poder, luego de una serie de intrigas palaciegas y maniobras políticas que forzaron su reemplazo por Fabián Alarcón. Pasó entonces fugazmente por el sillón presidencial, sin pena ni gloria. Por esto, su presencia resuena tan sólo en función de las estadísticas.
• La historia de Bachelet
La ficha simple de Michelle Bachelet dice: mujer separada, de 54 años, médica pediatra, con 3 hijos, militante del Partido Socialista, candidata a la presidencia de la república. Su vida -no obstante- ha sido bastante más complicada e interesante que eso. Tratemos de hacer una rápida radiografía.
Michelle fue la segunda hija del matrimonio de un teniente de la fuerza aérea de Chile, luego enrolado en las filas de Salvador Allende, lo que pagó, a su caída, con la prisión. Michelle nació y vivió una vida clásica de la clase media. A los 16 años ya pertenecía al socialismo. Su madre era aún más ideóloga que ella en materia de convicciones de izquierda. Con el tiempo, ambas irían presas juntas, por acción de la infame DINA.
Pero Michelle no parece haber quedado -como otrosdetenida en el pasado. En este sentido, ha afirmado, sobre los '70: «Fue hermoso desde el punto de vista de los sueños, de la posibilidad de construir un país igualitario. Yo tenía 18 años y no soy responsable de lo que pasó, pero sí soy responsable de que no vuelva a ocurrir».
Conoció el rigor del exilio en carne propia. En ese carácter estuvo en: Australia, Cuba, México, Alemania y la Unión Soviética. En Alemania, se casó con el arquitecto Jorge Dávalos, en 1977. Al regresar a Chile, en 1983, se recibe de médica. Poco después, fracasa su matrimonio.
Pasa entonces a trabajar en una ONG que se ocupaba de temas sociales de la infancia, con financiamiento del gobierno sueco.
En 1985, Michelle se enamoró de Alex Vojkovic, militante comunista, con quien compartió muchas cosas. Luego del atentado contra Pinochet en 1986, la relación terminó.
En 1988, fundó el Partido Amplio de Izquierda Socialista en el que, luego del colapsode la Unión Soviética, se refugiarían muchos de los comunistas chilenos.
Su primera experiencia en la función pública fue con el democratacristiano Patricio Aylwin, haciéndose cargo del timón de la lucha contra el sida, en el Ministerio de Salud Pública. Allí conoció a otro médico, Aníbal Henríquez, con quien convivió, sin casarse, por espacio de tres años. De esa relación nació una hija.
En 1995, integró el comité central del Partido Socialista de Chile.
Su primera experiencia electoral (pese a su innegable simpatía personal) fue absolutamente desastrosa, pero nada significativa. Ocurrió en 1996, cuando Michelle se postuló como candidata a concejala por la localidad de Las Condes y obtuvo solamente 2,26% de los sufragios.
En 1998, estudió -por espacio de un semestre- en el Fuerte Leslie J. McFair, donde funciona la Escuela de Defensa de los Estados Unidos. Todo un símbolo, para ella y para el país del Norte.
Desde el 1 de marzo de 2000 hasta enero de 2002, se desempeñó como ministra de Salud del gobierno de la Concertación, bajo el presidente Ricardo Lagos.
El 7 de enero de 2002, fue designada ministra de Defensa, cargo que ejerció hasta octubre de 2002, para dedicarse a su candidatura, lo que demuestra que -con razón- no cree que es ético, ni inteligente, mantener un cargo ministerial y, desde allí, hacer campaña política para un cargo elegible.
• Michelle dixit
De sus muchas «frases célebres», me quedo con éstas:
• «No pienso dedicar mis cuatro años en administrar lo que él (Lagos) hizo bien, sino en hacer las cosas a mi manera.»
• «Continuaré desarrollando buenas relaciones con Cuba, como corresponde a los pueblos soberanos.»
• «Si hay segunda vuelta, soy yo la que voy a decidir cuál va a ser el comando y cómo vamos a trabajar.»
• «El problema de las pymes es el reducido y poco diversificado mercado al cual acceden.»
• «Nunca voy a desconocer lo que he sido.»
En materia de política exterior, es bien poco lo que ha adelantado. Y cuando ha dicho algo, se ha mantenido -generalmente- en el cómodo plano de la retórica y de las generalidades.




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