Oportunidades en bonos en dólares que toleran escenarios adversos

Opiniones

Se acaba de reestructurar la deuda de una manera bastante positiva para nuestro país y nada habla por ahora de la necesidad de una nueva restructuración. Sin embargo, y como conclusión, aún reestructurando la deuda en 3 años y haciendo una mayúscula quita de 70%, el inversor no tendría pérdidas.

En agosto del 2020 el gobierno argentino anunció, luego de cinco meses de negociación con los acreedores, que había canjeado el 99% del capital remanente de la deuda en moneda extranjera con legislación internacional por un monto equivalente a u$s 67 mil millones. La operación había sido un hito importante por varios motivos. En primer lugar, el país lograba normalizar la deuda pública luego de la novena cesación de pagos. En segundo lugar, el canje había tenido una alta adhesión permitiendo así evitar que existan tenedores de bonos que pudieran iniciar acciones legales similares a las que ocurrieron con posterioridad al canje del 2005. Tercero, el Estado Argentino aliviaba el horizonte de pagos hasta el 2025. Unos días luego del cierre del canje, el gobierno anunciaba que había también logrado canjear el 99% de la deuda bajo legislación local haciendo extensible las mismas condiciones del canje internacional.

Con los resultados alcanzados, se podría haber esperado que el mercado interprete la noticia como un evento positivo al solucionar el problema de la deuda pública en moneda extranjera. Sin embargo, tras el canje, el precio de los nuevos bonos tuvo una evolución negativa. Los bonos en ley extranjera, que habían comenzado a cotizar en la plaza doméstica con una paridad en promedio de u$s 48, bajaron su valor hasta u$s 34,7 con una pérdida del 28%.

En consecuencia, importa comprender qué escenarios tienen incorporados los precios de los activos financieros para analizar cómo posicionarse a futuro en base a nuestras expectativas. Por lo que, entendemos que los bonos argentinos en dólares incorporan en los precios de hoy escenarios demasiados pesimistas.

Planteemos un escenario: si suponemos que el Estado paga con normalidad los cupones hasta 2024, pero en el 2024 el gobierno de turno vuelve a hacer un canje completo de la deuda como el que se realizó el año pasado, y este nuevo canje resultase en una substancial quita, comparable con la del 2005 (una de las mayores de la historia), aún así, comprando los bonos ahora y vendiendo tras el canje (o sea no mantiene la inversión) el inversor obtendría interesantes ganancias.

De darse este escenario y considerando los bonos soberanos con legislación internacional que brindan una mayor protección jurídica, los títulos mejor posicionados serían los bonos globales 2035 (GD35) y 2046 (GD46) que presentarían un rendimiento anual del 7% seguido del global 2041 (GD41) con una tasa del 6% anual.

Haciendo el paso inverso, ¿cuál sería la quita que hace que al cabo de tres años el inversor tenga un rendimiento nulo (no gana, pero tampoco pierde)? En este caso, los bonos GD35, GD41 y GD46 tendrían un rendimiento anual nulo si el nuevo bono tiene una quita mayor al 70%.

Como se dijo, se acaba de reestructurar la deuda de una manera bastante positiva para nuestro país y nada habla por ahora de la necesidad de una nueva restructuración. Sin embargo, y como conclusión, aún reestructurando la deuda en 3 años y haciendo una mayúscula quita de 70%, el inversor no tendría pérdidas. Cualquier escenario mejor a ese resultaría en interesantes ganancias ya que la tasa de rendimiento de estos bonos se encuentra actualmente en la zona de 17% a 19% según el bono. En un mundo de tasas cero esto parece una opción interesante para una parte del portafolio de inversores agresivos.

(*) Jefe de Research de invertirOnline.

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