Chile, un consenso raro y atractivo
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• Círculo virtuoso
La recaudación fiscal chilena está también creciendo, lo que en un país saludablemente aferrado al superávit fiscal estructural permite ejecutar políticas sociales activas y genuinas. Sin amenazas, ni abusos de poder. Los ingresos del Tesoro serán, este año, históricamente altos. Esto es, del orden de unos 3,1 billones de dólares.
El problema, donde aún las cosas no están resueltas, es el de la desocupación. Chile todavía tiene una tasa de 8,5%. Sustancialmente mejor a la nuestra, es obvio. Pero lejos de ser satisfactoria. Porque ella supone que hay algo más de medio millón de chilenos que buscan trabajo (no planes sociales) y están desocupados.
• Nuevos empleos
Con todo, Chile crea unos 270.000 nuevos puestos de trabajo cada año. Este es, en consecuencia, el mejor momento de creación de empleo desde fines de 1993, cuando la tasa de desempleo era de 6,4%. Los sectores más dinámicos -en cuanto a creación de empleofueron, la construcción, el comercio y los servicios financieros. Estos últimos crecieron en ocupación este año un sólido 10,2%, desmintiendo así el extraño evangelio « progresista» que sostiene que no debe confiarse en el sector de los servicios, sino sólo en la industria, a la que cabe proteger a costa de todo y todos.
Cabe señalar que el crecimiento chileno del empleo descansa en la solidez de los « cuentapropistas». Es decir, de quienes se lanzan a nuevas aventuras, asumiendo el riesgo consiguiente. Lo contrario de preferir refugiarse en el asistencialismo, entonces.
También la inflación chilena está bajo control. Ella se ubica en 2,8% anual. Pero los nubarrones que genera el constante alza del crudo podrían incrementar algo esa tasa, aunque no demasiado significativamente.
Por todo esto, nada menos que 52 empresas multinacionales han optado por Chile como «plataforma regional» de servicios. Recientemente, «Reuters» y JP Morgan. Pero la diversificada lista incluye otros nombres de peso, como: Air France, AIG, BBVA, BHP, Citigroup, Delta Airlines, GE, Hewlett Packard (a cuya presidenta el nuestro dejara «colgada»), IBM, Kodak, Nestlé, Río Tinto, Telemex, Unilever, Xerox, y el Grupo Zurich. Todo esto es -obviamente- «música para los oídos» de la actual coaliciónde gobierno, que pareceencaminada a un nuevo triunfo electoral en las elecciones que se avecinan.
•Imitación
No obstante, nuestros «progresistas» prefieren imitar a Venezuela y no a Chile, modelos ambos absolutamente antitéticos. Veremos qué ocurrirá cuando Michelle Bachelet acceda (como se espera) a la primera magistratura trasandina. Hay quienes creen que su carga ideológica personal puede «teñir» con otro color al hasta ahora exitoso «modelo abierto» de Chile. No lo creo. En el mundo de la política son pocos los que conscientemente eligen suicidarse.




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