16 de septiembre 2005 - 00:00

Chile, un consenso raro y atractivo

Hay en América latina un país que luce claramente distinto. Uno que, por diferente y disciplinado, pareciera estar una década por delante de los demás. Particularmente de aquellos que, en la región, parecen vivir en las cercanías del caos que generan la inseguridad, la corrupción y el desgobierno.

Chile luce atractivo. Por la coherencia de sus conductas, ciertamente. Pero, por sobre todas las cosas, por la coincidencia sustancial de sus principales fuerzas políticas en la necesidad de mantener el «modelo» económico que ha adoptado con éxito. Uno que ha sido notoriamente edificado sobre la economía de mercado. Uno que no le tiene miedo a la globalización sino que, por el contrario, procura sacar de ella las mayores ventajas, particularmente en el plano de las exportaciones. Uno que acepta el desafío del riesgo.

Los últimos datos sobre el estado de su economía confirman, todos, la solidez de su andar económico.

En el primer semestre Chile creció un soberbio 6,3% y, en el año, crecerá probablemente un aun más sólido 6,5%. Pese a la caída de la actividad minera, cuyos volúmenes de producción han disminuido -de un año a otro-un sensible 12%. Y, señores, las mediciones chilenas no comparan -como otrascon períodos de contracción que derivaron en maxidevaluaciones, razón por la cual no son engañosas.

• Círculo virtuoso

De allí que se hable que su economía puede haber entrado en una suerte de «círculo virtuoso» que estaría ahora consolidando las tendencias positivas. Este año, a diferencia del pasado en el que el crecimiento chileno se apuntaló en sus exportaciones, el impulso económico proviene del crecimiento de la entonada demanda interna, cuyo consumo creció un sólido 6,5%. Además, la inversión en Chile aumentó 26%. Por esta razón si, de pronto, se « enfriara» el dinamismo de la demanda mundial de los productos que exporta, el consiguiente remezón sería, para Chile, bastante menos pronunciado que para otros.

Mientras tanto, con las exportaciones chilenas de cobre, apuntaladas por niveles muy atractivos de precios internacionales, Chile puede cerrar este año con exportaciones totalesdel orden de los 40 billones de dólares. Todo un récord.

La recaudación fiscal chilena está también creciendo, lo que en un país saludablemente aferrado al superávit fiscal estructural permite ejecutar políticas sociales activas y genuinas. Sin amenazas, ni abusos de poder. Los ingresos del Tesoro serán, este año, históricamente altos. Esto es, del orden de unos 3,1 billones de dólares.

El problema, donde aún las cosas no están resueltas, es el de la desocupación. Chile todavía tiene una tasa de 8,5%. Sustancialmente mejor a la nuestra, es obvio. Pero lejos de ser satisfactoria. Porque ella supone que hay algo más de medio millón de chilenos que buscan trabajo (no planes sociales) y están desocupados.

• Nuevos empleos

Con todo, Chile crea unos 270.000 nuevos puestos de trabajo cada año. Este es, en consecuencia, el mejor momento de creación de empleo desde fines de 1993, cuando la tasa de desempleo era de 6,4%. Los sectores más dinámicos -en cuanto a creación de empleofueron, la construcción, el comercio y los servicios financieros. Estos últimos crecieron en ocupación este año un sólido 10,2%, desmintiendo así el extraño evangelio « progresista» que sostiene que no debe confiarse en el sector de los servicios, sino sólo en la industria, a la que cabe proteger a costa de todo y todos.

Cabe señalar que el crecimiento chileno del empleo descansa en la solidez de los « cuentapropistas». Es decir, de quienes se lanzan a nuevas aventuras, asumiendo el riesgo consiguiente. Lo contrario de preferir refugiarse en el asistencialismo, entonces.

También la inflación chilena está bajo control. Ella se ubica en 2,8% anual. Pero los nubarrones que genera el constante alza del crudo podrían incrementar algo esa tasa, aunque no demasiado significativamente.

Por todo esto, nada menos que 52 empresas multinacionales han optado por Chile como «plataforma regional» de servicios. Recientemente, «Reuters» y JP Morgan. Pero la diversificada lista incluye otros nombres de peso, como: Air France, AIG, BBVA, BHP, Citigroup, Delta Airlines, GE, Hewlett Packard (a cuya presidenta el nuestro dejara «colgada»), IBM, Kodak, Nestlé, Río Tinto, Telemex, Unilever, Xerox, y el Grupo Zurich. Todo esto es -obviamente- «música para los oídos» de la actual coaliciónde gobierno, que pareceencaminada a un nuevo triunfo electoral en las elecciones que se avecinan.

•Imitación

No obstante, nuestros «progresistas» prefieren imitar a Venezuela y no a Chile, modelos ambos absolutamente antitéticos. Veremos qué ocurrirá cuando Michelle Bachelet acceda (como se espera) a la primera magistratura trasandina. Hay quienes creen que su carga ideológica personal puede «teñir» con otro color al hasta ahora exitoso «modelo abierto» de Chile. No lo creo. En el mundo de la política son pocos los que conscientemente eligen suicidarse.

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