Continuarían las subas de tasas en EEUU

Opiniones

(El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko, el banquero de la película «Wall Street», quien considera que las subas de tasas en EE.UU. continuarán. El interrogante es si la Reserva Federal se frenará cerca de 4% anual, como lo descuenta el mercado de futuros de tasas. La clave pasa por si las tasas de corto quedarán por sobre las de largo, porque ello anticipará recesión o más inflación. Este fue el diálogo con Gekko.)

PERIODISTA: La Reserva Federal ha consumidoel último año subiendolas tasas de interés. Cada reunión de la institución terminó, invariablemente, con un ajuste de un cuarto de punto al alza. Ya suman nueve retoques. Y, a juzgar por sus propias palabras, esa afición no presenta ningún indicio de estar próxima a agotarse...

Gordon Gekko: Era lo que cabía esperar.


P.:
¿Qué quedó de la afirmación del presidente de la Fed de Dallas? Aquella que decía que estábamos ya en la penúltima carrera del partido.

G.G.: No tuvo eco. Ni antes de la reunión ni, considerando la evidencia, tampoco durante. Más bien, yo diría que el comunicado de la Fed busca deliberadamente sembrar la impresión opuesta. La idea final es que la Fed sigue empeñada en subir las tasas. Que no hemos llegado todavía al tiempo de levantar el pie del acelerador.


P.:
¿Será tan así?

G.G.: En principio, la Fed sigue sosteniendo que la política monetaria -en su estatus actual- es una fuente de estímulo. O sea, aún no hemos arribado a un nivel de tasas de corto plazo que pueda tildarse de neutral.


P.:
Un umbral donde la autoridad monetaria pueda tomarse un respiro...

G.G.: En efecto. Es por eso que si usted examina la curva de tasas implícitas que describe el mercado de futuros encontrará que el consenso ahora descuenta que la reunión de agosto rematará de la manera habitual.


P.:
Con otra suba de un cuarto de punto. Y la tasa de Fed Funds en 3,50%...

G.G.: Así es.

P.: ¿Hasta dónde llegará la Fed?

G.G.: Las dudas surgen después. Una nueva suba en setiembre, lo que dejaría las tasas en 3,75%, es ahora un evento al que se le asigna una probabilidad muy alta, pero todavía dista de ser una certeza.


P.:
¿Cerrará el año por encima de 4%?

G.G.: Todavía la Fed no consigue instalar ese escenario como la variante favorita. Los futuros simplemente se resisten a incorporarlo. A fin de año, la tasa implícita ha subido 15 puntos base, pero aún se ubica por debajo de 4%. Con exactitud, la última lectura arroja un valor de 3,88%. Creo yo que esta reticencia se debe a que perforar ese umbral supondría impulsar una curva de rendimientos francamente invertida.


P.:
La vigencia de tasas cortas sensiblemente más elevadas que las de largo plazo...

G.G.: Correcto. Cuesta trabajo, lo admito, pensar en una Fed que persista en su actividad con esa configuración tan particular de la relación entre tasas cortas y largas...


P.:
Ya que normalmente está asociada a un horizonte de recesión inminente de la economía.

G.G.: Ha sido, dicho sea de paso, el predictor más confiable de los puntos de inflexión en el ciclo económico con una antelación de cuatro trimestres. O sea, no indicaría una recesión a la vuelta de la esquina, pero sí para las postrimerías de 2006.


P.:
¿Usted qué piensa?

G.G.: Que la Fed no ha tomado aún la decisión. Que resolverá sobre la marcha. Querrá usar toda la evidencia disponible. No es un tema sencillo. Supone navegar en aguas que no
hemos visitado, por lo menos, desde la posguerra. Sinceramente, pienso que antes de llegar allí la Fed declarará haber pisado zona neutral.

P.: O sea que usted comparte el pronóstico de que 4% es un poco demasiado...

G.G.: El dilema aparece si el año termina -como los anteriores- con un final a toda orquesta. Recuerde lo que fueron 2003 y 2004. No me sorprendería que en ese contexto la Fed, aun habiendo abandonado la política de ajustes automáticos, considere prudente intercalar algún retoque alcista.

P.:
Pero ya habremos dejado de lado el carácter sistemático de los ajustes de hoy en día...

G.G.: Sí. Una curva invertida, como predictor, puede señalar una recesión en camino. Pero también es compatible con una economía rozagante acoplada con un escenario estable de baja inflación. Es un tópico debatible. Como realidad concreta, la existencia de tasas de interés cortas más elevadas que las de largo plazo constituye sí o sí un freno importante. Piense en el sistema financiero; en los bancos que operan financiándose a corto plazo para prestar (o invertir) con horizontes más largos. La mera transformación de plazos, entonces, deja de ser rentable. Ello afectará la evolución del crédito y por ende acarrea una repercusión real.

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