"Conviene prestar atención a fusiones y adquisiciones empresarias"
(Personificado como Gordon Gekko -el protagonista de la película «Wall Street»-, este experto en mercados internacionales se refiere al enigma del comportamiento errático de Wall Street en las últimas semanas, pese a datos favorables provenientes no sólo de los balances corporativos sino también de indicadores de la economía. Para el especialista, hay que prestar atención a los inversores, por la corriente de fusiones y adquisiciones empresarias.)
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Gordon Gekko: El guión es sencillo: si la Bolsa un día sube, entonces, al día siguiente retrocede.Y viceversa. La última semana no hubo ninguna convicción que durara dos ruedas...
P.: Se ha extraviado el rumbo. Y conste que las noticias no han sido malas.
G.G.: Todo lo contrario. Los balances corporativos son muy robustos. Comenzamos 2005 con un Dow Jones recostado en los 10.800 puntos y con la expectativa de un aumento de 7,6% en las ganancias por acción del S&P 500. Sabemos ya que el primer trimestre arrojará un avance en las utilidades más jugoso todavía -la cifra final se ubicará en torno a 14%-. Entretanto, el Dow ha resignado unos 600 puntos.Y, sin embargo, no reacciona. Ni muestra visos de pretender hacerlo en breve.
P.: No sólo los balances han sido positivos.
G.G.: Correcto. Consideroque conviene prestar especial atención a la corriente de fusiones y adquisiciones empresarias. Es una marea en alza. Persistente y, a diferencia de la Bolsa, sin vacilaciones. Que se extiende cada vez más y cubre todo el abanico de sectores. Hasta General Motors, con su pesada carga de tribulaciones, encuentra aquí un comprador en firme dispuesto a tomar una participación accionaria relevante y a precios más elevados que los que se pagan en el recinto.
P.: La economía también aportó lo suyo. No está tan achacosa como se pensaba hace dos semanas.
G.G.: Esa es la gran sorpresa. Es muy favorable. Tanto que ha rescatado al dólar de las tinieblas. Inclusive le ha permitido ganar terreno frente a las monedas asiáticas en un contexto en el que, día de por medio, se especula con la revaluación del yuan. Es curioso que el dólar haya sacado provecho de los indicadores económicos para remontar vuelo -con todos sus desequilibrios a cuestas- y que, en paralelo, la Bolsa no atine siquiera a carretear.
G.G.: Así es. La cotización del barril se ha recortado más de 15% desde los máximos. Los niveles de inventarios en EE.UU. -que son los más altos de los últimos 6 años- están torciéndole el brazo a la escalada de los precios.
P.: ¿Qué pasa entonces con la Bolsa? ¿Hay gato encerrado? ¿Cuál es el problema?
G.G.: No estoy seguro de que el problema resida en la Bolsa. El problema, me parece, está en los inversores.
P.: ¿Cómo es eso?
G.G.: Todos los días hay una o dos operaciones de compra de compañías importantes. Con frecuencia hay dos interesados que pujan por una misma firma.Y las transacciones se cierran siempre a una prima por encima del precio de pizarra del momento en que se lanza la primera oferta.
P.: ¿Qué me quiere decir con eso?
G.G.: La gente que está dentro del mundo de los negocios -los empresarios, los «insiders»- encuentra hoy oportunidades. No permanece de brazos cruzados. Después de un paréntesis de tres o cuatro años de inacción y desde fines de 2004, la gente que tiene mejor información, ya que -en última instancia- gestiona las compañías, demuestra un interés creciente por aumentar su participación en el universo de las empresas que cotizan.
P.: Mientras el inversor minorista vende o se mantiene al margen...
G.G.: Minorista, institucional, grande o pequeño. Los inversores, en general, se muestran renuentes a incrementar su exposición.Ya sea porque la economía crece demasiado o porque crece muy poco; porque el petróleo ha subido, porque el dólar se destruye, porque las tasas largas se disparan en alza o, alternativamente, porque las tasas largas vuelven a ser tan bajas que se teme que contengan el presagio de una recesión a la vuelta de la esquina.
P.: Prevalece el temor. Aunque no se sepa muy bien el temor a qué.
G.G.: No es la primera vez que ocurre. Lo curioso es que tampoco la Bolsa se desploma. Un par de semanas atrás hubo suficientes excusas para acribillarla y no ocurrió.
P.: Si el comportamiento de la Bolsa es un enigma, dista de ser el único acertijo. Ya Greenspan nos había alertado sobre las tasas de largo plazo.




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