13 de octubre 2005 - 00:00

De Narváez más duro contra Kirchner que los dos Duhalde

Aun si se creyera en las versiones electorales más catastróficas que el gobierno le asigna al duhaldismo, igual parece que el empresario Francisco de Narváez se convertirá en diputado nacional (va cuarto en la lista de Hilda Chiche Duhalde). De ahí que, de este reportaje, no sólo importa lo que opina como candidato, sino como posible legislador futuro. Y, en este caso, sorprende en alguna medida la crítica que ejercita De Narváez por encima de la cabeza femenina de su lista. Es claro que apunta a lo político (la hegemonía) y a la economía (falta de un modelo o proyecto), pero impresiona más porque hasta hace poco el kirchnerismo parecía dispuesto a capturar a De Narváez para sus filas (por su intento frustrado de competir en supermercados, tiempos en que el propio Néstor Kirchner lo invitó a un viaje presidencial -Alemania-). Interesa, entonces, porque desde el peronismo habla más fuerte que los Duhalde. Veamos:

El empresario Francisco de Narváez, candidato a diputado en las listas del PJ de Buenos Aires, criticó en declaraciones a este diario la política de virtual cambio fijo del gobierno. Opinó que desordena el resto de las variables de la economía.
El empresario Francisco de Narváez, candidato a diputado en las listas del PJ de Buenos Aires, criticó en declaraciones a este diario la política de virtual cambio fijo del gobierno. Opinó que desordena el resto de las variables de la economía.
Periodista: Se disparó una polémica por la entrega de electrodomésticos. Usted fue el primero en denunciarlo, hace tiempo.

Francisco de Narváez: Es verdad. En los actos se acercaba la militancia a decirnos que estaban recibiendo la visita de gente de Desarrollo Social que levantaba pedidos y después repartía electrodomésticos, chapas, membranas para techos o alimentos.


P.:
¿Funciona como mecanismo sistemático de captura de votos? El gobierno dice que es asistencia para familias en situación crítica.

F.d.N.: No es casualidad que se haya incentivado tanto en época preelectoral. Quizá tienen la expectativa de que con eso van a torcer las voluntades de muchos votantes. No creo que lo logren.


P.:
¿Cómo está hoy la elección y qué resultado esperan?

F.d.N.: Hoy no estamos a más de 10 puntos de diferencia y vamos a seguir acortando ese margen hasta el día de la elección.


• Alquimia

P.: El duhaldismo controló durante una década y media la provincia y ahora parece que se conforma con una derrota digna.

F.d.N.: No nos olvidemos que el presidente Kirchner primero habló de plebiscito y luego cambió para pedir una victoria digna. El resultado final de la elección va a ser un presidente que, sumando toda esta alquimia política que es el Frente para la Victoria, logrará 40% en el orden nacional. Eso mostrará un marcado límite a su vocación hegemónica.


P.:
¿Y con ese resultado qué va a ocurrir?

F.d.N.: Va a obligar a una situación de acuerdo, negociación y conversación permanente entre el gobierno y las distintas fuerzas políticas.


P.:
¿Imagina diferencias sustanciales entre los distintos sectores que, a pesar de tener nombres diversos, representan al justicialismo?

F.d.N.: El PJ va a integrar su propio bloque y va a ser oposición. Por otro lado, estará el Frente para la Victoria y ninguno, por sí, va a tener la mayoría.


P.:
¿Y por qué ahora va a ser así si durante dos años no lo fue?

F.d.N.: Porque la embestida del Presidente de generar un partido por fuera del PJ marcó a las claras un proyecto de continuidad y una acción hegemónica que el justicialismo no comparte. La principal diferencia que llevó a la ruptura fue la decisión del peronismo de no incluir piqueteros en las listas, y esto es una cuestión de fondo, no de forma, que nosotros no estábamos dispuestos a aceptar.


• Límites

P.: Da la impresión de que después del 23 Kirchner dará un viraje hacia el peronismo, lo que reduce la posibilidad de un PJ dividido en el futuro.

F.d.N.: La concepción de construir política del Presidente, que tiene que ver con la acumulación de poder mediante la atracción, compra o seducción de sectores y actores políticos, tendrá un límite. Eso es lo que está en juego el 23 de octubre. En el futuro, habrá un arco político que le pondrá límites al Presidente y dentro del peronismo una gran cantidad de compañeros que emigraron al Frente para la Victoria va a reconsiderar la posibilidad de reincorporarse a un PJ que represente un modelo de gestión.


P.:
Pero Kirchner actúa con el criterio de apoyar, adherir o capturar a los oficialismos.

F.d.N.: Son alianzas electorales. Miremos Corrientes: la noche de la elección, la UCR dijo ganamos nosotros y desde la Casa Rosada dijeron ganamos nosotros. Colombi va a gobernar con su criterio y su equipo. Son alianzas que ayudan a ganar una elección, pero no quiere decir que sean alianzas de gobierno.


P.:
Más allá de los semáforos rojos, la dificultad que se vaticina para la economía se contradice con otra realidad: nunca, por ejemplo, parece que se ha pagado tanto en dólares por una hectárea de campo o por un metro cuadrado de construcción. ¿Eso no indica que la gente cree que vive un momento de prosperidad inusual?

F.d.N.: Hay algunos indicadores que me hacen recordar a la Argentina de '98 o del '99, donde todo parecía que andaba bien y que íbamos al investment grade. Pero, entonces, cuando uno recorría la provinciatodos los días cerraban comercios y fábricas porque se perdía competitividad y trabajo argentino. Tengo la sensación de que estamos en una especie de vaho de crecimiento y desarrollo: que las estadísticas marcan una tendencia pero la realidad del país comienza a ser otra. La mayoría de los trabajadores y del pequeño y mediano empresario nos dice: «A mí, el crecimiento no me está llegando. Sé que viene el aumento de tarifas, sé que voy a tener que seguir aumentando salarios, la inflación me está comiendo rentabilidad». No se ha logrado que el rebrote económico llegue a la microeconomía.


P.:
Parece contradictorio que un hombre allegado a Duhalde pida la modificación del tipo de cambio para que el dólar tenga un precio más acorde con la realidad, ya que fue Duhalde quien puso el dólar a 3 por 1.

F.d.N.: Fue más el mercado que Duhalde. Lo que preocupa hoy es que estamos virtualmente ante un tipo de cambio fijo y siempre un tipo de cambio fijo termina distorsionando las demás variables. Deberíamos ir hacia un esquema de cambio variable con tendencia a un tipo de cambio competitivo y estable donde, ahí sí, intervenga el Banco Central. Pero hoy hay una decisión, que se ve en los presupuestos de 2006, 2007 y 2008, de clavar el dólar en 3 pesos.


P.:
Ahora también objeta la política económica de Roberto Lavagna que es el único del gabinete de buena relación con Duhalde...

F.d.N.: La política económicade Lavagna de 2002 y 2003, saliendo de una crisis, era exacta. Por entonces, las retenciones y el impuesto al cheque eran adecuados para paliar la catástrofe social. Pero ahora proyectar todo el sistema tributario sobre la misma base fiscal demuestra que está faltando creatividad y vocación de cambio para entrar en un modelo productivo. Soy de los que creen que Lavagna tiene serios problemas para llevar adelante un modelo ligado a la producción esencialmente porque el Presidente no conoce lo que es la dinámica de producción de un país porque viene de una provincia que se basa en empleados públicos y contratos estatales.


P.:
Hay quienes hablan que con la suba de tarifas, más el repunte de algunos precios y la política del tipo de cambio fijo, se genera una combinación que luego de la elección producirá un «golpe inflacionario». ¿Lo cree posible?

F.d.N.: Las tarifas tarde o temprano se van a ajustar. El problema es a la velocidad con que se ajustan y si eso alcanza a cubrir el bache de las inversiones que no se han hecho. En cualquier proyecto serio de inversión siempre aparece la misma pregunta: ¿cuándo va a llegar la crisis energética en la Argentina? Puede especularse con que será en 2006, o 2007 o 2008... pero nadie duda de que va a producirse porque cuando se deja de invertir por cinco años, ese bache es irrecuperable.Es producto de esta tendencia del gobierno de barrer los problemas debajo de la alfombra.


P.:
¿Este es el discurso que usted, como un empresario que ingresó en la política y el peronismo, plantea en sus actos por la provincia?

F.d.N.: Sí y tengo mucha receptividad. Porque, cada cual a su modo, entiende que la economía se sigue basando en el manejo de variables macroeconómicas como el tipo de cambio, el superávit fiscal, los impuestos distorsivos y que eso va a afectar, tarde o temprano, el nivel de inversión que es necesario aumentar sustantivamente. Todos perciben que, como prueba de eso, empezamos a tener una prueba de la fiebre como es la inflación que el mes pasado fue de 1,2. Además hay un claro límite: uno le pregunta a un mediano empresario si está tomando empleados y dice que no. Entre otras cosas, porque sigue siendo una trampa el sistema formal de empleo donde una vez que se entra no hay salida.


P.:
Quizás es una visión grosera de lo que es el electorado de la provincia. Pero su mensaje es para un núcleo reducido de bonaerenses, hay otro sector más vasto que en apariencia se contenta con calefones, cocinas, colchones.. como se resolvió siempre. ¿Usted de qué le habla a ese sector?

F.d.N.: Esencialmente ese sector pide trabajo. La gente no busca calefones, membranas o colchones, busca trabajo. Y entienden que estamos ante una situación compleja porque escuchan a su empleador que les dice que no puede tomar más empleados o no puede blanquearlos porque no tiene acceso al crédito y no quiere tomar el riesgo porque ya vio antes un ciclo de crecimiento que terminó en catástrofe.


P.:
Pero hay altos índices de apoyo al Presidente y también es alta la intención de voto a favor de los candidatos del gobierno. ¿La gente está comprandouna fantasía, una versión distorsionada, engañosa?

F.d.N.: Es muy difícil competir con un presidente que compromete 23.000 millones en obras públicas, aunque no se sepa de dónde van a salir esos fondos ni cómo se van a destinar. Es seductor que el Presidente haga semejantes promesas. Todos tuvimos la ilusión que detrás de las malas formas del Presidente haya un estadista que cambie el rumbo de la Argentina. Pero no ocurrió. Por el contrario: hay un presidente con una clara intención hegemónica que se evidencia más que nunca con la postulación de su esposa en la provincia de Buenos Aires a pesar de que ésta no vote en la provincia.

P.: Se nota una diferencia entre lo que usted plantea, que propone un modelo alternativo al de Kirchner, y lo que plantea Chiche Duhalde, que sólo sugiere correcciones.

F.d.N.: Es cierto. Yo tengo una visión más radical. Estamos en un rumbo equivocado. Me hace acordar a la segunda parte de la década del '90 cuando se estaba cayendo el país y nadie lo alertaba. Ojalá me esté equivocando pero tengo la misma impresión porque no se ve en el gobierno nacional la intención de fijar un proyecto que se base en un modelo productivo.


P.:
Todas sus críticas son respecto del gobierno nacional. ¿Y la provincia? ¿Y la gestión de Felipe Solá?

F.d.N.: Está ausente, es inexistente. Solá se retiró de la gestión para subirse a un palco a hacer campaña junto al Presidente y meter un bocadillo cuando se lo permiten.Y, lo peor de todo, renunció a sus compromisos electorales de pelear por los bonaerenses: en el Presupuesto 2006 no hay cambios en la coparticipación y Solá no dijo nada; continúan las retenciones al campo, que absorben fondos que deberían reinvertirse en la provincia, y Solá tampoco dijo nada
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