La facultad de asombro aumenta su cantidad de inscriptos. ¿Qué dijo el señor Kirchner en su primer discurso como presidente electo?: «Vengo a construir un país en serio». En 15 meses de gobierno, ¿usted cree que es serio, poco serio o nada serio? Debe de ser un gobierno «D», porque nos hace llorar el día a día. Revisemos qué ha hecho: 1.- A la Policía la llama asesina (él no manda reprimir porque la Policía tiene gatillo fácil). 2.- A algunos obispos los llama «hipócritas» y que ven «lapobreza por televisión». Ahora los recibe. «Son mis pastores.» 3.- Asegura que a Bush lo va a dejar KO. 4.- A las Fuerzas Armadas las decapita y las humilla (la última indignidad: el jefe del Ejército subido a un banquito mientras baja la foto de Videla). 5.- Anuncia por televisión que va a destituir a la Corte Suprema. Propone y, pese a las impugnaciones, designa juez de la Corte al doctor Eugenio Zaffaroni, incurso en no pagar impuestos y señalando que nunca los va a pagar porque tienen mal destino final. Además, dice que no cae en la marihuana «porque me cae mal». ¡Menos mal¡ Mire usted si le caía bien. 6.- Propone y «la saca» ministra de la Corte a la doctora Carmen Argibay, que se manifiesta atea militante y abortista en plenitud. 7.- Nunca la Argentina tuvo relaciones más encrespadas con Brasil, Chile, Uruguay, Inglaterra, España. Y tampoco tan mimosas con Chávez y con Fidel Castro. 8.- En un país en serio, ¿se secuestran caballos de carrera? 9.- Se mandaron 500 millones de dólares al exterior cuando era gobernador... ¿Se traerán en dos décadas?
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Así como en los restoranes o fondas de antes ofrecen «la sopa del día», el señor K. tiene «su ira del día». Su palabra favorita: «doblegar».
Ultimo momento: oficial, totalmente oficial. En la Ciudad de Buenos Aires se denuncia un delito cada 5 minutos. En los últimos 15 meses huyeron del país 8 mil millones de dólares. Concede asilo a un etarra y se abraza con Aznar y Rodríguez Zapatero. Su «piquetero del alma» toma una comisaría, amenaza a los policías y él da orden a los ministros de ampararlo y defenderlo. Da otra orden (anunciada por D'Elía): «Me ordenó el señor presidente no tomar más comisarías ni cortar rutas». Pregunta insolente: «¿Alguna vez le ordenó tomar comisarías y cortar rutas?». Quien des-ordena, ¡ ordena!
• Duda
A la señora Elisa Carrió la llamó «pituca de Barrio Norte» que habla de los pobres. Su «profesor de exterminio», el señor Carlos Kunkel, que le aproxima cada mañana la gotita de veneno, dijo que « Alfonsín quiere ver ríos de sangre en la Argentina». Los radicales se ofendieron. ¿Método? No bajar al recinto a votar por la «atea militante». Entonces no sería jueza. Meditó el señor K. y ordenó (él siempre ordena) que fueran a pedir perdón a los radicales. No renunció Kunkel. Ni pidió perdón Kunkel. Sigue en su puesto oficial Kunkel. El Presidente no le pidió perdón a Alfonsín pero los radicales, muy baratos por lo que se ve, aceptaron esa manera de «des-ofender» a su líder máximo. Y ocuparon sus bancas y tocaron el botón magnético del sí. Me queda una duda: Raúl Alfonsín, ¿también se habrá des-ofendido con tan poco?
Sigamos con el país en serio: D'Elía califica a Duhalde de «mafioso y asesino» por televisión y radios. ¿Fue por orden del señor K.? No se sabe. Propone a la «señora Cristina-divina» (así la llaman) para candidata a la provincia de Buenos Aires. No se deja sacar la foto con Duhalde en la cumbre presidencial. Duhalde aparece en una foto, pedida a los diarios desde el gobierno, riéndose a carcajadas con los dos «bigotes», perdón, con los dos Fernández. En la comida del señor presidente, cuando termina su discurso, hubo aplausos tibios, salvo los de Eduardo Duhalde (el otro guapo argentino), que lo ovaciona de pie ante la mirada absorta de los otros presidentes de América que empiezan a creer que somos un país «serio» con muchos fuegos artificiales y, sobre todo, con efectos especiales. Un presidente de un banco importante fue a ver al ministro de Justicia para pedir protección porque tenía información de que los piqueteros (no sabía si los buenos o los malos) «tomarían» la sede central. El ministro habría contestado: «Pero déjelos que entren. No va a pasar nada. No van a tocar nada y nos evitamos los incidentes». El banquero, aterrorizado, le contestó: «¿Que entren? Pero hay cajeros que están entregando plata a los clientes y otros que vienen a depositar. ¿Cómo que me deje tomar el Banco?». Y cuentan, (¿será verdad?) que el ministro habría contestado: «Yo tengo orden de no reprimir. Hágame caso... Déjelos entrar...».
Si este es el país «en serio», allá en el «cielo», Pepe Marrone, Gila, Dringue Farías, Luis Sandrini, Tato Bores, Pepe Arias, Niní Marshall y Fidel Pintos se deben estar «muriendo de risa».
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