Durante 40 años pedí, rogué, que se terminara la Biblioteca Nacional. Pasaron varios gobiernos, nada. El país más culto de América latina tenía interrumpida la construcción de su Biblioteca Nacional. Los libros hacinados en el viejo edificio lamidos por ratas y comidos por ratones. Cansado con mi prédica... allá por los '90... el presidente Menem ordenó a Cavallo que diera la plata para su terminación. Una placa de bronce en la entrada marca mi «hazaña».
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Allí donde Borges o Paul Groussac fueron sus directores, hoy habita la guaranguería del secretario de Cultura (como trabaja de «reo» de barrio debería llamarse de «curtura»), capaz de decir «no le doy bola» o usar permanentemente la palabra «franelear» para demostrar su populismo barato, o frente a un grupo de patoteros decirle al director renunciante, Horacio Salas, «vos te callás» mientras les pide el bombo a los intrusos porque «su sueño mayor» fue tocar el bombo.
Lleva un apellido ilustre: Di Tella. Sus mayores eran industriosos: heladeras, cocinas...autos, hasta donaron una universidad. Pero Torcuato era y es otra cosa: un guarango. Cuando fue a visitar el Fondo Nacional de las Artes, la señora Amalia Lacroze de Fortabat le entregó de recuerdo un libro forrado en fino cuero blanco ruso con los poemas de su padre. Delante de los directores, Torcuato lo recibió y le contestó: «¿No esperás que yo lea esto, no?»... Días después la expulsó del Fondo que ella había creado y mantenido, bajo el pretexto de que «tiene 83 años y está en sillas de ruedas».
Asumió diciendo que no sabía nada de cultura (su única verdad) y que no sabía por qué Kirchner lo había nombrado. Lo saco de la duda: por ser de izquierda, pero vivir de derecha.
El poeta Horacio Salas no cobró ni un peso por ser director de la Biblioteca Nacional y dice que ahora lo van a reemplazar por un «no intelectual» que tenga cintura política para tratar con los gremios.
• «Estilo K»
O es un guarango o está para un examen psíquico.
Yo comí en su mesa y lo vi destratar invitados con un aire mundano de « adolescente rebelde». Su divina mujer, Tamara, que tiene un instituto eficientísimo para mejorar la estructura física... debiera tener un rinconcito con aparatos que «mejoren la manera de ser».
Es el «estilo K» que va a poner KO a Bush y termina amándolo en una foto de familia. Es el que acusa a Repsol de tapar pozos y chantajearlo, y lo recibe con los brazos abiertos cuando le informan que YPF paga 50% de la totalidad de los impuestos que se cobran en la Argentina. Es el banquito del teniente general Bendini descolgando cuadritos. Es darnos el argumento de que se les aumentan el sueldo a los funcionarios del gobierno para que no roben (con $ 3.000 se los invita a ser delincuentes, ¿con $ 6.000 se vuelven honestos?). Cuando los nombran los consideran preladrones. Además el funcionario corrupto roba millones, no $ 3.000. Es crearle cátedras paralelas al profesor Romero. Es buscar el « examen fácil» para que nadie se quede sin ingresar a las facultades. Es crear «empresas testigo». ¿Testigos de qué?: Del Fracaso...
Son maltratadores profesionales... guarangos, como decía mi abuelita.
PD: Como el Presidente no le va a pedir la renuncia a Torcuato Di Tella, le sugiero cambiar el significado de la secretaría y llamarla de « Incultura».
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