5 de mayo 2004 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien, para no identificarlo, se lo llama Gordon Gekko, como el personaje que interpreta Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema es la reunión de ayer de la Reserva Federal, donde decidió mantener sin cambios las tasas de interés. Veamos qué pálpito tiene Gekko sobre cuándo subirán las tasas en Estados Unidos.)

Periodista: ¿Cómo interpretar el comunicado de la Reserva Federal? Las tasas subirán, sí, pero no parece haber ninguna prisa...

Gordon Gekko: Ya lo hemos conversado. La Fed no tiene una fecha marcada de antemano en el calendario.


P.:
Se temía una agenda que fuera mucho más urgente...

G.G.: Una suba en junio. Sí.


P.:
Lo que quedaría descartado, ¿o no?

G.G.: No sé qué comunicado le han dado a usted. En el mío, no dice nada.


P.:
Si hubieran querido transmitir esa impresión -que había que poner las barbas en remojo para junio-, otra sería la redacción utilizada...

G.G.: De acuerdo. Ni lo uno ni lo otro. La fecha sigue siendo la incógnita. Junio, sin embargo, no está eliminado.


P.:
Dudo que esa interpretación sea la más generalizada.

G.G.: No se preocupe. Todas tienen su cuarto de hora de auge. Mi impresión es que la Fed avisa que le ha quitado el cerrojo a la política monetaria, pero la decisión de cuándo gatillar no ha sido tomada aún. No me sorprendería que haya opiniones diversas. Es el tipo de asunto delicado, sensible, en el que suelen aflorar los disensos...


P.:
Gente que quiere moverse más rápido y otros que prefieren recolectar más información...

G.G.: Desde ya. Lo vimos cuando hubo que suprimir la famosa fórmula por la cual la Fed se comprometía a mantener la política monetaria sin cambios por «un tiempo considerable». En diciembre había directores que pedían su remoción, pero eran minoría y no consiguieron imponer su opinión. Recién a fines de enero se logró el consenso...


P.:
¿Cree que estaremos ya reproduciendo esa situación? Quiero decir, ¿habrá habido algún miembro del Comité de Política Monetaria abogando por una suba de las tasas en la reunión de ayer?

G.G.: Lo sabremos dentro de un mes. Piense que una Fed preventiva -bajo condiciones normales- ya habría dispuesto una o dos alzas.


P.:
¿No estamos operando en condiciones de normalidad?

G.G.: No hubiéramos recortado las tasas a un umbral tan bajo como 1% si no fuera porque la situación es excepcional. Pasamos de 6,50% en 2001 a 1% en 2003. La recesión terminó en Estados Unidos en noviembre de 2001. Pero aun así la Fed duda en extenderle el alta médica... No es la inflación ni un recalentamiento lo que preocupa a la Fed. Es el síndrome de Japón. O sea, exactamente la situación opuesta.


P.:
La economía norteamericana creció 4,9% en los últimos doce meses. Nada que se parezca, por cierto, al estancamiento de Japón en los '90...

G.G.: Las tasas permanecen en 1% pese a ello; pese a toda la acumulación de pruebas que enfatizan la realidad de una recuperación vigorosa. Ese nítido contraste revela el peso que se le asigna en el tablero de comandos de la Fed al temor a que haya una recaída.


P.:
Este viernes, el informe de empleo de abril resultará clave...

G.G.: Hay dos informes para publicar antes de la reunión de junio. No tengo dudas de que si el consenso actual prueba ser correcto -y resulta que se crearon menos de 180 mil nuevos empleos el mes pasado-, la apuesta a favor de pasar todo para agosto ganará mayores adeptos. Y así tendremos un respiro más prolongado, una recomposición que puede ser interesante, aunque mientras la Fed esté en la cancha no habrá espacio para euforias. Pero de la misma manera, una cifra exuberante como la última disponible obligará a anticipar las expectativas.Y no hay nada en el comunicado de la Fed que sostenga lo contrario. La Fed «paciente» de dos meses atrás se ha convertido en un banco central que sólo promete operar sin urgencia. Como quien dice, con anestesia.

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