Diálogos en Wall Street

Opiniones

(El periodista dialoga con un experto financiero que se escuda bajo el nombre del célebre personaje de la película «Wall Street». Es clave lo que anticipa Gordon Gekko a la luz del tembladeral de los mercados internacionales del lunes y las expectativas de lo que pueda suceder en los próximos días. A continuación, el diálogo mantenido.)

PERIODISTA: La suba de tasas tendría su bautismo de fuego en junio.Y habría una segunda dosis en agosto a juzgar por las expectativas que refleja el mercado...

Gordon Gekko:Y dos retoques más antes de terminar el año. Según la misma fuente, la procesión seguiría a igual ritmo en 2005.


P.:
¿Tiene una opinión al respecto?

G.G.: Me cuesta reconciliar esta andanada de alzas con el horizonte de ajuste «mesurado» que sugiere el último comunicado de la Fed. Después de todo, la suba de tasas no es un fenómeno de la naturaleza. Yo les daría algún crédito a los dichos de quien será su propulsor...


P.:
¿Tan robusto ha sido el informe de empleo de abril como para alterar de cuajo la visión previa?

G.G.: Ha sido contundente. Es verdad. El informe de abril y las revisiones de febrero y marzo. En consecuencia, el enigma de por qué la economía crece tanto sin crear nuevos puestos de trabajo ha sido resuelto. De la manera tradicional.


P.:
Dando rienda suelta a la creación de empleos...

G.G.: Correcto. Ya no hay misterios. Hasta la industria está abocada a contratar más gente que la que expulsa de sus filas.


P.:
¿Qué tiene de extraño?

G.G.: Mes a mes la industria ha venido destruyendo empleo en los Estados Unidos. Hay una tendencia secular como contrapartida de la fuerte suba de la productividad en el sector manufacturero más una debilidad cíclica. Desde agosto de 2000 hasta enero 2004, inclusive, no hubo mes en que no se contrajera el empleo industrial. El informe de abril y las revisiones de febrero y marzo han quebrado ese derrotero de 41 observaciones consecutivas en rojo. Es un indicio fuerte.


P.:
¿Alcanza para argumentar que Greenspan se apresta a duplicar la tasa de fed funds en lo que resta del año?

G.G.: La principal diferencia que se comienza a delinear con los ciclos de subas de tasas de 1994, 1997 y 1999 es la magnitud del ajuste total que las expectativas ya han incorporado. No me guío sólo por lo que revelan los futuros de fed funds y de eurodólares, sino más bien por el relevamiento de los daños que los mercados ya han sufrido...


P.:
¿Y cuál es el balance?

G.G.: Los daños están en la esfera de lo previsible (y uno los encuentra donde cabría esperar que ocurrieran), pero el hecho significativo es que aquí todavía no se lanzó la primera piedra. Estamos aún en el plano de los anuncios.

P.:
Quizá tanta anticipación se deba a que un umbral de 1% parece extraordinariamente bajo...

G.G.: Quizá. Si yo fuera la Fed, también apreciaría una «sobrerreacción» en el ánimo de los inversores. Que las expectativas exageren y descuenten que la Fed subirá las tasas en 4 de las 5 reuniones pendientes hasta fin de año no es tan nocivo...


P.:
¿Por qué?

G.G.: La Fed tendrá que operar en terreno delicado. Como quien se prepara para andar en el hielo después de una nevada. Necesita saber si hay grietas y dónde están las fisuras antes de pisar en firme.


P.:
Los mercados hacen el papel de cobayos...

G.G.: Es mejor así. Es preferible que se hundan los mercados ante el peso de las expectativas y no avanzar a ciegas con una suba de tasas que pueda dañar también la economía real. Los mercados son flexibles; las expectativas, también. La Fed sabe cómo manejar esa arcilla imprimiendo más o menos presión. Si los mercados se derrumban, si no soportan la convivencia con un horizonte de tasas en alza. En definitiva, si retorna la zozobra financiera de 2001 o de 2002, la Fed abortará la misión. No tenga dudas.


P.:
¿Cree que de la mano de la suba de tasas también regresa una etapa de dólar fuerte?

G.G.: Pienso que no. Desde ya que no existe una ley de hierro que ate ambos acontecimientos en forma inexorable. El primer ciclo alcista que comandó Greenspan en 1987, por ejemplo, coincidió con una acentuada debilidad del dólar bajo los auspicios del Tesoro. Es una música conocida.


P.:
Sin embargo, el dólar se ha recuperado en forma. Contra todas las principales divisas sin excepción.

G.G.: Sí, claro. Desde que Greenspan visitó el Congreso en abril -e instaló la idea de que la Fed velaba las armas para una suba de tasas-, es interesante advertir que el dólar avanzó mucho contra el yen y la libra esterlina y, en cambio, mantuvo su nivel frente al euro (más allá de los constantes vaivenes). Nada que no se pueda explicar como consecuencia de la reducción del «leverage», del apalancamiento que, como usted sabe, era abundante a favor del yen y la libra, pero ya se había desmantelado en el caso del euro.

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