9 de agosto 2004 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York, quien no quiere ser identificado. Por eso se lo denomina Gordon Gekko, en alusión al personaje que interpretó Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema es el menor crecimiento de los nuevos empleos que pegó muy fuerte el viernes en el mercado.)

PERIODISTA: Es un baldazo de agua fría. Se esperaba que julio hubiera creado más de 200 mil puestos de trabajo; quizás hasta 300 mil. El informe oficial -difundido el viernes-habla de apenas 32 mil...

Gordon Gekko: Si usted repara en las revisiones bajistas de mayo y junio, la cuenta total arroja una destrucción neta de empleos...


P.:
¿Cómo se entiende? ¿La economía norteamericana se detuvo de golpe?

G.G.: No es así. De hecho, la economía se desaceleró en mayo y junio, pero repuntó en julio...

P.:
No es lo que sugieren las cifras...

G.G.: ¿Cuáles cifras? Por empezar, el informe de empleo no es un cuerpo monolítico, sino que consiste en dos piezas independientes. Son dos encuestas: una, hecha a nivel de compañías; y otra, realizada en hogares. Se trabaja sobre dos muestras distintas con la pretensión de indagar, eso sí, en una misma realidad.


P.:
¿Por qué no se explica mejor?

G.G.: Usted habrá notado que mientras la creación de empleos fue anémica, la tasa de desempleo -que se mantuvo estable todo el año en 5,6%- retrocedió una décima en julio...


P.:
Una combinación extraña pero entendible si se piensa en una paralela reducción de la fuerza laboral.

G.G.: Sucedió todo lo contrario. La encuesta de hogares trajo resultados sumamente robustos. En todo sentido. La oferta de trabajo habría crecido en 577 mil personas; sólo que la creación de empleos la sobrepasó. Según esta fuente, se añadieron 629 mil nuevos empleos.


P.:
A juzgar por la reacción de los mercados, la interpretación es que la realidad pasa más cerca de los 32 mil...

G.G.: El tiempo dirá. Hoy es imposible saberlo. En febrero, recuerde, ocurrió un evento parecido.


P.:
Cuando el informe de empleo dio una creación de 20 mil empleos y se esperaba también un registro muy superior...

G.G.: Esos 20 mil puestos originales se han transformado hoy en una cifra de 83 mil tras sucesivas revisiones. Es oportuno tener presente que no estamos ante números definitivos. Es sugestivo, por ejemplo, que otros indicadores -como los pedidos de subsidios por desempleo-no nos hayan alertado antes... Hubo cuatro mediciones a lo largo de julio; es muy raro que una debilidad tan pronunciada se haya desplegado sin dejar huellas en ninguna de ellas...


P.:
¿Por qué piensa, entonces, que los mercados respondieron como lo han hecho?

G.G.: Porque la cifra de 32 mil les confirma su principal temor... No tengo dudas al respecto.


P.:
¿Qué conclusiones cabría extraer -si esta presunción fuera fundada-para la economía?

G.G.: Depende del senderoque recorra la productividad. No olvide que toda la recuperación de la economía norteamericana -hasta mediados del año pasado-se hizo con destrucción de empleos. En ese sentido, es interesante reparar en el último informe ISM de servicios. Es la única pieza de información que convalida un resultado neutro en el mercado de trabajo. Pero en línea con un discreto comportamiento en ese único renglón, exhibe el decimosexto mes consecutivo de expansión de la economía de servicios y, sobre todo, una vigorosa aceleración con respecto a junio. En los últimos años, la economía ha sido consistentemente más fuerte que el mercado de trabajo...


P.:
El martes se reúne la Fed. ¿Cómo cree que sus autoridades procesarán estas novedades?

G.G.: Es una situación menos complicada que lo que parece a simple vista. En las últimas dos semanas se han reunido suficientes evidencias que hablan de una recuperación con respecto al «pozo de aire» que hundió a los niveles de gasto y de actividad en mayo y junio. Las ventas de autos y de las grandes tiendas, las órdenes de bienes durables, la confianza del consumidor y los informes ISM (tanto en la industria como en los servicios) capturan ese cambio de dirección. Y, a la vez, la sensación de que la Fed estaba corriendo de atrás a la inflación también se ha evaporado. Una suba de un cuarto de punto parece, en ese contexto, una conclusión inexorable.


P.:
¿Y qué pasará en la reunión de setiembre? Son varios quienes han borrado un ajuste de esa fecha del calendario...

G.G.: Para ese entonces deberíamos tener una idea más depurada de cómo están la economía y el mercado de trabajo. En la medida en que la digestión de la suba de tasas no sea traumática, y la recuperación se consolide, no creo que la Fed pierda la oportunidad de cerrar la brecha entre fed funds y la tasa de inflación. Y eso implica llevar las tasas, por lo menos, al umbral de 2%...

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