24 de febrero 2005 - 00:00

"El dólar está lejos de perder su poder de influencia"

(El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales que se escuda bajo el personaje de la película «Wall Street», Gordon Gekko. Este asegura que más allá de que el dólar continúe en las próximas semanas cotizando a la baja, la moneda norteamericana está lejos de perder su poder de influencia. Si bien afirma que hay muchas divisas que le hacen sombra, ninguna la está acechando como el principal activo de reserva.)

El dólar está lejos de perder su poder de influencia
PERIODISTA: El banco central de Corea del Sur restringirá la compra de dólares para integrar su posición de reservas. Optará por incorporar otras monedas en su portafolio. No es, desde ya, el único banco central que se inclina por la diversificación de su tenencia de divisas.

Gordon Gekko: La lista es larga. E incluye países tan disímiles como China, Rusia o la mismaArgentina.


P.:
No es un hecho novedoso. Pero, aun así, la noticia ha dejado su huella adversa en la cotización del dólar. ¿Es un motivo como para preocuparse?

G.G.: Sinceramente, no mucho.


P.:
¿No cree que si los bancos centrales dejan de comprar dólares -o reducen sus adquisiciones- la cotización va a sentir el impacto?

G.G.: La tendencia del dólar apunta hacia la baja. Con o sin intervención de los bancos centrales; con o sin cambios en el mix de sus reservas. Esta es la historia de los últimos tres años y se escribió hacia la baja pese a que los bancos centrales fueron grandes atesoradores de la divisa. Conviene, sin embargo, tener en claro que -especialmente, los bancos deAsia- no compraron porque les atrayera como inversión sino con el objeto de mitigar la apreciación de sus propias monedas frente al dólar.Y por eso las compras fueron tan cuantiosas...


P.:
Hay una tensión entre el deseo de alejarse del dólar y la voluntad de influir en la paridad entre el dólar y la propia moneda.

G.G.: Es un conflicto que, tarde o temprano, se presenta. Piense en China. Si este país no quiere modificar su régimen cambiario, como sugiere su silencio ante la enorme presión externa, entonces, está obligado a acumular todos los dólares que le ofrezcan a la tasa vigente.


P.:
Caso contrario, el yuan se apreciaría.

G.G.: Es muy simple de ver. No son dos decisiones independientes sino una sola. Usted tiene que definir cuál es su prioridad.


P.:
El Premio Nobel Joseph Stiglitz prevé un escenario en el que el dólar pierde su rol hegemónico como activo de reserva... Y, para poder llegar allí, la actitud de los bancos centrales será una pieza fundamental.

G.G.: ¿Escuchó hablar de De Gaulle?Ya en los años '60 pretendía tener menos dólares -y más oro contante y sonante- en las arcas del Banco de Francia...


P.:
No lo logró. Aunque su tozudez sembró el camino para el final del régimen de Bretton Woods. Lo que no dejó de ser traumático.

G.G.: Es verdad. Pero el dólar devaluado -en el nuevo régimen de tipos de cambio flexibles- siguió jugando el papel dominante indiscutido como activo de reserva.A mediados de la década de los '80, los Estados Unidos dejaron de ser un país acreedor para convertirse en el mayor deudor del mundo. Rol en el que persisten y, peor aún, cada vez extienden más su posición de liderazgo.Y, pese a ello, el dólar retiene su gravitación.


P.:
Nada dura para siempre. Piense en el eclipse de la libra...

G.G.: No hay dudas. El punto es que el dólar ha atravesado por varios episodios de fuerte depreciación sin que esa erosión haya hecho mella en su función como activo de reserva. Hay, en la política norteamericana, toda una tradición de negligencia sobre la suerte del dólar basada, precisamente, en estas características, sobremanera benignas, que presenta su demanda.

P.: ¿A qué atribuirlas?

G.G.: Es más fácil cuestionar la hegemonía económica de los EE.UU. que su hegemonía política o militar. La libra pierde su sitial de privilegio precisamente cuando el imperio británico comienza a declinar. ¿No es curioso que el dólar sea la moneda más utilizada cuando pertenece al país más endeudado del mundo?Y ya lleva dos décadas en esas condiciones. Uno entiende mucho mejor la prevalencia de la libra esterlina en su momento basada en el rol de Gran Bretaña como principal proveedor de capitales.


P.:
¿No hay otras monedas que puedan paulatinamente hacerle sombra al dólar?

G.G.: Una cosa es hacer sombra y otra disputarle el rol principal. Piense en el Japón de los '70 y de los '80 -aquel que hacía temblar a los empresarios norteamericanos- y ni aún en su mejor momento el yen logró establecer un grado mínimo de utilización internacional. El euro ha tenido mejor suerte pero está claro que Europa es un enano político y militar y un gran signo de interrogación en materia de performance económica. Hoy China es lo más parecido a las fantasías que otrora se tejían con Japón pero quién en su sano juicio acumularía sus ahorros en una moneda cuyo destino yace en manos del Partido Comunista.

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