El nuevo mundo del trabajo requiere nuevos sistemas de protección social

Opiniones

Tenemos que establecer el sistema de portabilidad de los derechos, bajo la concepción de que el derecho es de las personas y no del puesto de trabajo o del tipo de contratación.

La pandemia ha puesto de manifiesto de manera cruda y abierta tanto el rol y la relevancia de los sistemas de protección social como sus profundas brechas de acceso a partir de los nuevos formatos de trabajo que se instalan a partir de la digitalización y el cruce entre la tecnología y los cambios sociales.

Freelancers, la economía y el trabajo de plataformas son algunos de esos emergentes de esas brechas nos imponen la necesidad de desarrollar y expandir los esquemas de protección social a partir de la innovación social. Más que regular con la mirada en paradigmas del pasado, necesitamos reinventar los sistemas de protección social para colocar al individuo, en lugar de un trabajo, formato de contratación o relación laboral en particular, en su centro. Hacerlo permite a las personas hacer las transiciones de la vida más fácilmente y adaptar el apoyo social a sus necesidades y situaciones individuales.

Como actores en la construcción del mundo del trabajo, en Randstad estamos convencidos que el nuevo paradigma hay que construirlo a partir del concepto de derechos individuales y portables. Estableciendo un piso mínimo de prestaciones y derechos sociales aplicables a los trabajadores y asegurarlos para que estén asociados a los trabajadores y se mantengan con independencia del tipo de formato en que una persona trabaje.

Tenemos que establecer el sistema de portabilidad de los derechos, bajo la concepción de que el derecho es de las personas y no del puesto de trabajo o del tipo de contratación. Es sin dudas un modelo disruptivo, tan disruptivo como los nuevos formatos de trabajo están siendo en el mundo del trabajo.

Sería como una mochila en la que cada trabajador va cargando a lo largo de su vida sus diferentes empleos llevando a donde vaya los derechos individuales asociados a ese piso mínimo de protección social. Un piso mínimo que debe asegurar la universalización del trabajo y pago decente, con protección social, con independencia del formato de contratación.

Habrá que debatir que se contempla y que no dentro de ese piso mínimo (la atención de salud del trabajador, la capacitación constante, las licencias –maternidad/paternidad, vacaciones, días por estudio, etc.-, seguro de desempleo, indemnizaciones, etc.), y desde ya como se financia este sistema.

trabajadores

Este debate no es propio de nuestro país, es una problemática global que solo puede ser abordada con una mirada integradora. No se puede abordar en forma aislada la cuestión de los sistemas de seguridad social para el futuro del trabajo, sin abordar el resto de los factores que inciden y dan forma a este futuro del trabajo.

La gran mayoría de los debates por el futuro del trabajo concluyen que si hacen falta normas de trabajo flexibles; que sí tenemos que luchar contra el desempleo y la informalidad, que si tenemos que ocuparnos de la seguridad social, que incluye lo referente a la salud y la educación de los trabajadores, además de las licencias y los seguros de desempleo; y que si tenemos que ocuparnos del sistema educativo y la formación para el trabajo.

Estos son los cuatro pilares de los que hay que ocuparse de manera conectada, de cara a trabajar en el desarrollo de una protección social que se adapte mejor al individuo y las necesidades cambiantes que experimentan las personas a lo largo de su vida laboral.

Director de Public Affairs y Sostenibilidad de Randstad Argentina.

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