¿Es o somos un circo?
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• Homilía
Los chicos de mi tiempo veían a los soldados desfilar, ahora vemos a Piñón Fijo..., a Charly García rompiendo la guitarra..., a Aute, un español que dice que la verdadera boda real la vio en la Argentina en el casamiento de Kirchner con su pueblo. También escuchamos a Silvio Rodríguez disfrazado de Fidel Castro y ondeando por la tele oficial banderas del Che Guevara. ¿Celebramos la independencia cubana? ¿Qué se está In-Cuba-ndo?
En la tarde del 25 de Mayo de 2004 yo escuché una sola voz racional..., profunda..., la del cardenal Bergoglio: los pastores volvían a ser pastores. No abandonan «la manada». Dijo entre otras cosas:
• Lo sabio es añejamiento de vida donde campea la prudencia, la capacidad de comprensión, el sentido de pertenencia. Lo ilustrado, en cambio, puede correr el riesgo de dejarse empapar de ideologías -no de ideas- de prejuicios, de facciosidad.
• Somos prontos para la intolerancia. Nos hallamos estancados en nuestros discursos y contradiscursos, dispuestos a acusar a los otros, antes que a revisar lo propio. El miedo ciego es reivindicador y lleva a menudo a despreciar lo distinto, a no ver lo complementario; a ridiculizar y censurar al que piensa diferente.
• Sabemos que copiar el odio y la violencia del tirano y del asesino es la mejor manera de ser su heredero.
• Una confusa cultura mediática mediocrizada nos mantiene en la perplejidad del caos y de la anomia, de la permanente confrontación interna y de «internas», distraídos por la noticia espectacular para no ver nuestra incapacidad frente a los problemas cotidianos. Es el mundo de los falsos modelos y de los libretos.
• Curiosamente tenemos más información que nunca y, sin embargo, no sabemos qué pasa. El Presidente, al salir de la Catedral..., miró para otro lado y dijo: «Esta homilía no es para mí»; Cristina le dio la razón: «Es para otros». Como siempre, el Presidente no contestó; sí lo hizo el gobierno, a través de Alberto Fernández, quien dijo que, en realidad, la oposición no es inteligente, sólo «difama». Traducción: el gobierno no tiene con quién hablar, ¿qué quiere que haga?
Me pregunto: «¿Esto es un circo... o somos un circo?» La gente desglosa así: ¿hay encuestas... pagadas, dolarizadas o pesificadas...? Perón, al menos -en labios de él-, era el dueño del circo: aquí..., ¿quién?




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