27 de mayo 2004 - 00:00

¿Es o somos un circo?

El presidente de la República Argentina le mandó a decir al jefe de Granaderos que no quería cumplir con el rito tradicional del 25 de Mayo: llega la fanfarria a la residencia de Olivos, ejecuta la Marcha de San Lorenzo..., tocan diana, el jefe de Estado iza la bandera y enseguida les sirve un chocolate a los granaderos de San Martín. No tuvo ganas. ¿Habrá creído que eran los granaderos de Videla?

El matrimonio real o presidencial resuelve mandar un salerito y un pimenterito -minúsculo- como regalo al príncipe de Asturias. Le avisan que es «poco»..., «magro». Que ya España es un país con mucho salero y sus mujeres tienen mucha pimienta. Insiste. Le aconsejan enviar dos caballos criollos y responde: «No, no y no».

Le sugirieron no invitar a Charly García a la Casa de Gobierno y menos a pulverizar el Himno con su propio himno. Se corría el riesgo de que se bajara los pantalones en el escenario o tomara droga. Lo sentó en el Sillón de Rivadavia y le prestó la lapicera con la cual él firmó 144 decretos de necesidad y urgencia... que baten los récords de Menem y Duhalde.

Charly no mostró su cola, pero rompió en pedazos la guitarra como una demostración bárbara de su amor por el instrumento musical para ejemplo de niños y adolescentes que aplaudían frenéticos.

Cuando HoracioVerbitsky o Miguel Bonasso le avisaron que había «una conspiración de locro» en el Regimiento Patricios, el señor K llamó al minúsculo ministro Pampuro y lo sacó de la cama para que junto con dos generales en actividad fueran a «espiar» la cena revolucionaria. Casi llega en calzoncillos; el ministro estaba en la cama. El Presidente se siente perseguido. Antes era «Campo de Mayo que sale», ahora es el «locro» que se come desde hace 8 años.

Miguel Bonasso y su mujer -directiva de «Canal 7» (su canal, Doña Rosa) resuelven levantar los programas culturales y en su sitio colocar una serie que se titula «Cultura cero». ¿Sería protagonizada por Torcuato Di Tella? No. A él también le bajaron el programa. Cuando se arma la bulla intelectual, desde arriba, le dan la orden de reponerlos.

• Homilía

Los chicos de mi tiempo veían a los soldados desfilar, ahora vemos a Piñón Fijo..., a Charly García rompiendo la guitarra..., a Aute, un español que dice que la verdadera boda real la vio en la Argentina en el casamiento de Kirchner con su pueblo. También escuchamos a Silvio Rodríguez disfrazado de Fidel Castro y ondeando por la tele oficial banderas del Che Guevara. ¿Celebramos la independencia cubana? ¿Qué se está In-Cuba-ndo?

En la tarde del 25 de Mayo de 2004 yo escuché una sola voz racional..., profunda..., la del cardenal Bergoglio: los pastores volvían a ser pastores. No abandonan «la manada». Dijo entre otras cosas:

• Lo sabio es añejamiento de vida donde campea la prudencia, la capacidad de comprensión, el sentido de pertenencia. Lo ilustrado, en cambio, puede correr el riesgo de dejarse empapar de ideologías -no de ideas- de prejuicios, de facciosidad.

• Somos prontos para la intolerancia. Nos hallamos estancados en nuestros discursos y contradiscursos, dispuestos a acusar a los otros, antes que a revisar lo propio. El miedo ciego es reivindicador y lleva a menudo a despreciar lo distinto, a no ver lo complementario; a ridiculizar y censurar al que piensa diferente.

• Sabemos que copiar el odio y la violencia del tirano y del asesino es la mejor manera de ser su heredero.

• Una confusa cultura mediática mediocrizada nos mantiene en la perplejidad del caos y de la anomia, de la permanente confrontación interna y de «internas», distraídos por la noticia espectacular para no ver nuestra incapacidad frente a los problemas cotidianos. Es el mundo de los falsos modelos y de los libretos.

• Curiosamente tenemos más información que nunca y, sin embargo, no sabemos qué pasa. El Presidente, al salir de la Catedral..., miró para otro lado y dijo: «Esta homilía no es para mí»; Cristina le dio la razón: «Es para otros». Como siempre, el Presidente no contestó; sí lo hizo el gobierno, a través de Alberto Fernández, quien dijo que, en realidad, la oposición no es inteligente, sólo «difama». Traducción: el gobierno no tiene con quién hablar, ¿qué quiere que haga?

Me pregunto: «¿Esto es un circo... o somos un circo?» La gente desglosa así: ¿hay encuestas... pagadas, dolarizadas o pesificadas...? Perón, al menos -en labios de él-, era el dueño del circo: aquí..., ¿quién?

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