31 de octubre 2005 - 00:00

Gremios buscarán un salario mínimo de $ 1.200 en 2006

Los sindicatos han abandonado los parámetros oficiales del Salario Mínimo, Vital y Móvil de $ 630, y el nivel de indigencia de $ 400 o el de pobreza de $ 800, para fijar sus aspiraciones para 2006 con el piso o el promedio entre $ 1.200 y $ 1.600 brutos, según los niveles que se han logrado pactar. Todos sostienen que crecimiento, estabilidad y empleo sin inflación son valores esenciales que el Estado, los empleadores y los gremios deben custodiar. Obsérvese que estos parámetros implican alcanzar el valor de la canasta familiar histórica del INDEC. Resulta claro que el Poder Ejecutivo propiciará la prudencia, el equilibrio y, en su caso, desalentará incrementos desmesurados, para evitar que éstos integren uno de los componentes que alteren la inflación moderada y controlada de hoy. Una negociación con tales características implica también una necesaria desaceleración de la cantidad, calidad, duración y profundidad de los conflictos colectivos, que son los que han generado efectos distorsivos tanto en la negociación como en los salarios que se pactaron bajo tales condiciones.

También existe una suerte de pacto tácito, según el cual los gremios que ya han logrado un incremento pactado y homologado de los salarios convencionales dentro del año 2005 no planteen nuevas negociaciones hasta tanto se cumplan por lo menos con dos pautas:

a) la primera tiene que ver con la observación del comportamiento de la economía por los próximos seis meses, con lo cual, según esta referencia, nadie se «sentaría a negociar» hasta marzo o abril del año próximo; y

b) en distintas actividades se ha establecido la fecha de revisión de los acuerdos salariales, y la mayoría lo ha establecido entre el primer trimestre y el segundo de 2006. Es más, los dirigentes sindicales que tratan de construir una visión integral de los salarios dentro de la economía contemplando las necesidades de crecimiento y estabilidad con creación de empleo dicen en privado que quieren visualizar primero los indicadores macroeconómicos, y en especial el comportamiento de la inflación, antes de estudiar los pedidos formales al sector empresario.

• Contactos

Mientras tanto, se sucederán todo tipo de contactos y de aproximaciones para analizar el panorama económico, a fin de «tantear» cuál es el punto de equilibrio. Sobre él, entre 10% y 20% estarán las aspiraciones sindicales. Es por ello que es prematuro, y hasta peligroso tratar de abrir canales de comunicación y/o de negociación ahora, con quienes pueden y quieren esperar lo que ocurra desde ahora hasta marzo próximo. En este marco se hace imprescindible introducir las remuneraciones variables por resultado u objetivos aún dentro de los convenios colectivos, para orientar los ingresos en función de los resultados.

¿Cuáles son los factores que pueden alterar esta perspectiva. En primer lugar,
hay un avance de los gremios por acercarse con los básicos convencionales a los salarios reales que se abonan en cada empresa y actividad. En segundo lugar, el Poder Ejecutivo dictó un decreto ...por el cual transformó la suma no remunerativa de cien pesos ($ 100) en una suma remunerativa de ciento veinte ($ 120) y con ello también dispuso que las partes «podrán» adecuar esta suma a las escalas y adicionales del convenio colectivo de que se trate cuando ya no lo hayan formalizado. Lo cierto es que son 40% de las actividades como mínimo que no negociaron los cien pesos, y éstas son muy heterogéneas en cuanto a valores relativos y a poder de negociación y de presión para obtenerlos.

El otro factor es la conflictividad originada en reclamos salariales. Al respecto es importante observar primero si la calma que rodeó el acto electoral del 23 de octubre continúa o fue una tregua tácita y duradera, o si al regresar a la normalidad, las medidas de fuerza y la ola de reclamos se extienden.

Por último,
es otro factor de preocupación lo que ocurre una vez logrados los acuerdos convencionales, y hasta que se vuelva a negociar el siguiente, ya que se desarrolla otro proceso de negociación por empresa, que también opera como un factor de reacomodamiento de las escalas reales, y en alguna medida constituye la base de la futura negociación general. Por ende, éste es otro factor que va construyendo la base futura. En síntesis, la negociación y articulación salarial es imprescindible que se adecue a los costos, en función de la competitividad de las empresas, para mantener y potenciar el crecimiento, la estabilidad económica y el empleo sustentable para el mediano y largo plazo.

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