''Impulso competitivo es más por la caída masiva de salarios''
Para Carola Pessino, "el gran impulso competitivo en este modelo fue la caída masiva de los salarios reales más que aumentos genuinos en la productividad". Así lo sostuvo en la entrevista con Ambito Financiero en su oficina de la Universidad Torcuato Di Tella en la que, además, señaló que "la devaluación provocó los aumentos de pobreza más espectaculares de los últimos 50 años". La economista, doctorada en la Universidad de Chicago, fue secretaria de Equidad Fiscal entre 1997 y 1999, y asesora del ex ministro de Economía Roque Fernández. A tres semanas de la asunción de Cristina Kirchner, Pessino manifestó no tener muchas expectativas acerca del pacto social como posible marco para las negociaciones salariales. "No creo que sea útil ya que es difícil que contemple las realidades de cada empresa. No se pueden hacer pactos globales y corporativos cuando la realidad es diferente para cada sector y en particular para cada compañía", afirmó. En este sentido, vaticinó que "el año próximo puede haber más conflictos y que se llegue a incrementos no tan altos como en el pasado".
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Carola Pessino
P.: Por lo que en verdad las mejoras en el bolsillo son incluso menores...
C.P.: Con la inflación bien computada, el aumento del poder adquisitivo fue menor, especialmente el de este año. Además, la devaluación provocó aumentos en primer lugar en los alimentos, que tienen un gran componente de precios internacionales, a pesar de las retenciones. Como la demanda de estos bienes es muy inelástica, entonces la canasta de bienes del consumidor promedio cambió ya que la proporción de alimentos tiende a ser mucho mayor en el total de ingresos. Es así que si se computa una nueva cesta más acorde con la realidad, la inflación es aun mayor, inclusive sin retoques en el índice. Es por todo esto que el salario real «verdadero» creció menos que el de las estadísticas y esto se refleja en el sentimiento popular cuando uno va al supermercado, por ejemplo, y el dinero no le alcanza para las compras usuales.
P.: Y esto repercute también en la línea de pobreza...
C.P.: La devaluación provocó los aumentos en pobreza más espectaculares del los últimos 50 años. Luego, con la recuperación del salario nominal, tendió a bajar, pero aún se encuentra en niveles superiores a los de los 90. Incluso aparece menor que la verdadera por la manipulación de los datos en el INDEC. Además, la pobreza está muy influenciada por la informalidad, donde hay aumentos inferiores en el salario real. Las remuneraciones de este grupo están todavía en la mitad de las del sector formal por lo que están sobrerrepresentadas en la pobreza.
P.: Pero no es lo que ocurrió en la Argentina...
C.P.: Este cambio es muy reciente. Esos estudios son siempre «ceteris paribus», es decir suponiendo constantes otros cambios en la demanda por otras razones. De todos modos, la indemnización sigue siendo alta respecto de la de otros lugares de la región y del mundo. Si hubiera un efecto hoy, creo que sería mayor el «blanqueo» que el despido, aunque no sería suficiente para bajar la informalidad. Los impuestos y otros costos extrasalariales siguen siendo altos y han sido aumentados en los últimos años, y los servicios que se reciben por este tipo de contribuciones no han sido mejorados, como en el caso de la jubilación privada, que ha sido objeto de numerosos atentados por parte del Estado.
P.: Con la inflación actual y algunas cifras dando vuelta, ¿de qué porcentaje cree que serán los pedidos de aumento salarial el año próximo?
C.P.: No tengo una clara idea, pero si se mira la dinámica del mercado, hasta el momento parte de los aumentos pudieron ser absorbidos por las empresas. Ahora creo que se va a sobrepasar los límites y muchas de ellas van a enfrentar problemas. Es así que puede haber más conflictos y que se llegue a incrementos no tan altos como en el pasado.
P.: ¿Será útil el pacto social en este sentido?
C.P.: No creo, ya que es difícil que contemple las realidades de cada empresa. No se pueden hacer pactos globales y corporativos cuando la realidad es diferente para cada sector y en particular para cada compañía. Sólo se podrán lograr acuerdos muy lavados y sería muy peligroso que trataran de ser muy específicos, por ejemplo regulando precios de productos particulares.
Entrevista de María Iglesia




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