14 de febrero 2005 - 00:00

La Argentina, excluida

Roque Fernández habló ayer luego de mucho tiempo y criticó el manejo de la economía que está haciendo el tándem Néstor Kirchner y Roberto Lavagna. En dialogo con radio «Del Plata», afirmó que no es buena política la de enfrentarse con los organismos internacionales y aseguró que, luego del fin del canje, la Argentina estará aun más endeudada que en los '90.

PERIODISTA: ¿Cómo sigue la relación con los organismos internacionales de crédito en medio del proceso de canje?

Roque Fernández: Va a continuar de manera conflictiva, porque la forma en que se ha producido esta negociación ha sido más bien no cooperativa con los organismos multilaterales. Más bien se los dejó de lado, tratando de imponer un camino no negociado
.

P.:
Pero parece que la marcha del canje es positiva...

R.F.: Es posible, lo que abre una nueva etapa negociadora en otras condiciones. Sin embargo habrá que tener en cuenta que, aunque el canje se logre, habrá un tercio de acreedores que quedarán afuera, lo que no quiere decir que hayan renunciado a cobrar, sino que van a intentar hacerlo por la vía legal, litigando. Esto significa también que se va a tener que empezar la negociación, porque quienes aceptaron los dos tercios no van a poder cobrar si el tercio que quedó afuera no llega a algún tipo de acuerdo, porque es ahí donde se pueden producir medidas cautelares, embargos, etc. Es como si fuese un concurso no homologado, un concurso comercial común, donde el deudor no puede pagar selectivamente a un grupo de acreedores, a no ser que un juez homologue todo el acuerdo
.

P.:
Comparando con el período que a usted le tocó estar al frente de Economía, ¿no hay hoy una posición más firme ante los organismos internacionales?

R.F.: El tema es si se pone frente a este grupo de organismos multilaterales para confrontar o para negociar, sumar e ir adelante. Hay que ver qué es lo que más le conviene al país. Definitivamente ponerse en una posición dura en la negociación le provocó a la Argentina una pérdida del producto bruto de 22% inmediatamente después del default. En este momento, el país está excluido del mundo, somos muy duros, muy malos, pero nos va pésimo.


P.:
El presidente Kirchner ataca constantemente a los organismos internacionales cada vez que puede, sobre todo en la provincia de Buenos Aires. Sin embargo también es el presidente que más les ha pagado...

R.F.: Sin duda. Si uno fuese a medir cuál es el beneficio de esta postura, es que se viene cancelando a una tasa muy grande. O sea, que la verborragia y el discurso significan que todos los meses hay que hacer un cheque cada vez más grande para cancelar la deuda, y el apuro que hay hoy día de salir es precisamente para parar el taxi de todo el pago que se está haciendo a organismos multilaterales. Las deudas, en la medida en que los países mantengan cierta credibilidad, se van renovando automáticamente. La Argentina es un país que ha tenido baja credibilidad porque, en definitiva, ha tenido default, el famoso Brady de final de la década de los '80 y el principio del '90, no terminó de emitir los bonos que regulaba el default, que esos mismos bonos con que se pagó el default anterior hoy día no se están pagando.


P.:
¿Usted tiene, desde un criterio autocrítico, alguna responsabilidad por lo que ha pasado en la economía argentina en los '90?

R.F.: Mire, con respecto a ese tema, lo primero que hay es una gran desinformación. Yo puedo decir, como autocrítica, que no se avanzaron las reformas estructurales tan rápido como a mí me hubiera gustado. Pero hay que tener que el endeudamiento que hubo posterior a la década del '90 ha sido más grande en estos pocos años que todo el aumento que hubo durante la década del '90. El otro dato es que aceptando aún la oferta que propone actualmente el gobierno haciendo una quita, el stock de deuda que va a quedar después que acepten la oferta va a ser más grande que la deuda que quedó al final de la década del '90.

Dejá tu comentario

Te puede interesar