10 de marzo 2004 - 00:00

La economía de Estados Unidos crece, pero no genera nuevos empleos

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien para mantener su anonimato, se lo denomina en la nota, Gordon Gekko, en alusión al personaje que interpretara Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema es que la economía de Estados Unidos crece, pero no genera nuevos empleos. El leve aumento de la ocupación se debió al empleo público y eso es preocupante. También Gekko analiza el alza de los bonos del Tesoro y la posibilidad cada vez más lejana de que suban las tasas de interés.)

La economía de Estados Unidos crece, pero no genera nuevos empleos
PERIODISTA: ¿Cómo se entiende una economía que crece más de 4% en el último año y que es incapaz de crear nuevos puestos de trabajo?

Gordon Gekko: Eso es productividad, desde ya.


P.:
¿O será que China e India se están quedando con los empleos de los norteamericanos?

G.G.: Esa es una pieza menor dentro del rompecabezas.


P.:
Ni Bush ni la oposición demócrata comparten su opinión.

G.G.: No niego que el asunto ocupe la plana central de la agenda política -como es previsible- en un año electoral. Pero si figura con letras de molde es porque se exagera su verdadero alcance.


P.:
¿Cómo puede estar tan seguro?

G.G.: El tamaño del sector externo en los Estados Unidos es relativamente pequeño. El desbalance comercial es importante -un poco más de 5 puntos del producto a dólares corrientes- pero lo que impacta en la destrucción de empleo, en el margen, es sólo la variación de ese resultado.


P.:
No aparece como un número muy considerable...

G.G.: Puede ser medio punto del producto. Pero tome en cuenta que, aún sin él, la economía se las ha arreglado igual para crecer más de 4%...Lógicamente, pues, la explicación de la sequía laboral no puede consistir en lo que sucede fuera de los Estados Unidos... No es, como se alega, la consecuencia de la tercerización (el llamado «outsourcing») de mano de obra en el exterior.


P.:
Se esperaba que febrero marcara un aumento de 150 mil puestos de trabajo y apenas se sumaron 21 mil.

G.G.: Todos ellos, además, en el sector gobierno... P.:
Suena terrible.

G.G.: No es muy bueno para quien busca ocupación. Eso está claro. Además la duración promedio del episodio de desempleo se ha estirado ya más allá de las veinte semanas.


P.:
Lleva unos cinco meses conseguir trabajo... Es una buena razón para que el presidente Bush trate de mantener el suyo.

G.G.: No lo dudo. Por eso se entiende la cruzada contra China. Y la presión sobre los países asiáticos en general para que permitan revaluar sus monedas. Pero no deja de ser una embestida contra molinos de viento. Vistosa pero ineficaz...


P.:
¿Qué puede hacer Bush para remediar de veras la situación?

G.G.: Con elecciones recién en noviembre, el tiempo juega a su favor. Ya consiguió devolver la economía a una senda de crecimiento robusto y con ello tiene más de la mitad de la partida en el bolsillo.


P.:
¿Debemos pensar -por las mismas razones- que la Fed se retira a cuarteles de invierno?

G.G.: La fragilidad del mercado de trabajo es el mejor seguro contra la suba de tasas de interés que uno pueda pensar.


P.:
¿Un repliegue de la Fed que se extenderá hasta 2005?

G.G.: Depende, en principio, de cuánto tiempo persista la anemia. Pero si uno considera que no se va a tomar una decisión antes de ver una tendencia firme y consolidada, ya prácticamente nos hemos consumido todo el espacio de maniobra de la primera mitad del año.


P.:
El bono largo, a principio de año, era visto como el «patito feo» de los activos financieros y, sin embargo, no deja de subir de precio mientras los favoritos trastabillan ¿Hasta dónde bajará la tasa de diez años?

G.G.: No irá muy lejos. Piense que aún con la ayuda de muy pobres resultados en el terreno laboral, las expectativas hacia adelante no cambian de signo.


P.:
La idea de que la economía se recupera permanece intacta...

G.G.: Exacto. Eso le pone límites a su empuje. Tome en cuenta que el bono largo ha capitalizado dos elementos que le fueron propicios. Uno, las magras cifras de empleo. Muy por debajo de lo anticipado. Dos, y de gran importancia, una presencia muy liviana en las carteras de inversión. Como usted dice era el «patito feo» y nadie quería ser sorprendido con una gran exposición.


P.:
También los mercados emergentes -luego del chubasco de fines de enero- se han beneficiado de esta situación.

G.G.: Todos los activos que jugaban en tiempo de descuento, ganan con la postergación del accionar de la Fed. Es como si hubieran capturado una sortija inesperada que les promete otra vuelta gratis.

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