La economía estadounidense aprobó el examen de la inflación
(Con una inflación mayorista de 5,9% anual en Estados Unidos, curiosamente aún los analistas no hablan de un problema inflacionario. Se está más frente a un cambio de precios relativos, explica el experto en mercados mundiales personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street», quien considera que la mejor noticia viene por el lado de las ganancias que están mostrando las compañías, incluso las del sector transporte, al que el aumento del petróleo le impacta directamente. Este fue el diálogo con Gordon Gekko.)
-
Planes sociales y formación de capital humano
-
Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
Gordon Gekko: Unos precios suben, otros bajan. La energía se encareció 4,1% según el informe mayorista; los alimentos, sin embargo, bajaron 0,1%; la canasta que excluye ambos renglones retrocedió 0,3% y , por citar un ejemplo extremo, los valores de los autos se desplomaron 3%. Si uno piensa la inflación como una suba generalizada y persistente de precios, entonces, ese mal todavía no ha tocado el timbre...
P.: En un año los precios mayoristas subieron 5,9% en los EE.UU. y no puede hablarse de un problema de inflación. Es difícil de creer...
G.G.: Será difícil pero no deja de ser así.
P.: Si la energía no revierte su trayectoria de alzas, si no devuelve lo mucho que avanzó, tarde o temprano su impacto habrá de derramar sobre los demás precios. ¿No es sólo una cuestión de tiempo?
G.G.: No es inexorable. Es clarísimo que asistimos a un cambio de precios relativos. Allí no hay mucho que hacer: si la energía escasea, es lógico que cueste más. Pero la política monetaria está encaminada a cerrarle el paso al proceso de transmisión alegre de esos mayores costos al consumidor final...
P.: Con óptimos resultados hasta el presente...
G.G.: Desde ya. La inflación subyacente -a nivel minorista- se ubica en 2,1% y es inferior a la que regía en 2001 cuando el barril de petróleo cotizaba por debajo de los 20 dólares.
P.: ¿Quién cargará con la factura? Si las empresas afrontan costos más elevados y no pueden ajustar sus precios están metidas en un brete. ¿Es una situación sostenible?
G.G.: Es un buen punto. Tome el caso de Delta. Cualquiera sabe que para una línea aérea, la nafta es un rubro fundamental en su presupuesto operativo. Pues bien, Delta se ha tenido que acoger a la protección del llamado Capítulo Once.
P.: Entró en convocatoria.
G.G.: Así es. El sencillo expediente de pasarle la suba de costos a los pasajeros no es algo que funcione en una industria tan competitiva. Y, por otro lado, las ganancias de productividad no son fáciles de crear en corto tiempo. ¿Qué camino queda? Renegociar con los acreedores. O, por ejemplo, cambiar los contratos con los pilotos. Es una discusión que ya comenzó. El sindicato acepta modificaciones que reducen las erogaciones por 91 millones de dólares por año mientras la empresa empuja por un recorte más pronunciado. Unos 325 millones de dólares. El juez decidirá si no se ponen de acuerdo.
P.: La buena noticia es que no cabe esperar grandes aumentos de precios. La mala es que la salud de las finanzas corporativas, los ingresos de los trabajadores, el nivel de actividad, todos ellos están en la picota...
G.G.: Hay una noticia aún mejor: el caso Delta no es la regla sino la excepción. Conocemos ya los resultados de las empresas correspondientes al tercer trimestre y las ganancias -estimadas para el universo de firmas que componen el índice S&P 500- mantienen un ritmo de crecimiento de dos dígitos al año. La proyección para el último trimestre merodea 15 por ciento.
G.G.: De acuerdo. Pero, si las deja de lado, el cuadro sigue siendo alentador. Más modesto pero muy positivo: el repunte oscila en torno a 10%. Hay un indicador que me parece todavía más promisorio.
P.: ¿Cuál?
G.G.: Es el comportamiento de la compañías del sector de transporte. Firmas que como Delta tienen una altísima exposición con la energía. Si uno mira los precios de sus acciones -por ejemplo, la marcha del índice Dow Jones del sector de transporte- lo que uno observa es que las cotizaciones se ubican hoy en los niveles máximos de los últimos cinco años. Es una apuesta muy interesante sobre su capacidad para afrontar el shock de la energía en el futuro mediato.




Dejá tu comentario