2 de marzo 2005 - 00:00

La Fed continuará con la suba de tasas

(El experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko, de la película «Wall Street», de Oliver Stone, considera que aún la mayor inflación en Estados Unidos no es una amenaza, aunque señala que la suba de las tasas de interés por parte de la Fed continuará -habrá otra en marzo-y habla de un nivel de 3% a 4% -hoy 2,5%-. Este fue el diálogo que mantuvo con el periodista de este diario.)

La Fed continuará con la suba de tasas
PERIODISTA: Una vez más afloran los temores a la inflación. Un par de malos indicadores sembraron la inquietud y los bonos largos han sentido el impacto.

Gordon Gekko: No todo lo que observa es estrictamente temor a la inflación. Hay también un curarse en salud, un movimiento defensivo -prudencial-a la espera de las palabras de Alan Greenspan (hoy ante el Congreso) y, sobre todo, del informe de empleo de febrero, que se conocerá este viernes.


P.:
¿Qué tan grave es la amenaza de una suba rápida de la inflación?

G.G.: El año pasado --especialmente en la primera mitad-, la inflación parecía tener una mayor urgencia. Pero esos indicios -hablo de la medición depurada de los vaivenes de alimentos y energíase disolvieron en el segundo semestre.


P.:
Sin embargo, la inflación trepó.

G.G.: Hay dos noticias. Una buena y otra mala. La mala es que la inflación avanza. La buena es que lo hace al ritmo de una tortuga. Muy lentamente.


P.:
Que los precios mayoristas (sin energía ni alimentos) hayan aumentado 0,8% en enero, ¿no es una señal de que la tortuga se está escapando?

G.G.: Si se repitiera en febrero y marzo diríamos que el animal está trotando. Nos falta esa evidencia. Pero es cierto que hasta 2003 el tema era la desinflación -la ocurrencia de tasas anuales cada vez más bajas-y , en ese sentido, 2004 marcó un quiebre, un punto de inflexión. Los precios minoristas pasaron de crecer sólo 1,1% en 2003 a hacerlo 2,3% en 2004.


P.:
¿No cree que ello justifica una política monetaria más dura?

G.G.: Eso es lo que la Fed está llevando a cabo.


P.:
¿Pero es suficiente?

G.G.: Las subas de tasas de interés no se han agotado todavía. Van más en camino. La próxima dosis, el 22 de marzo.

P.:
Quizás haya que apurar el paso...

G.G.: Hubo quien lo propuso en el seno del comité que toma las decisiones en la Fed. En diciembre pasado. Pero no alcanzó el quórum necesario para torcer el rumbo.


P.:
Hoy se cuenta con más información disponible...

G.G.: Sin embargo, la visión de la Fed no pareciera haber mudado. Si usted revisa el informe de política monetaria que le acercó Alan Greenspan al Congreso advertirá que la Fed apuesta por una inflación subyacente estable tanto este año como el próximo.Y las minutas de la última reunión -celebrada a comienzos de febrero-reiteran esa posición, asumiendo, eso sí, que se avanzará en un progresivo desmonte del estímulo que aún provee la política monetaria.


P.:
Esto implica llevar las tasas de interés ¿a qué nivel?

G.G.: A una tasa neutral. Ahora bien, ¿qué se entiende por neutral? Esa es la pregunta del millón. Uno podría decir -repitiendo comentarios vertidos por varios directores de la Fed-que es una tasa imprecisa que se ubicaría hoy en la zona de entre 3% y 4%. No estamos allí todavía, pero traspasaremos el umbral, muy probablemente, a mediados de año, en la reunión de fines de junio. Empezará luego un trabajo de sintonía fina.

P.: ¿Cómo justifica la reacción de los bonos? La suba de las tasas de largo plazo...

G.G.: La economía exuda fortaleza. Sin muchos atisbos de amainar ni de tomarse un respiro, como resultaríaesperable. Enero y febrerohan sido meses muy fríos, con tormentas de nieve, y, sin embargo, no han hecho demasiada mella en los indicadores. La inversión dejó de beneficiarse con ventajas fiscales (vinculadas al paquete de recortes impositivos aprobado en 2003) a fin de 2004. Pero el gasto de capital -conforme las órdenes y los embarques de bienes durables registrados en eneroha continuado empujando.


P.:
Los bonos han congeniado bien con una economía robusta. ¿Por qué habría de afectarlos ahora si no los perjudicó el año pasado?

G.G.: Los bonos se han llevado de maravillas con una economía vibrante y un mercado de trabajo perezoso. Lo que los inquieta es la posibilidad de una mayor transmisión de esa ebullición en el nivel de gasto y de actividad hacia la creación de empleo.


P.:
Lo que no ha sucedido hasta el presente.

G.G.: La creación de empleos es la otra tortuga de esta historia. Y, como la inflación, también ha pegado la vuelta. Más lentamente que lo que cabía esperar. Seguro. Pero la economía ya no destruye puestos de trabajo como lo hacía hasta bien entrado 2003. El año pasado creó menos empleos que lo previsto, sí, pero más que en cualquier año desde 1999. Mas aún, si la expansión retiene su pujanza y se confirma la reciente desaceleración en el crecimiento de la productividad, entonces la cuenta deberá cerrar por el lado de una mayor demanda de trabajo. Dado que estamos en la antesala de recibir el informe laboral de febrero, se comprende la actitud nerviosa. Pero, tómelo en perspectiva, que la tasa de diez años rinda nada más que 4,37% es un milagro de la fe que, como señaló Greenspan, no tiene antecedentes.

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