"La fiebre francesa es un fenómeno en expansión"
(El experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko, de la película «Wall Street», considera que los disturbios parisinos no tendrán impacto en la economía ni en el euro. Pero sí advierte que recrudecerá el nacionalismo, sobre todo, en el proceso de integración regional. Respecto del dólar, sostuvo que el diferencial de tasas a favor de la divisa estadounidense es la variable clave. Este fue el diálogo que mantuvo con este diario.)
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Gordon Gekko: No es nada bueno. Pero, por el momento, tampoco resulta muy significativo. Ni para el euro ni para la economía.
G.G.: Todavía es un fenómeno en expansión. Controlable, sí, pero aún difícil de manejar.
P.: Mi impresión es de que, aunque el fuego se apagase mañana, ya es tarde para impedir que se forme una huella profunda.
G.G.: Habrá consecuencias. No digo que no. Políticas, seguro. Sociales, seguro. Uno podría pensar también que en un país como Francia, en el que la tasa de desempleo entre los jóvenes supera 20% (y es mucho más elevada para los hijos de los inmigrantes), la rigidez del mercado laboral opera como una incubadora de violencia. De eso no estoy seguro. Pero, aunque ese diagnóstico llegara a prevalecer, no esperaría que cambie el modelo económico francés.
P.: ¿Por qué?
G.G.: No espere una cirugía donde no hay cirujanos. Se preferirán las aspirinas de la política asistencial y un régimen migratoriomás restrictivo. Por último, pienso que la integración regional va a ser replanteada.
P.: Europa es un destino inalcanzable para Turquía después de estos acontecimientos...
G.G.: Más que eso. Hay que recordar el No de los franceses a la Constitución europea. Flota una insatisfacción más amplia. Y no sería de extrañar que, en estas circunstancias, y como refugio ante lo que se percibe como un mundo crecientemente hostil, rebroten los nacionalismos de antaño.
P.: No es un cuadro muy alentador...
G.G.: Que se quemen miles de autos revela que existe un problema. Pero nada dice acerca de su solución. El No a la Constitución europea puede atribuirse a decenas de razones, pero es igualmente pobre en términos de fijar una agenda positiva. Y eso es lo que falta. Hay un déficit enorme de liderazgo. El eje francoalemán no funciona como otrora. Ni tiene muchas perspectivas de hacerlo con un Chirac derrotado y un gobierno de compromiso -una muy frágil coalición entre los opuestos- que se prepara para asumir en Berlín. Tony Blair podría tomar el papel, pero la receta anglosajona no es muy popular en el continente...
P.: ¿Cómo no adjudicar el traspié del euro a estos disturbios que dejan en evidencia tanta endeblez?
G.G.: El dólar también avanzó contra el yen (y lo hizo en mayor medida). ¿Qué disturbios azotan a Japón?
P.: Ninguno.
G.G.: Tampoco hay un vacío de poder político. Todo lo contrario. Koizumi ha arrasado en las elecciones legislativas de setiembre. Las Bolsas cotizan en los niveles récord de los últimos cinco años, tanto el Nikkei como el Topix.Y, a decir verdad, también lo hacen en Europa. Wall Street es el jugador rezagado.
P.: ¿Cómo explicar entonces la fortaleza del dólar? Vigor que usted no preveía...
G.G.: Hoy por hoy, es la diferencia de tasas de interés la que dicta su trayectoria alcista.
P.: Las tasas norteamericanas eran más altas que las japonesas entre 2002 y comienzos de año, y sin embargo, el dólar caía frente al yen...
G.G.: Correcto. De hecho, uno esperaría que la moneda que tiene las tasas de interés más altas sea la que se deprecie en el mediano plazo. Es obvio que no tenemos una teoría satisfactoria para explicar el comportamiento de las monedas a lo largo de todo el tiempo. Pero, en esta fase, y, hasta nuevo aviso, uno observa que la aprehensión por los desequilibrios de las cuentas externas ha sido archivada y la brecha de intereses es la que manda...



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